El fútbol español aprueba por los pelos en sostenibilidad
El Observatorio de la Sostenibilidad ha publicado hoy el primer ranking independiente sobre sostenibilidad en el fútbol profesional español. El informe analiza a los 20 clubes de LaLiga EA Sports 2025-2026 y los compara en cinco dimensiones: financiera, medioambiental, social, de gobernanza y deportiva (incluida la cantera). La propuesta llega en un momento especialmente significativo. El fútbol, como gran industria cultural y espectáculo de masas, ya no puede presentarse al margen de la crisis ecológica, ni de las nuevas exigencias de transparencia, responsabilidad social y buen gobierno.
[–>[–>[–>El estudio, titulado Ranking de sostenibilidad de los 20 equipos de Primera División 2025-2026. Por una Liga sostenible, se apoya en 23 indicadores verificables y en datos públicos con sus correspondientes fuentes. Su objetivo es ofrecer una visión más completa del rendimiento de los clubes, más allá de la clasificación deportiva, e introducir una lógica de mejora medible y comparable año tras año.
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Los resultados dibujan una foto interesante. La media global de sostenibilidad de LaLiga se sitúa en 5,6 sobre 10, con mejores puntuaciones en las dimensiones social, deportiva y de gobernanza. La mayor debilidad aparece en el ámbito medioambiental, precisamente donde el margen de mejora es más urgente.
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En cabeza del ranking figuran Real Betis, Athletic Club, Celta de Vigo, Atlético de Madrid y Villarreal. Después aparecen FC Barcelona, Real Sociedad, Real Madrid y Osasuna. No se trata solo de saber quién gana en el campo, sino de empezar a medir también qué clubes están mejor preparados para responder a un tiempo marcado por la emergencia climática, la presión reputacional y la demanda de coherencia institucional.
[–>[–>[–>El Observatorio considera que este ranking puede convertirse en una herramienta útil para clubes, medios y ciudadanía. También aspira a consolidarse como un informe anual, capaz de seguir la evolución del sector e identificar buenas prácticas en una industria con enorme capacidad de influencia social.
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Clasificación de los 20 clubes de LaLiga EA Sports 2025-2026 según sus índices de sostenibilidad. / IA/T21
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Motor del cambio
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La tesis de fondo es clara: el fútbol profesional puede actuar como motor de cambio. Los grandes clubes, por su dimensión internacional, pueden marcar tendencias que después imiten otras entidades deportivas, patrocinadores y millones de aficionados. En ese sentido, la sostenibilidad deja de ser un adorno reputacional para convertirse en un criterio de liderazgo.
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[–>Entre las recomendaciones del informe figura la necesidad de que todos los clubes publiquen información ESG básica, refuercen la medición ambiental y avancen hacia estándares más exigentes de transparencia y gobernanza. En la dimensión ambiental, la E de ESG (Environment) incluye elementos tan concretos como la huella de carbono, la eficiencia energética, la gestión de residuos, el uso de agua o el impacto sobre la biodiversidad.
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Club de fútbol ideal
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Pero el informe va más allá del diagnóstico. Una parte sustancial del documento imagina, con datos y prospectiva, cómo sería un club de fútbol ideal en un contexto de transición ecológica. Es, en realidad, el núcleo más sugerente del trabajo.
[–>[–>[–>Ese club modélico no se limita a competir. Decide jugar también el partido de la sostenibilidad. Lo hace sin caer en el gesto cosmético: transforma sus finanzas, su estadio, su cantera y la relación con su comunidad.
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La hipótesis parte de una entidad que ingresa 350 millones de euros al año, pero sin depender de forma asfixiante de la televisión ni de los caprichos de un propietario. Diversifica ingresos, controla el gasto, apuesta por la cantera y selecciona patrocinios alineados con estándares ambientales y sociales. Su lógica: rentabilidad sin depredación.
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El estadio produce su propia energía, recicla toda el agua que consume y convierte cada partido en una operación de movilidad sostenible. El 80% de los aficionados llega en transporte público, bicicleta o coche compartido. Las camisetas se fabrican con plástico recuperado del mar y cada prenda permite rastrear su origen mediante un código QR.
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El club no compensa emisiones: las reduce. Y se fija como horizonte la neutralidad climática en 2030. El mensaje del informe es inequívoco: si el fútbol quiere seguir siendo central en la vida social, tendrá que demostrar que puede adaptarse a un mundo radicalmente distinto.
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Dimensión social
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La dimensión social ocupa también un lugar central. El club ideal sostiene escuelas deportivas gratuitas en barrios vulnerables, programas de inclusión para personas con discapacidad, becas para jóvenes refugiados, apoyo psicológico a aficionados y una sección femenina tratada con la misma dignidad que la masculina. La cantera deja así de ser solo una fábrica de talento para convertirse en una institución educativa y comunitaria.
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Todo ello descansa sobre una gobernanza participativa, con consejo paritario, mecanismos de control, canal de denuncias independiente y transparencia radical en auditorías e informes. Incluso aparece la idea de un veto climático frente a decisiones incompatibles con los compromisos ambientales asumidos por la entidad.
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El Observatorio de la Sostenibilidad recurre así a la futurabilidad para dibujar un futuro deseable del fútbol a través de sus protagonistas reales: los clubes. El resultado es una imagen potente de lo que podría llegar a ser una entidad deportiva competitiva, rentable, querida por su comunidad y coherente con el mundo que la rodea.
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