el campo asturiano ya salió a la calle en tromba en 1933 contra la competencia comercial «desleal»
«Con la asistencia de 35.000 personas a Oviedo, Asturias demuestra en un acto grandioso que está dispuesta a luchar cuanto sea necesario antes de que se ratifique el convenio con el Uruguay».
[–>[–>[–>Las recientes movilizaciones del campo asturiano para protestar por el acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y los países del Mercosur tienen un precedente muy similar hace casi un siglo, en 1933, cuando España firmó con Uruguay –uno de los integrantes de la alianza sudamericana junto a Paraguay, Argentina y Brasil– un convenio que sublevó a los campesinos de todo el país.
[–> [–>[–>En Asturias, en pleno centro de Oviedo, se llegaron a reunir 35.000 personas -en la actualidad los profesionales del sector agrícola en la región son casi siete veces menos-, entre agricultores y ganaderos, además de sus familiares y dirigentes del sector en pleno agosto de 1933, tal y como se recogió en las crónicas periodísticas de entonces. Estaban convocados por la Federación Agrícola Asturiana para protestar contra una convenio por motivos similares a los que ahora lo ha rubricado la UE. La presidenta Ursula von der Leyen busca expandir las fronteras libres de aranceles para los productos europeos al igual que entonces el
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Nada de «monsergas»
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Y esto, al igual que ahora, soliviantó a los profesionales del campo español, sobre todo a los del Norte. «Monsergas a ellas de que el convenio comercial con el Uruguay no perjudica los intereses del campesino», recogía un artículo en «La Voz de Asturias», en referencia a las muchas mujeres que se plantaron en Oviedo para manifestarse.
[–>[–>[–>Los miedos y temores eran como los actuales a Mercosur: se perjudicaba a los productores españoles al entrar masivamente carne uruguaya a cambio de facilidades arancelarias para productos españoles. El gobierno, en manos de socialistas y republicanos comandado por Manuel Azaña, buscaba asegurar el abastecimiento y abaratar precios, sobre todo, en las grandes ciudades como Madrid o Barcelona.
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Esto último es justo lo que ahora temen en el campo asturiano, una caída de precios al entrar productos más baratos desde el otro lado del charco. Uruguay era hace un siglo y ahora, junto con Argentina o Brasil, potencia ganadera, con explotaciones de grandes dimensiones que poco o nada tienen que ver con las más bien pequeñas ganaderías asturianas, tanto en 1933 como ahora.
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[–>«… millares de palos de avellanos golpearon el asfalto de nuestras calle. Mozos, viejos y niños, todos los que aquí llegaron a manifestarse en contra del malhadado Convenio comercial, con el Uruguay, portaban su cachava, que ya forma parte de la etnografía asturiana», describía una crónica sobre la movilización, que colapsó las calles Fruela y Uría, además del campo de San Francisco, con el Paseo del Bombé como destino final y escenario de discursos.
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Clases trabajadoras frente al campesinado
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Entonces, el gobierno se aferró a un convenio que garantizaba el abastecimiento de las grandes ciudades y, además, con productos baratos accesibles para las clases trabajadoras. Los campesinos del Norte rechazaban un acuerdo que perjudicaría sus ya maltrechas carteras. Así se cuenta en la crónica, en referencia al impulso de miles de mujeres a manifestarse en Oviedo: «Lo que saben ellas, y no se les olvida, es que la nación que ha tragado muchos cientos de listros de leche para verla criada, no paga ni una quinta parte, no ya de los sacrificios y riesgos que ha costado criarla, sino que del alimento consumido».
[–>[–>[–>Fueron 35.000 personas, según las crónicas, las que se concentraron en Oviedo aquel día de un caluroso agosto de 1933. En las últimas protestas en Asturias contra el acuerdo con Mercosur ha sido destacadamente muchas menos. Pero que es que hoy en día en la región los profesionales dados de alta en el régimen agrario son siete veces menos que todos los que se movilizaron hace casi un siglo.
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Pero entonces como hoy todos tenían un mismo objetivo: defender su actividad y la vigencia de sus explotaciones, por muy pequeñas y humildes que fueran frente al «gigante» al otro lado del charco.
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