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El Lancia Fulvia 1600 HF ‘Fanalino’ que conquistó la Targa Florio se subasta en BaT

El Lancia Fulvia 1600 HF ‘Fanalino’ que conquistó la Targa Florio se subasta en BaT
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  • Publishedjulio 7, 2026



Cuando el Lancia Fulvia 1600 HF irrumpió en el mercado ya llevaba en su ADN la victoria en la categoría Targa Florio de 1966, título que heredó la versión de carretera por sus depuradas líneas y su estrecha mecánica V4. Ahora, una copia de la serie 2, conocida como Luz traserabusca nuevo propietario en la subasta Bring a Trailer, con un historial de restauración que realza su espíritu competitivo.

Las claves de esta historia

  • Lo más importante: Este Lancia Fulvia Coupé 1600 HF de 1971 ejemplifica la última evolución del campeón Targa Florio en la variante «Fanalino», que renunció a las ópticas más grandes del primer HF para adoptar un frontal más limpio.
  • No te lo puedes perder: El motor V4 de 1.6 litros, ensamblado por un especialista neoyorquino en 2018, luce un cigüeñal liviano, árboles de levas de gran elevación y un bloque agrandado que lo acerca a los 115 hp de las versiones de competencia.
  • Cifras y cotización: Entre 1969 y 1973, Lancia produjo poco más de 3.600 ejemplares del Fulvia 1600 HF en todas sus series; El ejemplar subastado en Bring a Trailer no tiene precio de reserva y reaviva el interés por la última evolución del famoso V4 estrecho.

El Fulvia Coupé, diseñado por Piero Castagnero en Lancia, había demostrado ser un arma temible en los rallyes desde su debut en el campeonato italiano. La victoria de clase en la Targa Florio de 1966, con un Fulvia HF 1.2, sentó las bases para las versiones más potentes que vendrían después. La evolución natural cristalizó en el 1600 HF, que llegó en 1969 con capó, puertas y tapa del maletero de aluminio: el famoso FanaloneLlamado así por sus faros internos de 170 mm. Cuando en 1970 se fabricó la carrocería de acero y se homogeneizaron los grupos ópticos, el Luz traserael ‘farolito’, que ha ganado homogeneidad estética y ha perdido algunos kilos de exclusividad sin renunciar al talento dinámico.

Un ‘Taglight’ con pedigrí de competición

El chasis 818740001317 en cuestión llegó a Estados Unidos en 2015 después de recibir un repintado y reconstrucción del motor en Italia. Ese mismo año apareció por primera vez en Bring a Trailer y en 2016 pasó a manos del actual propietario, quien lo sometió a una profunda revisión. La carrocería, vestida de amarillo intenso con los característicos gráficos HF blancos en los guardabarros, recuerda la imagen de las unidades que corrieron en el Mundial de Rally, acentuada por los faros auxiliares Marchal, por los vinilos negros del rayado y aletas acampanadas para combinar con la pintura.

Las llantas de aleación ligera Cromodora, montadas con neumáticos Michelin de 175 mm, llantas deportivas de imitación de tres tacos y centros pintados en el mismo amarillo que la carrocería. Bajo la chapa, el diseño de las suspensiones mantiene la fórmula clásica: triángulos superpuestos y ballestas transversales en la parte delantera, eje rígido con ballestas semielípticas y barra Panhard en la parte trasera, estabilizadores en ambos ejes. Los frenos de disco en las cuatro ruedas completan un conjunto que antaño fue considerado el más avanzado para la tracción delantera.

Transformación mecánica en Estados Unidos.

el corazón de Luz trasera Se trata del legendario V4 estrecho, aquí con mayor cilindrada gracias a un bloque más grande ensamblado en 2018 por el taller neoyorquino Domenick’s European Car Repair. La configuración incluye carburadores Solex duales, árboles de levas de gran elevación, un volante de inercia de aluminio y un colector de escape no original que emite un rugido más gutural. La potencia, que originalmente rondaba los 115 CV, se transmite a las ruedas delanteras a través de una caja de cambios manual de cinco velocidades con primera marcha atrás.pata de perro—, un recurso típico de los escenarios competitivos de la época.

La cabina fue retapizada en vinilo negro y amarillo, con asientos tipo. contrafuerte y una jaula de seguridad que aporta rigidez y subraya la vocación deportiva del conjunto. El volante de madera Ferrero y la instrumentación Veglia Borletti, con velocímetro de hasta 220 km/h y tacómetro con zona roja a 7.000 rpm, recuerdan la estética de los Lancia de los años setenta. Las ventanillas trasera y laterales son de policarbonato, otra concesión a la iluminación que se completa con una calefacción para hacer más llevadero el uso diario. El cuentakilómetros marca 75.000 kilómetros, de los cuales sólo se han recorrido 300 durante su propiedad actual.

Análisis: el legado del Fulvia HF en el mercado clásico

El Lancia Fulvia HF ocupa un lugar único en el corazón de los coleccionables. No es el más rápido de su generación ni el más caro, pero su equilibrio entre agilidad, dominio mecánico y un récord deportivo que incluye el Campeonato Internacional de Marcas de 1972 le da un aura difícil de igualar. Frente a rivales contemporáneos como el Alfa Romeo Giulia GTAm o el Porsche 911 2.2, el Fulvia destaca por su motor V4 -una proeza de la ingeniería que Lancia defiende desde hace décadas- y por una puesta a punto que hace de cada curva un placer táctil. Es precisamente este carácter analógico y la escasez de ejemplares bien conservados lo que ha hecho que su precio se haya disparado en los últimos cinco años, con ejemplares impecables del 1600 HF que superan fácilmente los 70.000 euros en las subastas europeas.

A él Luz trasera ofrecido en Bring a Trailer presenta un perfil interesante: no se trata de un coche de carreras, sino de un vehículo con una pátina de uso y mejoras que lo acercan a las sensaciones de un coche de carreras histórico. La ausencia de un precio de reserva puede alentar a los postores que buscan un clásico para apreciar, y la procedencia documentada, con manuales, libros y registros de restauración, ofrece la tranquilidad que necesita el comprador exigente. Si el mercado responde con los datos correspondientes, este chasis demostrará que la fórmula del estrecho V4 y la noble tracción delantera sigue despertando pasiones entre los conocedores.

El Fulvia HF no fue el más rápido, pero su nobleza mecánica y equilibrio dinámico lo convirtieron en un punto de referencia que los coleccionistas persiguen con devoción hoy en día.

Más allá del resultado económico de la carrera, la subasta representa un pequeño homenaje a una saga de deportivos que hicieron grande a Lancia en las carreteras más difíciles de Europa. A él Luz trasera No es sólo un coche: es el vínculo que une la odisea siciliana de 1966 con la vida cotidiana de un taller neoyorquino, y que ahora espera a su próximo propietario con la misma determinación con la que antaño miraba a los ojos al Targa Florio.



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