El imprescindible pequeño gran hospital de Gijón
En la zona oeste de Gijón, donde la vida cotidiana se mezcla con el pulso industrial y el latido de barrios que reclaman justicia social, se levanta un hospital que, sin grandes alardes, sostiene la salud de decenas de miles de personas: el Hospital de Jove. Es un hospital de distrito, sí, pero su papel trasciende las etiquetas. Con un cupo cercano a los 60.000 habitantes, más de 100.000 consultas externas al año, más de 5.000 intervenciones quirúrgicas y cerca de 30.000 urgencias hospitalarias anuales, Jove demuestra que lo “pequeño” puede ser, en realidad, inmenso.
[–>[–>[–>Para los vecinos de la zona oeste, Jove es mucho más que un edificio sanitario: es un refugio, un lugar de confianza, un recurso cercano que evita desplazamientos largos y que garantiza atención de calidad en el mismo territorio donde se respira la contaminación y se acumulan desigualdades. Cada consulta, cada intervención, cada urgencia atendida es también un acto de equidad, porque acerca la salud a quienes más la necesitan.
[–> [–>[–>Además, el hospital cuenta con servicios de alta complejidad como radioterapia y hemodiálisis, que lo convierten en un centro de referencia. La radioterapia acerca tratamientos oncológicos vitales a los pacientes de la zona, evitando traslados innecesarios y ofreciendo esperanza más cerca de casa. La hemodiálisis, por su parte, garantiza que quienes dependen de este procedimiento puedan mantener su calidad de vida sin tener que recorrer kilómetros. Estos servicios son la prueba de que Jove no es solo un hospital de distrito: es un hospital completo, capaz de responder a necesidades críticas con profesionalidad y humanidad.
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Su importancia no se mide solo en cifras asistenciales. El Hospital de Jove es también un motor económico y social. Con más de 650 trabajadores (sanitarios y no sanitarios) y una red de gran cantidad de empleos indirectos que se extiende por toda la ciudad, su actividad genera estabilidad, arraigo y oportunidades. Cada contrato firmado, cada servicio externalizado, cada proveedor local que participa en su funcionamiento contribuye a sostener la economía de Gijón. En un contexto en el que la zona oeste reclama inversión y futuro, Jove es ya una pieza clave de ese tejido.
[–>[–>[–>El sistema sanitario asturiano encuentra en Jove un aliado imprescindible. Su capacidad para absorber consultas, pruebas complementarias, cirugías y urgencias descongestiona otros hospitales y garantiza que la atención llegue a tiempo. Es un ejemplo de cómo los hospitales de distrito comprometidos con su entorno pueden ser pilares de un sistema público que necesita proximidad y eficiencia.
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Hablar del Hospital de Jove es hablar de cohesión social, de empleo, de salud cercana y de compromiso con un territorio que durante demasiado tiempo ha sentido que se le daba la espalda. Es recordar que la sanidad no se mide solo en grandes complejos hospitalarios, sino también en esos centros que, con discreción y eficacia, sostienen la vida cotidiana de miles de personas.
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[–>Por eso, cuando pensamos en el futuro de Gijón y de Asturias, debemos reconocer que Jove no es un hospital más: es el imprescindible pequeño gran hospital de Gijón. Un símbolo de que la salud, la economía y la justicia social pueden caminar juntas.
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