El feminismo marcha sobre ruedas
«La bicicleta ha hecho más por la emancipación de las mujeres que cualquier otra cosa en el mundo». La frase es de Susan B. Anthony, como aquella otra de que «la mujer pedalea hacia el sufragio», que se hizo popular a finales del siglo XIX y que se le atribuye a ella y a su aliada en la lucha por el sufragio femenino y los derechos de las mujeres, Elizabeth Cady Stanton.
[–>[–>[–>Stanton fue la principal promotora de la Convención de Seneca Falls, que se celebró en 1848, y de la que salió la Declaración de Sentimientos, considerado uno de los textos fundacionales del movimiento feminista en Estados Unidos. Stanton fue su redactora. Juntas, ella y Anthony, crearon la Asociación Nacional en favor del Sufragio Femenino. Fueron pioneras y lideraron el movimiento sufragista estadounidense. Para las mujeres comprometidas con el feminismo, la bicicleta fue en esa época un símbolo de liberación.
[–> [–>[–>En su libro de memorias «A Wheel Within a Wheel» –una frase hecha que alude a la complejidad de algún asunto y que al español se traduce, literalmente, como «Una rueda dentro de otra rueda»–, Frances Willard, otra de las líderes sufragistas coetáneas, cuenta cómo aprendió a andar en bicicleta en la edad adulta y lo que aquello supuso para ella, como reafirmación de su autonomía y acto de emancipación.
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La bicicleta permitía a aquellas mujeres desplazarse de un lugar a otro, incluidos aquellos lugares donde organizaban protestas y actos reivindicativos, y podían hacerlo sin depender de nadie ni dar muchas explicaciones. A muchas les facilitó el acceso al trabajo: a las de clase obrera –que no tenían más remedio que contribuir al sustento familiar con su esfuerzo– y a las burguesas –que sentían la necesidad de emanciparse y ocupar los espacios reservados hasta entonces a los hombres–.
[–>[–>[–>Las cualidades que se requieren para echar a andar en bicicleta –la perseverancia, la pérdida del miedo, cierto autocontrol…– podían, además, aplicarse para la consecución del ideario feminista.
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De historias como estas, y de muchas otras, todas sobre la complicidad de las mujeres y ese popular medio de transporte y de recreo, trata «Señoras en bicicleta» (Shusi Books), un libro recién llegado a las librerías y de momento publicado solo en gallego, aunque, dada la repercusión que está teniendo y lo mucho que se habla de él, no parece que vaya a tardar mucho en editarse en castellano. En él las periodistas y amigas Ana Bulnes, Raquel C. Pico y María Ramos Domínguez indagan en esa curiosa relación, que siempre parece haber marchado sobre ruedas, entre bicis y mujeres, desde los orígenes del invento hasta la actualidad.
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