El Consejo de Europa retira la inmunidad a su exsecretario y ex primer ministro por su vínculo con el pederasta
Noruega empieza a actuar ante el descrédito que afecta a la casa real y a sus instituciones más reputadas, desde el Comité del Nobel o al servicio de Exteriores, por sus vínculos con el pederasta Jeffrey Epstein. Un día después de que el Parlamento noruego anunciara la creación de una comisión de investigación independiente para estos casos, el Consejo de Europa suspendió la inmunidad de quien fue su secretario general, el ex primer ministro noruego y expresidente del Comité Nobel, Thorbjørn Jagland.
[–>[–>[–>La Fiscalía de Oslo investiga a Jagland por presunta corrupción por sus contactos con Epstein entre 2016 y 2018. El detonante es una inversión inmobiliaria y un viaje a la isla del millonario, aunque no llegó a producirse. Hasta ahora, Jagland ha admitido su «mal criterio» en la elección de sus amistades. Más o menos lo mismo que ha reconocido la princesa Mette-Marit en relación a Epstein, con quien intercambió durante años mails en un tono que va del flirteo a la complicidad.
[–> [–>[–>Jagland, del partido laborista y correligionario del actual primer ministro, Jonas Gahr Store, fue jefe del Gobierno noruego entre 1996 y 1997, titular de Exteriores entre 2000 y 2001, secretario general del Consejo de Europa entre 2009 y 2019 y presidente del Comité Nobel de 2009 a 2015. A las sospechas sobre él se suman las que pesan sobre otra figura noruega de prestigio internacional: el exministro de Exteriores y actual jefe del Foro Económico Mundial de Davos, Børge Brende, a quien se investiga por sus relaciones con el depredador sexual neoyorquino. Una diplomática de alto rango, Mona Juul, renunció esta semana como embajadora en Irak y Jordania, a raíz de las investigaciones contra ella y su esposo, el asimismo diplomático Terje Rød-Larsen.
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La lista de altos cargos bajo sospecha crece a diario, en un país identificado como garante o mediador en procesos de paz y la concesión de los prestigiosos premios Nobel. «El servicio de Exteriores no es solo responsable ante sus propios ciudadanos. Otros países se preguntan también si se puede seguir confiando en Noruega», escribía estos días columnista de la televisión pública NRK, Sigurd Falkenberg Mikkelsen.
[–>[–>[–>La presión sobre Mette-Marit
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¿Se tambalea la casa real noruega por los vínculos de Mette-Marit con Epstein? La esposa del príncipe heredero, Haakon, está inmersa en un torbellino mediático por su amistad con el empresario y por el juicio contra su hijo Marius Borg Hoiby por 38 cargos, incluida violación, agresiones y consumo o transporte de drogas. Las dudas rodean también a su estado de salud. El pasado diciembre se anunció que precisa Mette-Marit someterse a un transplante para tratar la fibrosis pulmonar que le fue diagnosticada en 2018.
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Son varios los flancos que inciden en la cuestión de si está capacitada para ser reina. Hasta tres veces ha pedido disculpas a sus compatriotas Mette-Marit por su «poco criterio» al elegir sus amistades, concretamente Epstein, con quien intercambió decenas de correos entre 2011 y 2014. Es decir, cuando el pederasta convicto había sido ya juzgado y condenado por prostitución de una menor, en 2008. Expresó ya en 2019 su pesar por sus contactos con ese confidente. Repitió esa disculpa hace unas semanas, tras desclasificarse los tres millones de documentos de las actas Epstein donde el nombre de Mette-Marit aparece unas 1.000 veces. Y envió otro mensaje similar hace unos pocos días, coincidiendo con las primeras vistas del juicio contra Marius Borg Hoiby, nacido de una relación anterior y que formalmente no es miembro de la casa real. Ambos, Mette-Marit y Haakon, le visitaron en la prisión donde fue ingresado en vísperas de la apertura del proceso, tras ser detenido por una nueva agresión.
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[–>Los titulares hablando de «hundimiento de la casa real noruega» se suceden en el país nórdico. Al escándalo en torno a Mette-Marit se ha añadido el de otra princesa, Sofía de Suecia, esposa de Carlos Felipe, exestrella de ‘realities’ y modelo, quien asimismo ha reconocido y lamentado sus encuentros con Epstein. Pero en su caso fueron más esporádicos y remotos que los de Mette-Marit, quien además está llamada a ser reina en un futuro no tan lejano. Del rey Harald de Noruega, de 87 años, se viene aventurando con una abdicación a favor de Haakon desde hace cierto tiempo debido a su debilitado estado de salud.
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‘Fakes’ y fotos generadas con IA
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No se prevé que se alivie la presión sobre la princesa a corto plazo. El juicio contra Marius avanza entre llantos del procesado y confesiones a medias. Las declaraciones de algunas de sus presuntas víctimas, entre ellas varias exparejas, contradicen su versión de que fue sexo consentido. Høiby, de 29 años, está acusado de cuatro casos de violación a distintas mujeres, seis de conducta sexual vejatoria y agresiones, amenazas y delitos relacionados con las drogas. Ha admitido agresiones y otros delitos menos graves, pero niega haber filmado sin su consentimiento a varias de esas mujeres mientras dormían.
[–>[–>[–>Cada una de las vistas contra él levanta titulares con descripciones penosas. En paralelo discurren en redes sociales bulos y ‘fakes’, generados por IA, con Mette-Marit retozando con Epstein en la isla del pederasta u otras calumnias degradantes. Hasta ahora, Haakon ha respondido con entereza y mostrando empatía tanto hacia su esposa como hacia el hijo de esta. La princesa Ingrid, de 22 años, hija del matrimonio y siguiente en la línea de sucesión tras Haakon, se ha desahogado en las redes y reclamado calma para su familia, en medio del reguero de bulos y titulares escabrosos que envuelven a su madre.
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El mismo Parlamento que creará una comisión investigadora rechazó a principios de febrero una moción presentada por dos partidos izquierdistas a favor de instaurar una república. La propuesta fue respaldada por apenas 26 votos, frente a los 141 en contra. Era una propuesta de rutina, que la izquierda parlamentaria suele presentar regularmente. Pero esta vez coincidió con el revuelo en torno a Mette-Marit y con sondeos según los cuales la mitad de los noruegos no cree que pueda ser su reina.
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