El Corpus en San Pedro
Curiosamente la festividad del Corpus Christi conserva su denominación en latín. Lo interpreto como una forma de mantener mejor su carácter sagrado y de veneración. En español daría una sensación muy distinta. Festejamos la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía. Surgió en Lieja por iniciativa de una religiosa que por sus experiencias místicas sintió la necesidad de que la Iglesia diese más importancia a la devoción y culto de este sacramento que entonces adolecía de práctica baja, aquejado de dudas y herejías y al que se aludía , a veces, con lenguaje depravado y hasta blasfemo. La religiosa agustiniana, devotísima de este Sacramento, pidió al obispo la institución de una fiesta para revalorizar esta presencia sacramental y expiar los pecados cometidos. No lo dudó el jerarca, instituyendo la fiesta en 1246 y dotándola de procesión para más exaltación de la realidad de esa presencia. La Eucaristía es el gran don de Jesucristo a la Iglesia y la que la sostiene en el tiempo, el símbolo más expresivo que le da vida. Pocos años después, en 1264, el papa Urbano IV la extendió a toda la Iglesia, encomendando los textos litúrgicos al gran teólogo Tomás de Aquino que los compuso de rodillas y al que se deben los himnos del Pange Lingua, Adorote Devote y Lauda Sión que, ocho siglos después, sigue cantando el pueblo fiel.
[–>[–>[–>Hoy, la procesión como rito más peculiar de esta celebración, apenas se conserva en la mayor parte de las naciones europeas. En la misma ciudad de Roma la restauró San Juan Pablo II en 1979 con un recorrido desde San Juan Letrán a Santa María la Mayor. En España ha sido, sobre todo desde el S.XVI, una gran solemnidad en todas las parroquias. Fue la Contrarreforma protestante la que ha contribuido a expresar este aprecio y devoción. Lutero tenía otra explicación distinta a la del concilio de Trento. No admitía la “transustanciación” y con ello la presencia permanente. En sus templos no hay sagrarios. Es la época de las grandes orfebres de las bellísimas custodias procesionales como las de los Arfe de Toledo, Córdoba, Sevilla… como afirmación y confesión de la doctrina tridentina de la conversión (transubstanciación) del pan y el vino en el Cuerpo y la Sangre del Señor por las palabras de la consagración.
[–> [–>[–>La custodia de la Parroquia de San Pedro imita a esas famosas custodias arfedianas. Siendo párroco D. Marino Soria, en plena construcción del templo actual, se recogieron joyas de plata y oro y piedras preciosas y se le encargó a uno de los mejores orfebres sevillanos, el académico Frenando Marmolejo, el diseño y la creación de la custodia actual, una maravilla de arte neogótico sevillano, procesionando por primera vez el 8 de junio de 1950. En ella quedó testimoniada la fe de los gijoneses en “este Sacramento admirable”, siendo la fiesta más solemne de la parroquia como puede apreciarse en antiguas fotografías. Deteriorada en el tiempo y por otros avatares, se ha ido restaurando, últimamente abordando la parte central, la más importante, que los talleres Marmolejo con gran esmero han culminado este año.
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