El metrotrén
Se han cumplido 25 años del fiasco del metrotrén en Gijón. Uno proyecto fallido más a añadir a la batería de incumplidos con la ciudad. El megaproyecto impuesto por el ministro Cascos en la época en que presumía de gestionar al partido con rango de «General secretario» ensoberbecido y altanero originó un amplio debate ciudadano, cultural y político.
[–>[–>[–>Argumentaba el ministro que el metrotrén ofrecía una transformación urbana local al unificar la red de cercanías de Renfe y Feve en Asturias teniendo como base la centralidad intermodal en la zona del Humedal. Como ente gestor del proyecto se creó Gijón al Norte una comisión de seguimiento a tres bandas, local, regional y nacional que en sus 25 años se ha vuelto tan infructuosa y estéril como el proyecto. La falta de resolución del ente ha sido infecunda en todos los terrenos, especialmente, en captar plusvalías con las que financiarlo.
[–> [–>[–>Ya he indicado que la infraestructura metropolitana generó muchísimo debate en Gijón sobre si era o no necesaria. Del debate se constató que la mayoría ciudadana mostró su firme rechazo al megaproyecto por innecesario motivado por su elevado coste. Asimismo, lo consideró prescindible dado que la equidistancia entre pedanía y ciudad está rentabilizada con frecuencias cortas a través de la permeabilidad del transporte público municipal.
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Razones estas que fueron desoídas por el ministro promotor del proyecto. Un proyecto que 25 años después sigue enquistado y esterilizado. Estrellado en la nada, sin arranque ni llegada a ningún punto concreto. El proyecto salía con una inversión de 50.000 millones -antiguas pesetas- y con la esperanza de estar concluido en 2007. La traza ferroviaria bajo la ciudad costaría 12.000 millones.
[–>[–>[–>En aquella época, dada la impronta del trasunto ministro, llevarle la contraria era peligroso. Lo suyo era pensar en grande, sentir a todos de su parte y creerse su dueño y señor. Así fue como decidió que había que modernizar la ciudad a través del transporte metropolitano mirando hacia Europa. El megaproyecto nació enfermo y contagiado sigue, carente de vitalidad y hundido en la nada de Viesques y alejado del Hospital de Cabueñes punto neurálgico de la ciudadanía por razones obvias. Insinuar su continuidad hacia Villaviciosa -según pronosticó- como infraestructura realizable dentro del reto europeo suena a sarcasmo y a burla.
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El megaproyecto superó a Cascos y a quienes vinieron después, incapaces todos, de sacar de la vía muerta al metrotrén del conjunto de infraestructuras fallidas -larga lista- que con tanta resignación soportamos los gijoneses.
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[–>Los despropósitos se mantienen. La intermodalidad alejada hasta Moreda es un doble fraude, el Plan de Vías sin resolución es incompetencia política, mantener cuatro kilómetros de túnel bajo superficie es un despilfarro millonario innecesario que costeamos la ciudadanía sin sacarle ningún rédito. Quizás con el cultivo de champiñones obtendríamos algún beneficio.
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En estas estamos, sin liderazgo político, sin coraje, sin metrotrén, sin intermodalidad y sin accesos a El Musel. En definitiva, Gijón y Asturias un monumento a la resignación. Pero no desesperemos, algún día superaremos el bloqueo y llegaremos a Europa en metrotrén.
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