El desnudo justificado es una mentira
Charo López reflexiona con Aimar Bretos en el set de La Noche de Aimar sobre cómo su belleza ha afectado su vida. «Es tu tema que ha estado presente toda mi vida y del que sigo hablando desde la duda y la inseguridad», reconoce la actriz. «En una mujer tan bella y tan sexy durante toda su vida, ¿las inseguridades son mayores?» -Pregunta Aimar Bretos a la artista, quien confiesa que, aunque no sabe «calcular el tamaño de las inseguridades», «son enormes».
«Al principio de la vida, cuando eres joven, lo escuchas y empiezas a saber qué es la belleza y te sienta bien, te facilita muchas cosas, para los amigos, para el amor, para el colegio…», recuerda Charo López, quien destaca que «Ser bonita era un pasaporte a la felicidad». Sin embargo, el paso del tiempo hizo que comenzaran a aparecer «inseguridades» en la actriz. «Uno te preguntas, ‘¿de qué están hablando?’, porque muchas veces quedas mal», confiesa López, quien cuenta una anécdota que vivió con un director.
«Estaba interpretando un papel que me gustaba mucho y lo estaba haciendo de maravilla y cuando terminó la toma y le pregunté al director cómo estaba, me dijo que estaba muy bonita, ¡lo habría matado!». recuerda Charo López, que explica que lo que quería saber era «cómo había sido como actriz», a lo que el director respondió: «‘Ah, bien'». «Esas cosas son horribles», afirma el artista, quien destaca cómo, por eso, la belleza «es un privilegio, pero también un arma de doble filo».
Preguntada por la presentadora de La Noche de Aimar sobre las escenas de desnudos en su carrera, la actriz admite que siempre se negó a hacerlo. «No has experimentado la obsesión que había por el desnudo», afirma la artista, que confiesa que «no podía soportarlo»: «Estaba dejando la película».
«Soy estrecha y reprimida», afirma la conocida actriz en el vídeo, donde reflexiona sobre las personas que defienden la «desnudez justificada»: «Eso es una estafa, La desnudez justificada es una mentira.» “No quiero ofender a nadie porque mis compañeros son sagrados, pero como yo era estrecho y no me desnudaba, los que lo hacían y querían justificarlo decían que estaba justificado porque sí y si no no lo hacían, pero lo hicieron”, recuerda López.
«No voy a dar nombres, pero entre los directores, operadores y productores comentaron ‘ésta no'» por no querer desnudarsedice Charo López, quien recuerda una anécdota que vivió con unos italianos que le prometieron que no habría desnudos en la película. Una promesa que no cumplieron. «Unos productores me llevaron a Gran Vía y me vieron, tenía unos 21 o 22 años, y me hicieron un argumento», recuerda López, que explica que estos italianos dijeron a los productores madrileños amigos suyos que no habría desnudos.
«Me lo creí e iba a rodar y todo iba fluyendo bien y hasta que, de repente, llegó alguien de producción y dijo que aún quedaban sesiones de interior que no habían sido grabadas y que ya habían quitado todos los decorados porque se tenían que ir a Italia», recuerda el artista, que cuenta cómo Cuando empezó a grabarlos en Italia, le pidieron que lo hiciera desnuda: «El director me dijo que me desnudara y saliera y le dije que no, ¿de qué estábamos hablando?». «Regresé a Madrid», dice la artista, que confiesa que esta situación le pasó en dos ocasiones.
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