El Consejo Nuclear ultima un informe favorable sobre la central de Almaraz y deja toda la presión al Gobierno
Entre las fiestas de San Fermín y Santiago Apóstol se conocerá el informe del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) sobre el estado de la central de Almaraz. De esta forma, en las próximas dos semanas se habrá dado un nuevo paso para prolongar la vida útil de la central extremeña. … ya que dicho documento será favorable salvo alguna sorpresa importante de última hora, según ha podido saber ABC de fuentes conocedoras del proceso.
Estas mismas fuentes avanzan que en las próximas dos semanas se hará público el informe del CSN sobre el futuro de Almaraz, que tiene carácter vinculante. Sin embargo, esta capacidad de influencia sólo se ejecutará si es negativa, es decir, si el supervisor nuclear considera que técnicamente no puede seguir operando. En este caso se deberá aplicar el calendario de cierre acordado, y en 2027 uno de sus reactores sería desactivado.
Cabe recordar que el pasado otoño los propietarios de la central extremeña solicitaron ampliar el periodo de funcionamiento de la central nuclear de Almaraz. Por ello, el CSN ha tenido que elaborar un informe para confirmar que, a nivel técnico, no hay problema para que la planta siga operativa hasta 2030, fecha hasta la que se ha solicitado que siga operativa.
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Repsol, Moeve, Mercadona…
Si el CSN emite un informe técnico favorable, como indican las fuentes consultadas, entonces la pelota caerá en el tejado del Ministerio para la Transición Ecológica, que en un plazo de dos meses deberá decidir si deja sobre el papel el calendario de cierres y da el visto bueno a que Almaraz siga abierta hasta 2030. Es importante señalar que entre las competencias del Gobierno está desarrollar la política energética nacional. Por tanto, aunque las empresas han solicitado -por activa y por pasiva- que el parque nuclear permanezca abierto, la decisión final corresponde al Ejecutivo.
La decisión debe tomarse rápidamente, aunque sea sólo una cuestión estética. Fuentes del sector energético explican que el equipo de la vicepresidenta y ministra Sara Aagesen conoce muy bien la situación de Almaraz y sabe que el informe técnico será impecable, por lo que su decisión lleva muchos meses evaluada. Por tanto, a pesar de los plazos ajustados y de que todo deberá estar listo antes de finales de octubre, su decisión tendrá más valor simbólico que cualquier otra cosa.
Por el tipo de planta, pues existen plantas gemelas en EE.UU. que cuentan con licencias para operar hasta por 80 años; y superados los análisis previos –ya que inicialmente Almaraz iba a operar más años–, dentro del Ejecutivo saben que los reactores extremeños están 100% disponibles para seguir operando.
Debate político
Con el ‘ok’ del CSN todo apunta a un debate político, en el que el Gobierno lo tendrá muy complicado para decir que sigue vigente el cierre progresivo de Almaraz, en 2027 y 2028 de cada uno de sus reactores. Primero, porque en su momento sostuvo que para que las plantas siguieran funcionando no se podían cruzar tres líneas rojas; principalmente, en materia de seguridad de suministro y cuestiones fiscales.
Las empresas han renunciado voluntariamente a la revisión fiscal, una de las cuestiones que más les ha hecho pelear ya que entienden que la energía nuclear no es un negocio rentable para ellas porque soporta una carga fiscal que no se corresponde con lo que esta tecnología aporta al sistema. Pero la presión ha aumentado.
El líder regional extremeño tiene una visión diferente del Gobierno central y aboga por mantener abierta Almaraz
Desde hace meses, los propietarios del parque nuclear español, especialmente Iberdrola y Endesa, sugieren que esta miniprórroga hasta 2030 debería ser el punto de inflexión para reconfigurar un nuevo horizonte operativo.
En este debate, el único de los grandes propietarios que mantiene un perfil más discreto es Naturgy –aparte de EDP, cuyo papel es testimonial–. La gasista española no ha entrado en debates de fondo, aunque su presidente, Francisco Reynés, ha defendido esta petición de mantener abierta Almaraz hasta 2030.
La batalla por la energía nuclear tendrá que librarse partido a partido. De momento, y tras la crisis sufrida por el apagón de abril de 2025, la necesidad de mantener en uso la generación atómica se ha mostrado como evidencia hasta que se logre en el futuro una integración de las energías renovables de forma más ordenada que la que está ocurriendo ahora mismo. Y todo esto ha desatado un amargo debate político con extraños aliados.
Por ejemplo, el Gobierno central, liderado por el PSOE -y que mantiene su deseo de cerrar Almaraz- choca con los líderes territoriales de sus propias siglas en suelo extremeño. Hace unos días, el secretario general del PSOE de Extremadura, Álvaro Sánchez Cotrina, se mostró confiado en el informe del CSN sobre la continuidad de Almaraz y aseguró que «será el paso previo» al sí definitivo del Gobierno español a la ampliación de la central.
7%
Generación
Solo los dos reactores de Almaraz generan el 7% de la electricidad que se consume en España; perderlos sería un problema para el sistema
«Sólo repito lo que venimos diciendo desde hace tiempo, sí a la ampliación de la oficina central, aunque sabemos que esa postura disgusta al PP y a Guardiola. Ayer, hoy y siempre hemos mantenido la misma historia. Y precisamente en esta guerra de historias todos miran también de reojo al operador del sistema, Red Eléctrica. Cada informe o documento publicado sobre planificación de infraestructuras es examinado para ver si hace algún tipo de mención explícita a la necesidad de mantener operativas las centrales nucleares. Algunas palabras que siempre conviene tener en cuenta.
Una cuestión económica
Este debate también afecta al marco económico. La ausencia de los dos reactores de la central extremeña habría supuesto un impacto de 4.541 millones de euros en costes añadidos para el tejido industrial español en 2025. A ello habría que sumar otros 4.246 millones en el caso de los consumidores domésticos y las pymes.
Estos cálculos surgen de un reciente informe de la consultora PwC. El documento realiza este ejercicio en un momento clave por dos motivos. El primero, de impacto directo, tiene que ver con el conflicto de Medio Oriente y su impacto en los mercados energéticos. Por otro lado, el futuro de Almaraz.
Así, como desarrolla el documento de la consultora, «en un escenario de gas más caro, suponiendo que Almaraz hubiera cerrado en 2025, habría supuesto un incremento del precio del mercado diario de más de 47 €/MWh». Esta es una cifra muy considerable para que la asuma el sistema.
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