El colmo de volver a comprar el petróleo ruso
Existen motivos sobrados para tomar manía a un gobernante casi octogenario nacido en EEUU y su obsesión con el sector petrolero y los negocios asociados. El desasosiego nos invade y amenaza con hacernos inmunes al sufrimiento ajeno a fuerza de continuidad y enquistamiento de la situación. La guerra de Irán está causando una debacle internacional en forma de muertes, encarecimiento del petróleo y desastres medioambientales. Pero subyacen entre tanta locura bélica los estertores del fin de una época mundial liderada por EEUU y un gigante agazapado con formas de gobierno y vida muy alejadas de la vieja Europa, China. Nunca fue la economía más internacional que en la actualidad, pese al pretendido nacionalismo y desafío al orden mundial protagonizado por el presidente de EEUU, Donald Trump.
[–>[–>[–>Ormuz y Asia
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Asia es la región más dependiente de los flujos de petróleo y gas natural procedentes de Oriente Próximo. Aproximadamente, el 90% de todo el petróleo crudo que transita por el Estrecho de Ormuz tiene como destino Asia. Y aproximadamente el 82% de las exportaciones de gas natural licuado de Qatar y los Emiratos Árabes Unidos se destinan a compradores asiáticos. China recibe el 38% de todo el petróleo que fluye a través del estrecho de Ormuz, seguida por la India con el 15%, Corea del Sur con el 12% y Japón con el 11%. Además, para Japón y Corea del Sur, más del 60% de sus importaciones totales de petróleo se transportan a través de Ormuz, lo que los convierte en los más vulnerables a las interrupciones del suministro.
[–> [–>[–>Petróleo ruso para crear oferta
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De Ormuz, poco petróleo llega a EEUU. Pero el alza de precios internacional y la incertidumbre se traslada también al norte de América. Pero es cierto, como afirma Trump, que dispone de mecanismos para minimizar el efecto del alza del petróleo en su propio país, pese a que se dispare en el mundo; reservas estratégicas, extracción propia, limitación de precios… Incluso el secretario estadounidense del Tesoro, Scott Bessent, sugirió levantar las sanciones sobre el petróleo ruso para «crear oferta».
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El caso es que el nuevo nacionalismo estadounidense es una amenaza para el resto del mundo, se sea socio en la guerra o no se sea. No es digno compañero de viaje en la historia, al menos hasta las próximas elecciones en EEUU.
[–>[–>[–>Aliarse con China
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No se quedó solo el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a la hora de desmarcarse de la guerra contra Irán. También Italia estuvo atenta a lo que opinan la mayoría de sus votantes, sean de izquierdas o derechas. Estaban tanto España como Italia en proceso de estrechar lazos con China y visto lo visto no parece una locura la estrategia, por más que el régimen chino de capitalismo estatal no sea ejemplar ni entendible fácilmente desde la Europa de las libertades.
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Más cerca del caos que de la paz
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A la recurrente pregunta de estos días sobre ¿Cuánto durará la guerra? O ¿nos afectará directamente?. Nadie tiene una respuesta. Las cábalas y suposiciones proliferan pero los planes de EEUU son solo premisa, hipótesis de parte en un conflicto en el que cualquiera de los contendientes puede abrir nuevos caminos, a cuál más tenebroso. Es Irán un país complejo, actualmente más próximo al caos que a la paz, con diversas sensibilidades internas, nacionalidades arraigadas capaces de disgregar el país en trozos siempre que el poder militar no tome cartas en el asunto. Y el vecino más temible es Pakistán (en guerra con Afganistán) y que dispone de armamento nuclear. Es por ello Irán un polvorín, un aspirante a caos, desorden y revolución, pero sin liderazgos claros. Sigue siendo un enemigo subestimado de cuyos grifos de Teherán ya no sale agua limpia tras los últimos ataques, de cuyos mares emanan olores de carburantes y cuyos habitantes están marcados por culturas que han esclavizado el pensamiento más de lo aceptable.
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[–>Epicentro del riesgo
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El petróleo subió este lunes más que en toda la semana pasada. Los primeros cruces de la sesión registraron un rali de hasta el 30%. En plena subida libre, el barril de Brent llegó a rozar los 120 dólares. Una de las conclusiones de la actual situación internacional la resume bien Felipe Mendoza, analista de mercados EBC Financial Group: «En este entorno, el petróleo deja de ser únicamente una materia prima para convertirse nuevamente en el epicentro del riesgo macroeconómico global, capaz de redefinir inflación, política monetaria y volatilidad financiera en cuestión de semanas».
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