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El éxito no siempre es ganar

El éxito no siempre es ganar
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  • Publishedmarzo 19, 2026



TIENE Luis Pasamontes (Cangas de Narcea, 1979), ex ciclista del equipo Movistar, mentor y fundador de “La Liga de los Gregarios”, club en el que fusionó su pasión por el ciclismo y las relaciones profesionales entre empresarios y deportistas, su afición por el ciclismo vino después de la de las motos. Hijo de un soldador profesional y doña Luisa, el menor de cuatro hermanos salió una gran mañana a ver las motos y chubasqueros de los motociclistas que acompañaban al pelotón de una carrera ciclista amateur en su pueblo, y quedó fascinado por el torso ensangrentado y embarrado del ganador de la prueba.

Así lo cuenta en su libro El liderazgo del gregario, un manual en el que recoge los aprendizajes acumulados durante sus 12 años como profesional, en los que corrió el Giro, el Tour y la LaVuelta, y los aplica al mundo empresarial. «Cuando regresé de esa carrera, me preguntaron: ‘¿Cómo están las motos?’ Y les dije: ‘Nada, nada, quiero ser ciclista’. “Quiero tener la cara llena de barro y el cuerpo lleno de sangre”, recuerda.

El joven Luis era un apasionado de los automóviles y ahorraba las propinas que ganaba vendiendo dibujos por 25 pesetas y tocando con la orquesta de música del pueblo para comprarse una moto. Pero esta carrera en Cangas del Narcea lo cambió todo: quería una bicicleta. «No había dinero en casa y mi padre me compró uno plegable. No me gustó y me incliné sobre el manillar para verme ahí tirado cuando me reflejaba en los escaparates de las tiendas. “Así es como pensé que sería estar en una carretera”, dijo.

Con el tiempo consiguió comprar un GAC de color butano por 19.995 pesetas. «Allí comencé a construir un sueño. Perdí a mi padre muy temprano, cuando apenas tenía 14 años, cuando comencé a querer usar un dorsal. No se puede sacar nada positivo de ello, pero él me hizo entender desde muy temprano que quería ser ciclista».

Al principio se caía con frecuencia y regresaba a casa ensangrentado, pero siguió empujando. En las categorías inferiores ha conseguido triunfos como la Vuelta a Toledo o el Trofeo Guerrita, aunque reconoce que no es el amateur con más victorias. «Cuando te conviertes en profesional tienes que conocer tu lugar. Recuerdo que un veterano me dijo: ‘Luis, ¿sabes que nunca ganarás el Tour?’. Pensé que me estaban hundiendo, pero me estaban ayudando».

Ganadores y líderes

Entre los dirigentes para los que trabajó de manera gregaria destacan Rigoberto Urán y Alejandro Valverde, diferenciando entre “ganadores” y “líderes”. «Había compañeros que ganaban carreras, pero no eran líderes. Y otros que eran sociables y lo eran. Valverde te impresionaba. Estar con él era como entrar en el mejor equipo de fútbol. Es humilde y te daba tranquilidad porque sabías que si no ganaba terminaría cuarto».

Para Pasamontes, estos líderes no son superhombres. «También muestran debilidad cuando se apagan las luces. Triunfar no siempre es ganar. Casi nunca he sido el primero y, a pesar de ello, he tenido una carrera de la que estoy orgulloso».

Aunque se retiró hace 14 años, todavía se considera ciclista. «¿Ciclista? No. Soy ciclista. No voy tan rápido y no tengo contrato, pero lo soy. Mi hermano me dijo: ‘Tú eres líder en tu vida y sociable en las demás'».

Gregario del equipo de Aural Centros Auditivos

Esta mentalidad se trasladará al Skoda Titan Desert Maroc 2026, donde competirá con el equipo Aural Centros Auditivos para visibilizar la pérdida auditiva.

«Quiero asumir retos con un componente solidario. Cuando recibí la propuesta de Aural, todo encajó. Me hablaron del camión solidario para ayudar a la población saharaui y que participarían personas con discapacidad auditiva. Eso me atrajo», explica.

En sus conversaciones con las empresas, destaca que todos son sociables con sus clientes y que los directivos deben implicarse. «Los jefes tienen que ponerse el mono. Aural es líder en su sector, pero también es sociable con las personas con discapacidad auditiva».

Respecto a la Titán, deja un consejo: «Empieza de forma conservadora, no te quedes solo, ve en grupo y sobre todo disfrútalo. Mira hacia arriba y verás que estás en el Sahara. Si no, podrías correr en Aranjuez».

Máquinas y redes sociales

Pasamontes reflexiona también sobre el ciclismo actual. Cree que la robotización y el exceso de datos pueden afectar mentalmente a los corredores. «Puede haber parálisis por el análisis. Los datos son útiles, pero no se puede olvidar el aspecto humano. A veces hay que salir sin Garmin.»

También rechaza el mensaje de que no hay límites. «Es mentira y es perjudicial. No todo el mundo puede hacer todo. Lo importante es que nadie te diga hasta dónde puedes llegar: tú lo descubres».

A sus 46 años, el español sigue vinculado al ciclismo y a su proyecto La Liga de los Gregarianos, con nuevas etapas como la de Bilbao con Óscar Freire. No se considera un ex: su perspectiva simplemente ha cambiado. Donde antes mirabas el volante que tenía delante, ahora miras hacia arriba y disfrutas del paisaje.



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