El informe del caso Bestard concluye que el conseller de Vox tuvo una conducta «no apropiada» en el uso personal de coches oficiales
Los informes internos elaborados por el Consell de Mallorca sobre la utilización de vehículos oficiales por parte del vicepresidente segundo y conseller de Medio Ambiente, Medio Rural y Deportes, Pedro Bestard, concluyen que el dirigente de Vox dispuso durante los últimos años de tres vehículos adscritos exclusivamente a su uso, sin que existiera ninguna resolución, instrucción o instrumento jurídico que regulase formalmente esa situación. La documentación analizada por la Secretaría Técnica, la Secretaría General y la Intervención General no acredita que se produjera un «uso indebido» de los vehículos públicos, pero sí identifica diversas incidencias relacionadas con su disponibilidad, identificación y utilización.
[–>[–>[–>«Parece que adscribir tres vehículos al uso exclusivo del conseller ejecutivo no es una conducta apropiada, más aún cuando existe una disponibilidad limitada del parque móvil del departamento, según pone de manifiesto el informe de la Secretaría Técnica. Tampoco se considera, en principio, correcta la retirada de la rotulación institucional o la orden de no instalarla. Por ello, la Comisión de Transparencia debería pronunciarse sobre ambos hechos, tal y como establece el Reglamento Orgánico del Consell Insular», determinan los funcionarios en las conclusiones del informe.
[–> [–>[–>La investigación fue ordenada por el presidente del Consell de Mallorca, Llorenç Galmés, tras las informaciones aparecidas sobre una posible utilización irregular de vehículos adscritos al Departamento de Medio Ambiente. El encargo incluía determinar qué vehículos utilizaba el conseller, qué desplazamientos había realizado durante el último año y medio y si podía apreciarse un uso indebido de los recursos públicos.
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Tres vehículos reservados para el conseller
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La Secretaría Técnica concluye que Bestard disponía para su uso exclusivo de un Dacia Sandero matriculado en 2023, un Ford Ranger incorporado en 2024 y un Subaru Crosstrek recibido en 2026. El informe señala expresamente que estos tres vehículos quedaron bajo la plena disponibilidad del conseller y añade que incluso antes de su incorporación efectiva a la flota ya se había trasladado al personal que quedarían reservados para él.
[–>[–>[–>Sin embargo, el propio informe advierte de que no existe ningún documento que formalice esa exclusividad. La secretaria técnica afirma que «no consta formalmente documentada ni regulada ninguna asignación en régimen de exclusividad que ampare esta disponibilidad exclusiva de los vehículos».
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Esta circunstancia es recogida posteriormente por la Secretaría General y la Intervención, que destacan la inexistencia de «ningún instrumento jurídico, instrucción interna o acto administrativo» que establezca las condiciones, límites o criterios de disponibilidad de esos vehículos.
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[–>Dos vehículos circularon sin identificación institucional
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Otra de las cuestiones que centra la atención de los informes es la imagen corporativa de los vehículos. Respecto al Dacia Sandero, la Secretaría Técnica explica que los pliegos de contratación contemplaban que el vehículo incorporara la imagen institucional del departamento. Sin embargo, finalmente nunca llegó a rotularse. El informe atribuye esta decisión a instrucciones trasladadas por el propio conseller.
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En el caso del Subaru Crosstrek, la documentación incorporada al expediente acredita que el vehículo fue entregado con identificación institucional visible. El informe incluye fotografías del vehículo rotulado y otras posteriores en las que aparece sin los distintivos del Consell. Además, la empresa adjudicataria confirmó por escrito que la identificación institucional había sido instalada mediante vinilos adhesivos. Estas circunstancias son recogidas posteriormente por Secretaría General e Intervención entre los principales hechos relevantes detectados durante la investigación.
[–>[–>[–>Una flota envejecida y con numerosos vehículos averiados
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El informe dedica varias páginas a describir el estado general del parque móvil del Departamento de Medio Ambiente. Según la Secretaría Técnica, la flota está formada por 72 vehículos con una antigüedad media aproximada de 13 años. El documento destaca que 31 vehículos superan los 15 años de antigüedad y que 21 tienen más de 20 años. Además, identifica al menos 13 vehículos fuera de servicio y otros seis con averías o incidencias mecánicas relevantes.
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La responsable técnica advierte de que esta situación afecta directamente a la capacidad operativa de brigadas forestales, brigadas de picapedreros, brigadas de margers, guardas y agentes de medio ambiente, hasta el punto de que la disponibilidad limitada de vehículos dificulta la incorporación de nuevos efectivos recientemente aprobados. Tras describir este escenario, el informe recuerda que los tres vehículos asignados al conseller permanecían bajo su plena disponibilidad.
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Sin un registro completo de los desplazamientos
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Uno de los aspectos más llamativos de la investigación es que la Secretaría Técnica reconoce que no dispone de una relación completa de los trayectos realizados con los vehículos asignados al conseller. La responsable del informe explica que los tres coches estaban adscritos directamente a Bestard y que, por este motivo, tuvo que solicitar información específica tanto al conseller como a su jefa de gabinete para aclarar determinados desplazamientos que no aparecían reflejados en la agenda institucional publicada en el Portal de Transparencia.
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El documento añade además que el régimen de custodia de las llaves era diferente al del resto de vehículos del departamento. Mientras las brigadas y servicios devuelven habitualmente las llaves al finalizar la jornada, Bestard disponía de las dos llaves del Dacia y mantenía el control efectivo sobre los otros vehículos, de los que únicamente permanecían en el departamento las llaves de reserva.
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Durante el análisis de la documentación, la Secretaría Técnica detectó diversas incidencias relacionadas con desplazamientos y repostajes. La más relevante es recogida posteriormente por Secretaría General e Intervención, que destacan la existencia de un repostaje efectuado en Andratx coincidiendo con una jornada en la que la agenda institucional situaba al conseller en Deià, sin que conste actividad institucional documentada en el municipio donde se realizó el repostaje. Los servicios jurídicos consideran que este tipo de circunstancias deben ser tenidas en cuenta porque evidencian movimientos que no pueden ser plenamente contrastados con la información pública disponible.
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Los informes no acreditan un uso indebido
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Pese a las incidencias detectadas, la conclusión de la Secretaría General y la Intervención es que no pueden determinar de forma categórica la existencia de un uso indebido de los vehículos oficiales. Los responsables jurídicos consideran que la documentación disponible no permite afirmar de forma concluyente que los vehículos fueran utilizados para fines particulares o ajenos al ejercicio del cargo.
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No obstante, el informe recuerda que tanto la Ley de Transparencia como el Código Ético del Consell obligan a los cargos públicos a gestionar adecuadamente los recursos públicos y prohíben utilizarlos para actividades que no estén vinculadas al servicio público. También subraya que los vehículos oficiales únicamente pueden utilizarse para funciones relacionadas con las responsabilidades del cargo.
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La última palabra la tendrá la Comisión de Transparencia
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Por este motivo, Secretaría General e Intervención concluyen que corresponde a la Comisión de Transparencia del Consell valorar las incidencias detectadas y determinar si los hechos descritos pueden constituir algún incumplimiento del Código Ético de la institución.
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Así, los informes internos no llegan a sostener que Pedro Bestard hiciera «un uso indebido» de los vehículos oficiales, pero sí dejan constancia de una serie de hechos objetivos: la existencia de tres vehículos bajo su disponibilidad exclusiva sin regulación formal, la circulación de dos de ellos sin identificación institucional, la falta de un control completo sobre determinados desplazamientos y la aparición de movimientos que no siempre pueden contrastarse con la agenda pública del conseller.
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