El certamen de gemas y fósiles de Oviedo echa el cierre con «récord» de visitantes
A eso de las doce del mediodía de este domingo, parecía que el rastro de los domingos se había extendido hasta Trascorrales. En el espacio municipal que ahora ocupa el lugar del antiguo mercado del pescado no cabía ni un alma y resultaba realmente difícil hacerse un hueco para echar un ojo a los puestos de los veinte expositores que participaron este fin de semana en el Certamen de Minerales, Gemas y Fósiles de Oviedo, que este año celebró su 35 cumpleaños y que, según los organizadores, «batió récords» en cuanto a visitantes.
[–>[–>[–>Fernando García, que forma parte de Grucomi, el colectivo organizador del evento, asegura que la respuesta del público ha sido sorprendente. «Ha venido mucha más gente que el año pasado y que en las ediciones anteriores. La verdad es que estamos muy contentos, no hay más que ver cómo está esto», decía García en referencia al espacio de Trascorrales.
[–> [–>[–>[–>[–>[–>La mayoría de los expositores también se fueron contentos de Oviedo. «Hemos vendido bastante bien a lo largo del fin de semana. Al ser un espacio que está en el centro de la ciudad permite que vengan todo tipo de visitantes. Los que son coleccionistas vienen a tiro fijo, pero también hay gente que se pasa por aquí y puede acabar comprando algo», explica Juan Félix Silva, de La Rioja, que este año ha participado por primera vez en el certamen ovetense.
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Entre otros muchos productos «de colección con estética», Silva se trajo a la feria un yeso de la conocida Cueva de Naica que tenía a la venta por 1.800 euros. «Y es una ganga», asegura convencido.
[–>[–>[–>Añoranza de Minas
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Quien ya es todo un veterano en la cita de Oviedo es Félix Ángel Gómez, que lleva muchos años participando en el Certamen de Minerales, Gemas y Fósiles. Es de los nostálgicos de la Escuela de Minas, donde comenzó a celebrarse esta feria y donde permaneció hasta que la facultad echó el cierre.
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«Los expositores lo que queremos es venderles a los coleccionistas y en Minas había muchos más. Al organizarse en el centro y ser un lugar de paso de tanta gente a veces se convierte un poco en un mercadillo y vienen clientes que sólo pasan para mirar o se llevan piezas de bisutería», señala.
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[–>«Esto sí que merece la pena y aún no se lo ha llevado nadie», añade señalando hacia una pieza de cuarzo ahumado de los Alpes suizos que tiene un valor de 850 euros.
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Almudena Benito, de Vigo, sí que estaba contenta con el nivel de ventas. «No podemos quejarnos», sostiene.
[–>[–>[–>El taller de bateo de oro se convierte todos los años en uno de los atractivos que más les gusta a los niños. Uno de los que se convirtió este domingo en un buscador improvisado fue Javier Torre, que estaba acompañado por su padre Santiago Torre.
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«Nunca había hecho esto y es muy divertido. A ver si tengo suerte, encuentro rápido una pepita y me dejan llevármela a casa», explicaba el niño mientras atendía a las explicaciones de los miembros de la Asociación de Bateadores de Oro “Barciaecus” de Tineo.
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