El Ejército israelí realiza las peores redadas militares en meses en la Cisjordania ocupada
La violencia se hace patente por toda la Cisjordania ocupada. De madrugada, los soldados israelíes inician las mayores redadas en meses contra importantes centros urbanos palestinos que dejan decenas de heridos, un amplio número de detenidos y daños materiales. En paralelo, los colonos radicales irrumpen en pequeñas aldeas rurales desafiando a la población autóctona con agresividad. Y, mientras, en los despachos de Jerusalén, los líderes israelíes buscan cambiar la realidad de los territorios palestinos con decisiones políticas, como el recientemente aprobado plan de asentamientos que busca enterrar la viabilidad de un posible Estado palestino.
Ramala es la capital administrativa y política de la Autoridad Palestina. Suele ser una ciudad tranquila, pero vibrante. La urbe cuenta con un destacado centro comercial, y una amplia oferta cultural. Además, al estar bajo el control civil y militar de la Autoridad Palestina, casi nunca sufre la violencia de los soldados israelíes, como sí ocurre en otras ciudades palestinas, como Nablus, Yenín, y Tulkarem, al norte de la Cisjordania ocupada. Pero este miércoles esa norma no escrita se quebró. Por la tarde, el Ejército israelí lanzó una operación militar en el centro de Ramala: sus fuerzas especiales se infiltraron en el central mercado Hasba y asaltaron la Bolsa Al Ajaoulie.
Redadas en Nablus, Hebrón y Ramala
De repente, decenas de vehículos militares irrumpieron en la ciudad desde múltiples direcciones. Varios francotiradores se apostaron en la azotea de un hospital. La juventud palestina respondió lanzando piedras y botellas vacías a los soldados. Estos empezaron a disparar munición real y gases lacrimógenos. Docenas de personas resultaron heridas, siete por munición real. Las fuerzas israelíes consiguieron su objetivo: incautaron 1,5 millones de shekels, unos 400.000 euros, a las casas de cambio acusadas de transferir dinero a Hamás. También hicieron lo mismo en Hebrón. Este patrón lleva repitiéndose meses, permitiendo a los soldados israelíes robar millones de shekels sin aportar pruebas sólidas de las acusaciones.
Ni 24 horas después, a las tres de la madrugada, otra redada militar masiva tuvo lugar este jueves en la ciudad norteña de Nablus. Allí, el foco fue la milenaria ciudad vieja, cuyos callejones fueron escenario de duros enfrentamientos durante la Segunda Intifada. Francotiradores volvieron a instalarse en las azoteas y los tejados de esta urbe de 30.000 habitantes que también está bajo control militar y civil de la Autoridad Palestina. Decenas de personas resultaron heridas, y otras decenas más tuvieron que evacuar sus casas. El gobernador de Nablus, Ghassan Douglas, denunció que esta demostración de fuerza “sin justificación” contó con hasta 2.000 soldados israelíes.
Restricción de movimientos
Justo un mes después del asesinato del activista palestino Odeh Hazalin, participante del documental ‘No other land’, ganador de un premio Óscar, por un colono israelí, su disputada tierra ha vuelto a ser atacada por los colonos radicales que tratan de expulsar a la población autóctona palestina. Esa misma lucha de los territorios de Masafer Yatta al sur de Hebrón es la que relata el aclamado film. Fuera de los focos, docenas de colonos que viven en asentamientos israelíes ilegales atacan día y noche a los palestinos que se mantienen firmes en sus casas, y a los activistas que se movilizan para darles apoyo. Las heridas provocadas por los colonos han requerido de diversas hospitalizaciones esta semana.
A la destrucción de los hogares, las carreteras y los edificios públicos palestinos por parte del Ejército israelí, se suma la expansión de los asentamientos y la limitación de los movimientos de la población autóctona por la instalación de nuevos puestos de control en los territorios palestinos, que superan el millar. “Como ciudadanos de Cisjordania, no podemos obtener permisos para ir a trabajar a Jerusalén, donde está nuestra oficina, ni siquiera como trabajadores de Naciones Unidas”, cuenta una trabajadora palestina de la ONU a EL PERIÓDICO. Este es un ejemplo más de los intentos de las autoridades israelíes para expulsar a la población palestina de su tierra.
Anexión de partes de Cisjordania
Varios medios israelíes han informado que la próxima semana se espera que el gabinete discuta la anexión de ciertas partes de la Cisjordania ocupada. Hace 10 días, el ministerio de Defensa aprobó el plan para construir 3.400 viviendas en la zona E1, que separa el Jerusalén Este ocupado del asentamiento de Maale Adumim, también en territorio ocupado. De llevarse a cabo, supondría la división definitiva del norte y el sur de Cisjordania y, por tanto, la sentencia de muerte para el establecimiento de un Estado palestino viable. Los ministros más radicales están presionando para que el proceso de anexión empiece antes de la Asamblea General de Naciones Unidas del próximo mes, cuando Francia y otras naciones se han comprometido a reconocer un Estado palestino.
“Probablemente estemos ante el cambio estructural más determinante de los últimos años”, apunta el activista israelí antiocupación Mauricio Lapchik. “La ocupación israelí deja de ser abiertamente y claramente una ocupación temporal, y pasa a ser una ocupación permanente, tal y como ya defiende el Gobierno israelí”, señala a EL PERIÓDICO. La letalidad sin precedentes en la Franja de Gaza que ya ha superado las 63.000 muertes palestinas por ataques israelíes en menos de 23 meses ha opacado la cambiante y también violenta realidad que se vive desde entonces en la Cisjordania ocupada. Sin embargo, en estos territorios palestinos, 982 palestinos han sido asesinados por las fuerzas israelíes y los colonos radicales en el mismo período de tiempo, según Naciones Unidas. Entre ellos, hay centenares de niños.
Suscríbete para continuar leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí