el invento de Jean Marie Le Pen que Marine tuvo que matizar
Prioridad nacional. Dos palabras que están de actualidad estos días en España por aparecer en el pacto de gobierno que la presidencia extremeña ha dado a María Guardiolay que Vox y PP interpretan de manera muy distinta.
Dos palabras que fueron un punto central del programa electoral de Marina Le Pen en las elecciones presidenciales de 2022 y que seguramente aparecerá como candidato de la extrema derecha francesa en 2027. Ya sea la propia Marine Le Pen o su alter ego Jordan Bardella si la Justicia mantiene la sentencia de ilegibilidad del líder del Grupo Nacional (RN, por sus siglas en francés).
Bueno, si el RN es la versión suavizada del Frente Nacional (FN) de Jean-Marie Le Penla prioridad nacional es la actualizar de preferencia nacional, una medida emblemática del partido de extrema derecha francés.
Le Pen padre olió, antes que nadie en Europa, la cuestión –la emigración– que le sacaría de la marginalidad de los grupos neofascistas. Y esa será la tracción de todos los populistas de Europa. En sus orígenes era algo tan básico como su lema “Fuera Extranjeros”. Un grito. Un eslogan.
Un viejo cartel de FN decía: «Cuando lleguemos [al poder] ellos [los extranjeros] Se irán.» En resumen, ahora, después de la crisis del petróleo de mediados de los años 70, había excedentes de extranjeros que habían llegado a la metrópoli desde las antiguas colonias africanas para reconstruir Francia. Si no había trabajo para todos, estaba claro que los que sobraban eran los de fuera.
El simplista discurso de Le Pen consistió en llevar al discurso público una afirmación que parece natural: «Amo a mis hijas más que a mis sobrinas; a mis sobrinas que a mis primas; a mis primas más que a mis vecinas». Elemental. Demagógico.
El discurso de Le Pen iba a verse enriquecido en 1985. Ese año se publicaron dos libros imprescindibles en esta historia: Preferencia Nacional, respuesta a la inmigración es el título de un libro colectivo publicado por el sello editorial Albin Michel.
Su autor principal fue un alto funcionario afiliado al centrismo, Yves Le Gallou. Fundador del Club del Reloj, un grupo de tecnócratas que querían aportar «elementos doctrinales a la derecha» que acababa de perder el poder en Francia tras la victoria socialista. François Mitterrand en 1981.
Ese mismo año, 1985, Le Pen publicó Los franceses, primero y Le Gallou se une al FN. Le Pen respalda la idea de Le Gallou, que desde entonces se ha convertido en el remedio milagroso para todos los programas de extrema derecha. Se trataba de limitar el Estado de bienestar a quienes no habían nacido en Francia.
Parece lógico, pero no lo es. Estamos en 1989 y el Consejo de Estado anula una bonificación reservada a los ciudadanos franceses y europeos establecida por el ayuntamiento de París. La idea es del alcalde, el gaullista. Jacques Chiracen absoluto sospechoso de connivencia con la extrema derecha en toda su carrera.
«La diferencia de trato debe basarse en una diferencia de situación apreciable. Y en términos de costes educativos, no existe ninguna diferencia de situación objetiva entre padres franceses, europeos o extranjeros. Tampoco existe ninguna razón de interés general que la justifique. Por tanto, se anula la condición de nacionalidad», afirma la sentencia.
El gobierno socialista del recientemente fallecido Lionel Jospin que convivió con el propio Chirac, que había llegado a ser Presidente de la República, abolió en 1989 todas las condiciones de nacionalidad en las prestaciones no contributivas de la Seguridad Social: «El extranjero no puede ser excluido de las prestaciones del Estado de Bienestar debido a su origen. Este criterio lo excluye de la protección social».
En 1990, el Consejo Constitucional criticó una ley que privaba a los extranjeros extracomunitarios en situación regular de la asignación suplementaria del Fondo Nacional de Solidaridad: «El principio de igualdad no impide al legislador regular de manera diferente situaciones diferentes. Pero estas diferencias de trato deben basarse imperativamente en criterios objetivos y pertinentes. Deben tener una relación racional con el objetivo de la ley».
El criterio de la nacionalidad está prohibido, la duración de la estancia. Así, desde los años noventa, para cobrar la renta mínima de inserción (RMI), es necesario justificar tres años de residencia. El Ingreso Solidario (RSA) y el bono de actividad requieren cinco años. La prestación mínima de vejez y complementaria de invalidez, diez años.
Todas estas sutilezas legislativas y constitucionales no hacen mella en la RN, que en 2011 ha pulido el nombre de su medida estrella de preferencia a prioridad.
Bardella afirma que «los frutos de la solidaridad nacional» deben reservarse a los nacionales: «Francia debe dejar de ser una ventana social para el mundo entero». Por este motivo quiere establecer en Francia una prioridad nacional: «los extranjeros deben verse privados de asistencia social y los nacionales deben tener acceso prioritario a la vivienda social».
Así, en diciembre de 2023, el Parlamento francés aprobó una polémica ley de inmigración con votos a favor de los centristas de la mayoría presidencial, los derechistas aprobados al PP europeo y los pertenecientes a la bancada RN.
Una Le Pen exultante celebra con entusiasmo «la victoria ideológica del RN, ya que la prioridad constitucional nacional está inscrita en esta ley».
El texto aprobado contaba con 86 artículos, de los cuales 35 fueron censurados por el Consejo Constitucional, la gran mayoría sin entrar en el fondo de la cuestión al no tener relación con la ley original.
La Corte aprobó otros 12 que habían sido objeto de demandas de grupos de izquierda en la Asamblea y/o el Senado, así como de la presidencia de la Asamblea y del propio Presidente de la República.
Entre ellas están la creación de un expediente policial de menores no acompañados, menores de edad, delincuentes y que «los extranjeros que soliciten un título de residencia tengan que firmar un contrato comprometiéndose a respetar los principios de la República».
El próximo objetivo de la RN es que la prioridad nacional se incluya en la Constitución francesa. Algo verdaderamente difícil a la luz de las mayorías cualificadas que exige el procedimiento de modificación de la Constitución de la Quinta República.
Pero ojo, tanto Le Pen como Bardella son claros favoritos para ganar la primera vuelta de las elecciones presidenciales del próximo año. Todas las encuestas sitúan a la líder de RN o su suplente por encima del 30% de intención de voto.
En la segunda vuelta se impondrían a todos los candidatos de izquierda -moderados o de extrema-, así como a todos los candidatos de centro y derecha, con excepción del ex primer ministro de Macron, Édouard Philippe.
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