el fin de la moratoria antidesahucios pone en riesgo a 60.000 familias en España
Más de 60.000 familias podrían perder sus viviendas por el fin de la moratoria antidesahucios. Una situación que afectará también a los inquilinos. Uno de ellos es Mariano Ordaz, vecino de la calle Carnero de Madrid cuyo desalojo está previsto para este jueves tras 67 años viviendo en su casa. Mariano, junto a más de un centenar de personas, se manifestó este miércoles por la tarde a las puertas del Congreso ante El rechazo del Partido Popular, Vox y Junts a la moratoria antidesahucios.
Mariano ha abierto las puertas de su casa a laSexta, donde se pueden ver los destrozos tras lo ocurrido hace dos meses, cuando El techo de la cocina se derrumbó, carcomido por la humedad. «A las 7:15 de la mañana, imagínate una bomba, ¡bumm! Todavía tengo escombros tirados, a veces los retiro. ¿Pero y cocinar? Nada, nada, nada. Tengo una lata y un poco de jamón para cenar», dijo.
Ha pasado toda su vida, 67 años, viviendo en la misma casa. Sin embargo, durante la pandemia quedó desempleado y no pudo hacerse cargo del alquiler. «Ganaba 480 euros, no podía pagar 600 en casa», dijo. El propietario, la Venerable Tercera Orden de San Francisco (VOT), ha explicado que estos impagos provocaron la resolución del contrato en 2022. Y dicen que la justicia falló a su favor.
«Lo que me dicen es que no son una ONG, pero no tienen dos pisos, tienen 500«, afirmó Mariano, que intentó negociar y ofrecerse como conserje para pagar el alquiler ahora que recibe la pensión de jubilación, que asciende a unos 1.000 euros. Pero nada, dice que ni arreglan ni negocian porque sólo quieren echarle y subirle el alquiler.
«Pero si sois la iglesia y no pagáis el IBI, qué carajo estáis negociando», ha expresado. Sin la moratoria sobre la prohibición de desalojos, Mariano podría ser el primero de muchos.
El Sindicato de Inquilinos ha indicado que «esta moratoria frenó 60.000 desahucios que se van a producir este año, pero se suman a los más de un millón y medio de contratos que van a finalizar este año». Mariano está dispuesto a marcharse si los servicios sociales le consiguen una residencia. Pero ahora, sin familia a quien recurrir, su única alternativa, 67 años después, sería ir a vivir a un refugio.
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