El empresario asesinado en Alicante recibió quince puñaladas de dos armas diferentes sin signos de que pudiera defenderse
El empresario de Alicante Jesús Tavira recibió quince puñaladas en menos de diez minutos y por dos armas blancas diferentes. Unos indicios que apuntan a la participación de varias personas en el asesinato, en el que los forenses no han encontrado signos de que la víctima pudiera defenderse. Una puñalada en el cuello recibida por la espalda pudo ser la primera de las quince que acabaron con su vida y habría evitado que la víctima pudiera reaccionar, según ha podido confirmar Información en fuentes cercanas al caso. Por estos hechos, la jueza de guardia decretó este jueves prisión provisional sin fianza para tres detenidos de nacionalidad argelina, dos de ellos un exempleado de la víctima y su esposa que vivían en la casa donde se halló el cadáver y que habían tenido enfrentamientos con Tavira a causa de una deuda; así como un tercero al que la investigación sitúa en momentos claves del crimen. Un cuarto implicado ha sido detenido también pero no llegó a pasar a disposición judicial porque ya estaba en la prisión por un robo con violencia. Las pesquisas siguen abiertas y no se descarta que se puedan practicar nuevas detenciones. Sobre todo por la magnitud de la obra realizada para intentar ocultar el cuerpo.
[–>[–>[–>Como ha adelantado Información, la Policía Nacional de Alicante ha esclarecido esta semana el misterio de la desaparición del empresario, uno de los testigos clave del caso Sala, aunque su muerte no guarda en principio relación alguna con el crimen de María del Carmen Martínez. El cadáver de Tavira había sido sepultado en una vivienda a dos metros de profundidad en un agujero de un antiguo pozo o aljibe y sobre el que habían echado hormigón antes de tapar el agujero y colocar el suelo que ocultaba el cuerpo del delito.
[–> [–>[–>Jesús Tavira desapareció la mañana del 18 de marzo. Desde el principio, sus familiares denunciaron que temían que podría haberle ocurrido algo y que esta no era una desaparición voluntaria. Las alarmas se dispararon tres días más tarde, cuando el vehículo del empresario quedó calcinado mientras estaba aparcado en el barrio Virgen del Remedio. También en el interior del Audi fueron encontrados dos teléfonos móviles sin internet, propiedad de la víctima. El posicionamiento de uno de estos terminales ha sido decisivo para el esclarecimiento del caso, ya que la última vez que estuvo activo fue precisamente en El Bacarot. En la casa donde ahora se ha localizado su cadáver.
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Cámaras de tráfico
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La investigación policial de la Unidad de Delincuencia Violenta (UDEV) ha llevado a los agentes hacia esa casa, al tratar de reconstruir el itinerario de la víctima y cuáles fueron sus movimientos durante sus últimas horas de vida. Las cámaras de tráfico captaron a Tavira por última vez esa mañana cuando se dirigía hacia El Bacarot. Fuentes cercanas al caso apuntaron a que las imágenes de las cámaras no habrían captado de manera clara si en el coche había otras personas. Sin embargo, las cámaras mostraban claramente que la matrícula se correspondía al coche de Tavira y que este iba al volante. Media hora más tarde, estas mismas cámaras captaron el coche de regreso, pero esta vez no era Tavira quien conducía. El volante estaba en manos de una persona desconocida, conclusión a la que llega la Policía por un detalle cotidiano: Tavira solía conducir con la ventanilla bajada y la mano por fuera, y en las primeras imágenes vestía una camisa blanca. Sin embargo, en el viaje de regreso, el conductor llevaba prendas distintas y la ventanilla subida. Dada la escasa media hora entre el trayecto de ida y vuelta, los investigadores estiman que los asesinos acabaron con la vida del empresario en apenas diez minutos, sin darle tiempo siquiera a reaccionar.
[–>[–>[–>Imagen del sospechoso del crimen que se enfrentaba a Tavira a su llegada al juzgado. / HECTOR FUENTES
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Uno de los indicios que puso a la Policía tras la pista del matrimonio detenido en El Bacarot fue el hecho de que el sospechoso trató de despistarles en su investigación facilitando información falsa. Este les manifestó que el día de su desaparición, vio a Tavira marcharse con dos ciudadanos españoles. Unos datos que no se confirmaron y que desvelaron la existencia de numerosas contradicciones en su testimonio. La investigación reveló que Tavira había tenido varios conflictos con su exempleado a causa de deudas. Por un lado, el sospechoso habría demandado a Tavira ante un juzgado de lo Social por impagos de más de 7.000 euros por no cotizarle a la Seguridad Social, vacaciones no disfrutadas y horas extraordinarias. Sin embargo, ambas partes pudieron llegar a un acuerdo. Según la investigación, Tavira habría tratado de compensarle ayudándole a conseguir casa en El Bacarot, la misma donde fue asesinado. Sin embargo, para negociar este alquiler, el empresario asesinado no trató con el propietario, sino con su expareja. Cuando este se encontró a la familia viviendo en la casa presentó una denuncia contra ellos por «okupación» de vivienda. Se da la circunstancia además de que el inquilino había pagado 4.000 por el alquiler y que Tavira podría haberse quedado con 1.500 euros como comisión. La Policía sitúa estos conflictos como móvil del crimen y la magistrada señala en el auto de prisión que el matrimonio no podía ser ajeno al hecho de que el cadáver de Tavira fuera encontrado en la casa. La pareja se acogió a su derecho a no declarar en su comparecencia en el juzgado de guardia.
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La investigación apunta a que más de dos personas tuvieron que intervenir en el asesinato, sobre todo por el trabajo llevado a cabo para preparar el pozo donde se enterró el cadáver. El tercero de los detenidos que pasó a disposición judicial solo respondió a preguntas de su defensa para desvincularse de los hechos y decir que no conoce de nada a los otros detenidos. Sin embargo, las pesquisas apuntan a que este detenido intercambió decenas de llamadas con el principal acusado en los días posteriores al crimen y alguna de ellas la madrugada en que fue incendiado el coche del empresario. Un testigo identificó a este investigado y al cuarto implicado que está en prisión, natural de Gambia, como las personas que quemaron el coche de Jesús Tavira.
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Imagen de la mujer detenida por el crimen a su llegada a los juzgados. / HECTOR FUENTES
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El fiscal y la acusación particular, ejercida por los abogados Moisés Candela Sabater y Miguel Ángel Garijo, han pedido el ingreso en prisión de los tres implicados. Tan solo el tercer imputado se ha limitado a decir, a preguntas de su abogada, que no tiene nada que ver con estos hechos y que no conoce de nada al resto de los investigados. Los abogados de la acusación particular solicitarán también al juzgado que instruye la causa que se acuerde la prisión del implicado que ya está en la cárcel por otro hecho delictivo.
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