El Gobierno recula con su fondo soberano y convierte ‘España Crece’ en un discreto programa para inversiones ‘verdes’
‘España crece’ no será un fondo soberano, ni siquiera será un fondo. El Gobierno ha dado marcha atrás con su estructura final y lo ha convertido en un programa discreto, al mismo nivel que la decena de instrumentos que tiene en marcha el Instituto de Crédito Oficial (ICO).
El programa se centrará en otorgar préstamos a proyectos ecológicos, bloqueando explícitamente cualquier vínculo con industrias con altas emisiones de CO2. vehículos contaminantes, recogida, tratamiento y eliminación de residuos de energía nuclear.
El Ministerio de Economía ha publicado la orden ministerial con los principales detalles de las áreas en las que invertirá ‘España Crece’. Un documento en el que, además, se rebajan las expectativas iniciales que el propio Pedro Sánchez y el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, han ido creando en los últimos seis meses.
El 15 de enero, el presidente del Gobierno anunció a una decena de inversores extranjeros en el marco del ‘Día del Inversor en España‘ la creación de un «fondo soberano» dotado con 10.500 millones del Plan de Recuperación.
El objetivo, según indicó, era movilizar 120.000 millones de euros «a través de deuda privada e inversores nacionales e internacionales». Y recordó que este fondo «Siempre coinvertiremos con el sector privado a través de préstamos, garantías o instrumentos de capital».
Precisamente el «fondo» nació como una herramienta para poder gastar parte de los fondos Próxima Generación más allá del 31 de agosto, fecha límite para gastarlos y a los que España no llegará por sus retrasos en la asignación de estos recursos.
En febrero, Sánchez anunció que el «fondo soberano» de España sustituirá a partir de septiembre a los fondos europeos, que Movilizaría hasta 23.000 millones de euros en fondos públicos «y privados» y que serviría para la construcción de 15.000 viviendas al año.
No obstante, desde que se realizaron estos anuncios en el mundo empresarial y económico han surgido muchas dudas respecto al carácter de la herramienta.
Un fondo soberano al uso es un instrumento que se nutre del dinero de las pensiones (en el caso de los fondos nórdicos) o de los excedentes del petróleo (en el caso de los fondos árabes).
Además manejan volúmenes de inversión y activos que multiplican por diez los 10.500 millones (que luego se convirtieron en 14.000) que prometió el presidente del Gobierno. Estos fondos además invierten en bolsa y en grandes corporaciones, no en proyectos incipientes, ni en construcción directa de vivienda.
Y efectivamente, siete meses después se ha confirmado que no era un fondo soberano, ni siquiera un fondo como volvió a repetir el ministro Cuerpo hace dos semanas en la comisión de control mixta de la UE en el Parlamento.
El documento en el que se fijan las prioridades de inversión de ‘España Crece’, califica oficialmente a este instrumento como un «programa» que estará bajo el alero del ICO. Y el ICO no es más que un aval en última instancia para préstamos que realizan las entidades bancarias.
Por lo que la diferencia no es baladí. La terminología del instituto público indica que un programa o línea del ICO es un producto de financiación o aval que pone a disposición de empresas, autónomos o particulares a través de los bancos.
Mientras que un fondo del ICO es un vehículo de inversión (generalmente de capital riesgo o Next Generation) que utiliza el instituto para inyectar capital directamente en empresas o proyectos.
Un cambio que se entiende leyendo la letra pequeña de este ‘España Crece’, los primeros detalles formales desde los anuncios de Sánchez en enero.
En primer lugar, se aclara que el programa contará con 10.891 millones de euros en concepto de ampliación de capital del ICO y otros 2.800 millones en concepto de transferencias no reembolsables. Todo el dinero proveniente del Plan de Recuperación.
Estas últimas estarán destinadas a compensar el componente concesional (para asegurar que las condiciones de los préstamos puedan estar fuera de mercado) de las operaciones financiables con el capital adicional.
Los fondos correspondientes a transferencias no reembolsables se mantendrán en una cuenta separada y se gestionarán por cuenta del programa, sin integrarse en los recursos propios del ICO durante su período de aplicación.
El periodo de aplicación será de diez años desde la transferencia de los fondos a la cuenta separada, unas transferencias que tienen carácter definitivo y no reembolsable.
Contribución privada
Asimismo, las operaciones financiadas con fondos de ‘España Crece’ deberán realizarse preferentemente en cofinanciación con el sector privado y, en general, La participación del ICO se mantendrá por debajo del 50% de la financiación.
Esto significa dos cosas fundamentales. La primera es que ‘España Crece’ será otra herramienta del ICO dedicada exclusivamente a conceder préstamos con tipos de interés bajos y en condiciones más favorables que el mercado. No será un fondo soberano, ni un fondo que invierta en proyectos.
La segunda es que hay poco margen para realizar transferencias a fondo perdido ya que parte de esta cantidad se destinará (según esta orden ministerial) para compensar el costo de otorgar estos préstamos blandos. Además, cada proyecto deberá ser financiado al menos en un 50% por los solicitantes.
Condiciones que no son muy diferentes a las que han tenido los distintos instrumentos crediticios del Plan de Recuperación y que prácticamente no han tenido demanda por parte del sector privado.
Créditos de ‘próxima generación’
Recordemos que, originalmente, los préstamos de Próxima Generación Eran 80.000 millones que se quedaron en 20.000 tras la renuncia del Gobierno a 60.000 millones a finales del año pasado.
De esos 20.000 millones, el Gobierno ha dicho que al menos la mitad se han movilizado, aunque no facilitan datos reales de ejecución ya que el concepto de movilización implica que el dinero se ha destinado a algún programa de una entidad de crédito público.
Se confirman así los temores de los expertos de que ‘España Crece’ sea realmente una herramienta para evitar que se pierdan fondos. Próxima Generación.
Y no es una herramienta real para «Seguir fortaleciendo la estructura productiva española e impulsar su evolución hacia un modelo de mayor valor añadido, mayor cohesión social y mayor sostenibilidad ambiental»como dice Economía.
Destino de los fondos
Es así como los préstamos se enfocan a sectores económicos de alta productividad y «con un alto potencial de transformación de la economía, en la que existen déficits estructurales de financiación».
También en la promoción, comercialización y gestión de proyectos de vivienda y, especialmente, los destinados al alquiler asequible o social; y en la financiación de pequeñas y medianas empresas.
Finalmente, se destinarán a inversiones en eficiencia energética, energías renovables y autoconsumo, «Gestión energética y digitalizada, rehabilitación eficiente de edificios, movilidad eléctrica, «mejor resiliencia hídrica, mejoras del capital natural y adaptación al clima, y una gran infraestructura verde».
Por el contrario, está absolutamente prohibido financiar actividades y activos relacionados con los combustibles fósiles, bajo el régimen de comercio de derechos de emisión de la UE y relacionados con vertederos, incineradores y plantas de tratamiento.
Plazos para ‘España Crece’
Respecto al plazo, Corpus indicó hace dos semanas que en julio se producirá la transferencia de los fondos necesarios para que esta ‘España Crece’ se ponga en marcha.
Aunque no se comprometió con fechas, dijo que se están cambiando los estatutos del ICO para hacer posible este programa. Un enredo administrativo y burocrático en el que están atrapados desde hace varias semanas.
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