El fracaso anunciado de la Ley de vivienda
Cristina Peri Rossi, hispano-uruguaya, Premio Cervantes, señala en uno de sus versos que «estaba escrito». El poeta pensaba en otras cosas, pero el profesor de la Universidad de Leipzig, Harald Simons, lo escribió cuando se confirmaron los efectos de la aplicación de una ley sobre el control de los precios del alquiler en Berlín y otras ciudades alemanas: «Los precios han bajado en las propiedades afectadas, pero la oferta se ha contraído tanto que es imposible encontrar pisos en el mercado. Ya no hay mercado. León XIV, con su estilo tranquilo pero eficaz, eclipsa todo lo que le rodea. Quizás por eso haya pasado desapercibido un informe de Fernando Pinto, de la Universidad Rey Juan Carlos, publicado por Fedea, que realiza «una primera valoración empírica de la Ley 12/2023 para el derecho a la vivienda». El experto, que utiliza los datos disponibles hasta el cuarto trimestre de 2025, explica que la norma -la limitación de ingresos- sólo se ha aplicado de forma generalizada en Cataluña, lo que permite comparar qué ocurre donde está vigente y donde no.
La principal conclusión es que «La ley no ha logrado su objetivo declarado de facilitar un mejor acceso a vivienda». También expone tres efectos: «El precio del alquiler se moderó más que si no se aplicara la ley», «la oferta de anuncios de alquiler se redujo intensamente en el territorio regulado» y «la competencia por cada vivienda disponible se multiplicó allí donde se retiraba la oferta». En resumen, y tal como observó Simons en su época en Alemania, En España, el mercado desapareció efectivamente cuando la ley entró en vigor. Además, los precios de alquiler no bajaron en los lugares donde la norma está vigente; solo crece un poco menos: 5,7% en Barcelona y Cataluña, frente al 8,5% de Madrid. Además, la oferta, entendida como el número de anuncios de alquiler, cayó un 22,2% en Barcelona y un 20,5% en Cataluña, mientras que en Madrid aumentó un 3,9%. Por otro lado, la demanda, medida del mismo modo, fue 4,5 veces mayor en Barcelona que en Madrid, lo que confirma la dificultad mucho mayor para encontrar vivienda en Barcelona desde que se empezó a aplicar la norma. Lo esperado: “estaba escrito”, dice el verso de Cristina Peri Rossi.
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