El lamentable estado de las carreteras después de las últimas borrascas
Las últimas tormentas que han atravesado España no sólo han dejado imágenes de intensas lluvias, nieve y ríos desbordados. También sacaron a la luz una realidad que muchos automovilistas conocen muy bien: el mal estado de gran parte de nuestras carreteras. El asfalto, ya castigado por años de mantenimiento insuficiente, ha dicho basta ante un clima cada vez más extremo y persistente.
Conducir por muchas carreteras españolas se ha convertido hoy en día en un ejercicio de atención constante, casi de supervivencia mecánica. Profundos baches, grietas y tramos enteros marcados por vías en mal estado forman parte del panorama habitual.. Un problema que va más allá de las molestias e impacta de lleno en la seguridad vial, el bolsillo de los automovilistas y la competitividad del país.
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El impacto inmediato de las tormentas en las carreteras
Fuente propia
Las continuas lluvias y las olas de frío han acelerado el empeoramiento. El agua se cuela por pequeñas grietas del asfalto y, cuando llegan las heladas o el paso constante de vehículos pesados, estas grietas se convierten en auténticos agujeros. El resultado es una superficie impredecible, especialmente peligrosa de noche o en caso de lluvia intensa.cuando los agujeros están ocultos.
En los últimos días se han repetido casos de rotura de neumáticos y averías graves, con los conductores atrapados en el arcén esperando ayuda. El estado de algunas carreteras y caminos secundarios es tan malo impone reducciones drásticas de velocidad o cierres de carriles durante mesesuna solución temporal que narra el problema y lo normaliza.
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