El gran estreno nacional que prepara para hoy la OSPA en el Auditorio de Oviedo
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La Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA) culminará esta tarde en el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo (20.00 horas) un mes exigente en el que han desarrollado hasta cuatro citas de su temporada de abono. En esta ocasión, el protagonismo del programa será compartido entre Richard Strauss y David Moliner, un compositor y percusionista español del que se estrenará, en nuestro país, “Estructura IV”, pieza que vio la luz en el Festival de Lucerna durante el año 2023. Por si estos alicientes no fueran suficientes, la Sinfónica asturiana estará comandada por su director titular, Nuno Coelho, y contará con un concertino muy especial: el colaborador artístico de la OSPA, Roman Simovic.
El concierto se abrirá mediante el “Sexteto para cuerda” de la ópera “Capriccio”, de Strauss, una obra que se caracteriza por su economía de medios que, no obstante, no priva al brillante compositor alemán de momentos de gran efectismo y una notable capacidad expresiva. De acuerdo con cierta apertura del repertorio sinfónico que la OSPA está llevando a cabo durante los últimos conciertos, la obra central será “Estructura IV: Dämonischer Iris”. Esta creación forma parte de una serie de cuatro piezas orquestales independientes que, en conjunto, configuran una especie de sinfonía donde, cada número, se asocia con una figura mitológica griega y un color específico. De este modo, “Estructura I” encarna a Eros y se encuentra simbolizada por el color azul; “Estructura II” hace lo propio con Psique y el granate; la diosa Venus y el color amarillo son las figuras centrales de “Estructura III”, mientras que “Estructura IV” está inspirada en Iris y el arcoíris.
En la pieza que nos ocupa, el conquense David Moliner toma como referencia a Iris, la diosa mensajera de los dioses y personificación del arcoíris y los utiliza para explorar la amplitud de las emociones humanas trazando una relación con el arcoíris, que abarca todo el espectro cromático. Uno de los momentos de mayor importancia en la génesis de esta obra fue la visita del compositor al Rakotzbrücke (el denominado “Puente del diablo”), en Alemania, donde el reflejo del puente en el agua formaba un círculo perfecto junto a un arcoíris, imagen que inspiró la dualidad de esta composición donde no faltan pasajes de cierto carácter ritual y demoníaco. Será la primera vez que la obra se interprete en España, en cuya versión se incorpora el acordeón para destacar la versatilidad tímbrica del instrumento y su capacidad expresiva dentro del conjunto orquestal.
La segunda parte está dedicada a uno de los poemas sinfónicos más célebres de la historia de la música: “Una vida de héroe”, nuevamente de Richard Strauss. Esta obra de madurez, estructurada en seis partes, parece ser un reflejo de las experiencias del propio Strauss como hombre y como artista y para lograr su efecto descriptivo recurre a diferentes técnicas, como el uso del leitmotiv wagneriano, sin renunciar por ello a otro tipo de estructuras, como la forma sonata.
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