Economia

El colapso de la red eléctrica empieza a tener consecuencias

El colapso de la red eléctrica empieza a tener consecuencias
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  • Publishedfebrero 8, 2026



El sistema eléctrico es un jeroglífico, muy difícil de descifrar para quienes no somos expertos, que depende de múltiples factores y actores, y quizás por eso, a casi un año del apagón, todavía no sabemos exactamente de quién fue la culpa. no tenemos Eso sí, si los responsables fueron las empresas que desconectaron sus plantas sin tener que hacerlo, o si Red Eléctrica no hizo bien la mezcla, si hubo una concatenación de fallos, si la responsabilidad es de todos… Ni sabemos ni sé si finalmente serán los tribunales los que tengan que dirimirlo porque hay mucho dinero en juego. Tenemos más o menos claro lo que pasó: faltaba energía estable para compensar el exceso de energías renovables… De hecho, sólo hay que ver cómo es el mix energético desde ese momento: se utiliza mucho más gas, lo que, por cierto, se ha traducido en un aumento de los precios de la electricidad. Hay quien dice que hace varios años advirtieron al Ministerio de Transición Ecológica, cuando estaba al frente Teresa Ribera, que había que cambiar el mix, y no incluir tantas energías renovables, pero claro que por un lado al Gobierno le encantaba presumir del uso de esta energía y, por otro, permitió abaratar la factura eléctrica. Sólo hemos aprendido la lección cuando toda España estuvo a oscuras durante doce horas.

Pero el apagón no es el único problema que enfrenta el sistema eléctrico y una red ya casi saturada. La inversión en redes es otra pelea que enfrentan desde hace años las eléctricas, el Gobierno y el operador del sistema, Red Eléctrica. Estamos apostando por las energías verdes, lo cual está muy bien, pero hay que facilitar que esas energías verdes lleguen a aquellos puntos donde es necesaria la electricidad, y para ello hay que invertir en redes. Sin embargo, el límite de inversión lo fija cada año el Gobierno y REE, denuncian las empresas, ni siquiera ha endurecido ese límite. Y en el medio llega la participación de la CNMC, que debe determinar cuánto se remunera la inversión en redes, ya que después esa inversión la tendremos que pagar nosotros, los consumidores, en nuestras facturas.

La ecuación no es fácil, ya que hay que encontrar el equilibrio entre la inversión necesaria en estas redes para que en el futuro nuevas industrias, especialmente los centros de datos, que consumen mucha energía, pero son necesarias si queremos no perder el tren del futuro, y nuevos desarrollos inmobiliarios también puedan conectarse a la red. En teoría, estos nuevos negocios, o los miles de clientes de las nuevas viviendas, pagarán esa inversión en el futuro con su consumo, pero, de momento, los clientes actuales tendrán que asumirlo.

No sé muy bien cómo se pueden aunar todos estos intereses, pero lo cierto es que las eléctricas, Competencia, Red Eléctrica y el Gobierno deben encontrar una fórmula que sea compatible con no disparar la factura eléctrica, con poder dar puntos de acceso a nuevas industrias y desarrollos inmobiliarios.

Hay quienes denuncian que los centros de datos están acaparando la red eléctrica con decenas de solicitudes de puntos de conexión poco realistas, ya que piden muy poca energía, y luego, una vez concedidas, aumentan este consumo, lo que puede llevar a saturar la red ya casi bloqueada.

La Comisión Nacional de la Competencia, tal y como publicó Expansión el pasado viernes, va a abrir una auditoría para mapear toda la red y detectar si hay solicitudes duplicadas, que consideran fraudulentas. La competencia confía en que, si se detectan estas solicitudes, se podrán tomar medidas contra la especulación y, lo que es más importante, liberar espacio en la red para proyectos industriales o inmobiliarios sólidos. No sé si será suficiente, pero lo que está claro es que no podemos darnos el lujo de ralentizar la industria o los desarrollos inmobiliarios porque no pueden conectarse a la red.



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