El colorete alto sustituye al contouring: el truco fácil para buena cara
Desde hace años, el contouring es el gesto estrella para esculpir el rostro. Resaltó los pómulos, refinó visualmente los rasgos y prometió ese efecto cincelado tan asociado al maquillaje de alfombra roja. Sin embargo, en el maquillaje diario, especialmente desde 40Puede ser demasiado difícil si no se trabaja con mucha precisión.
Hoy la tendencia va en dirección contraria: menos corrección y más frescura. El rubor intenso se ha convertido en este sencillo consejo que permite tener una mirada bonita en segundos, sin apelmazar la piel ni endurecer las facciones. Lo principal es aplicar el rubor más arriba de lo habitual, en la parte superior del pómulo, y difuminarlo ligeramente hacia la sien.
¿Qué es el rubor intenso y por qué resulta tan favorecedor?
A diferencia del colorete clásico, que suele colocarse en el centro de la mejilla, rubor alto busca realzar visualmente el rostro. No se aplica en la zona más redondeada de la mejilla, sino un poco más arriba, casi donde comienza el pómulo. El resultado es más estilizado, más luminoso y mucho más natural que un contorno fuerte.
Este gesto funciona particularmente bien. desde 40 porque aporta vida al rostro sin añadir sombras excesivas. Con el tiempo, la piel puede perder algo de firmeza y luminosidad, y un contorno demasiado intenso puede acentuar las arrugas, la textura o la sensación de cansancio. El rubor, por su parte, devuelve el color y la frescura.
El efecto lifting sin necesidad de marcar el rostro
El gran atractivo de rubor alto es que crea un efecto lifting óptico. Al resaltar el color, el rostro parece más descansado y ligeramente elevado. Es un gesto muy sencillo de realizar, pero que cambia por completo el resultado del maquillaje.
Colorete en crema Beauty Light Wand de Charlotte Tilbury.
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Para conseguirlo basta con sonreír suavemente, localizar la parte superior del pómulo y aplicar una cantidad muy pequeña de producto. Luego, difumínalo en diagonal hacia la sien, evitando dejar caer demasiado el color hacia el centro de la mejilla. Este pequeño detalle es lo que marca la diferencia entre un efecto rejuvenecedor y un acabado más clásico.
Mejor con crema si buscas un final jugoso.
Aunque esto se puede hacer con rubor en polvo, texturas crema o líquidos suelen ser los más favorecedores cuando se busca un acabado natural. Se funden mejor con la piel, dejan un efecto más jugoso y evitan que el maquillaje luzca pesado.
Colorete líquido Afterglow de Nars.
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Tonos rosados, melocotón, coral blando o el terracota claro funcionan muy bien porque imitan el rubor natural de la piel. Lo importante es evitar los colores demasiado intensos o fríos si no se controlan bien, ya que pueden resultar artificiales. La idea no es mostrar mucho sonrojo, sino hacer que el rostro luzca más despierto.
Cómo aplicarlo para que no se pase
El error más común es utilizar demasiado producto desde el principio. Con el rubor altomenos es más. Lo mejor es aplicar una primera capa muy ligera e ir aumentando la intensidad poco a poco si es necesario.
También es práctico difumina muy bien los bordes para que el color no parezca una raya. Se puede aplicar con los dedos, brocha o esponja, pero siempre trabajando el producto hacia arriba. Si buscas un resultado más pulido, un ligero toque de iluminador en la zona superior del pómulo puede potenciar este efecto de brillo saludable.
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