el emocionante discurso de la cena del 50.º aniversario del colegio Lugo de Llanera
“Estimadas autoridades, Señora Alcaldesa y miembros de la Corporación Municipal de Llanera, ex directivos, algunos inspectores hoy, docentes, familias y ex alumnos.
Es un honor estar hoy aquí ante todos vosotros celebrando las bodas de oro de nuestro colegio, el CP Lugo de Llanera. Una escuela que trasciende muros y ladrillos para convertirse en una comunidad educativa, un organismo vivo que respira a través de su gente. Nuestras paredes guardan historias maravillosas, pero lo que realmente las sostiene es el eco de las enseñanzas y las risas que se ha mantenido a lo largo de estas cinco décadas.
Hoy, ese eco tiene un matiz especial, porque vemos con emoción que entre nosotros hay estudiantes que recordarán con nostalgia los libros, los nervios antes de un examen y aquellos profesores que, más que lecciones, te dieron herramientas para la vida. Y es aún más conmovedor ver a tus compañeros, que han vuelto al colegio acompañados de tus hijos e hijas para enseñar en las mismas aulas donde tú aprendiste. Ese círculo que se va cerrando es la prueba más contundente de que somos una gran familia que crece y se fortalece generación tras generación.
En este recorrido de medio siglo, el alma del centro ha sido su profesorado. Los docentes de antaño, esos docentes que con tiza y vocación inquebrantable inauguraron estas aulas.
Y los profesores, enfermeras, psicólogos, terapeutas, animadores, decoradores, instructores, estilistas, mediadores de hoy, que recogen ese legado para formar a los ciudadanos del futuro con nuevas herramientas pero con la misma pasión de siempre. Algunos de ustedes abrieron el camino y otros lo ampliaron; pero todos compartís el mismo compromiso: creer en el potencial de cada niño y niña de nuestro municipio.
Y qué decir de ese “motor invisible” que hace que el engranaje sea perfecto día tras día. Quiero decir, por supuesto:
• Al personal de cocina: que, durante estos años, no sólo ha alimentado a nuestros estudiantes, sino también el espíritu de nuestra comunidad con ese aroma a hogar que llena los pasillos cada día.
• Al equipo de limpieza: Con tu incansable esfuerzo haces que el centro luzca cada mañana impecable, seguro y acogedor.
• Al personal de administración: que, con rostro amable, acogen a las familias y desenredan con infinita paciencia la excesiva burocracia diaria.
• Al personal de mantenimiento, esas manos incansables que arreglan todo, todo y todo y que, con vuestra constante disposición, habéis conseguido que este edificio siga en pie después de 50 años.
Y, por supuesto, nada de esto tendría sentido sin nuestra Asociación de Familias. Gracias por ser nuestro motor auxiliar, por organizar, proponer y por ser ese puente necesario entre el aula y las familias. Vuestra implicación es el mejor ejemplo de que la educación es una tarea compartida. Gracias por creer en este proyecto y remar siempre en beneficio de la comunidad.
No quisiera concluir mi intervención sin mencionar al Ayuntamiento de Llanera, a quien agradecemos especialmente su implicación para enriquecer nuestra oferta educativa y facilitarnos esos servicios de conciliación tan vitales para nuestras familias. Ese compromiso de ayudar día a día es lo que hace una comunidad.
Y no hay mejor manera de honrar estos 50 años que dando voz a quienes han escrito páginas muy importantes de nuestra historia. Tengo el gran honor de invitar a este atril a dos mujeres que son pilares de nuestra memoria viva:
En primer lugar, a Juventina López Fernández (Cuqui): Uno de los docentes que inauguraron este centro hace medio siglo. Descubrió estas paredes cuando aún olían a pintura fresca y utilizó las primeras pizarras. Vuestra presencia hoy aquí es el puente que nos une con nuestros orígenes.
A continuación recibiremos Rosario González Carreño (Charo): Quien tomó el timón de esta casa cuando cumplimos nuestros primeros 25 años. Ella sabe mejor que nadie lo que significa custodiar este legado y mantener viva la llama de nuestra identidad. Escuchar las experiencias de ambos es, en realidad, escucharnos a nosotros mismos.
Y, finalmente, para cerrar este evento institucional de nuestras bodas de oro, contaremos con las palabras de nuestro Alcalde, cuya presencia hoy aquí reafirma el compromiso de nuestro municipio con la educación.
Que sigamos escribiendo juntos la historia del CP Lugo de Llanera.
¡Muchas gracias a todos y feliz 50 aniversario!»
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