El Ministerio de Transportes trabaja en cuatro proyectos de ampliación de carriles de la AP-7 por 500 millones
El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible trabaja en cuatro proyectos para ampliar la capacidad de la AP-7 en Catalunya con una inversión superior a los 500 millones de euros. Según ha podido saber EL PERIÓDICO y confirman fuentes del departamento, las actuaciones permitirán incorporar terceros y cuartos carriles en cerca de un centenar de kilómetros de la principal autopista catalana. En concreto, los proyectos afectan a los tramos Sant Celoni-Montornès del Vallès, Martorell-Vilafranca Centre, B-23-Martorell y L’Hospitalet de l’Infant-Amposta.
[–>[–>[–>Los cuatro proyectos de la red viaria se encuentran en distintas fases de desarrollo, desde la redacción hasta los estudios previos, pero todos responden al objetivo de aumentar la capacidad de una infraestructura que, desde la desaparición de los peajes en 2021, ha visto incrementada de forma notable la intensidad de tráfico, tanto de vehículos particulares como de transporte pesado, que tampoco ve alternativas competitivas en el ferrocarril, con un corredor mediterráneo sin culminar.
[–> [–>[–>L’Hospitalet-Amposta, la más avanzada
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La confirmación de estos cuatro proyectos llega en pleno verano, cuando la AP-7 pone a prueba de nuevo su capacidad. Cada día, y los fines de semana más, se evidencian las limitaciones de una infraestructura que se ha convertido en la gran arteria viaria de Catalunya. En julio y agosto las retenciones se multiplican en los insuficientes carriles que atraviesan Vallès, Penedès y las Terres de l’Ebre, precisamente los tres corredores donde Transportes prevé ampliar la plataforma con terceros y cuartos carriles, tal como reclamó días atrás en una entrevista en este diario la consellera de Territori, Habitatge i Transició Ecològica, Sílvia Paneque.
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Dos de las actuaciones ya eran conocidas y anunciadas, pese a la habitual demora en los plazos. La más avanzada corresponde al tercer carril entre L’Hospitalet de l’Infant y Amposta, de algo más de 38 kilómetros, cuya redacción se formalizó en 2023. También está en marcha el proyecto para incorporar un cuarto carril entre la B-23 y Martorell, cerca de nueve kilómetros en uno de los principales accesos metropolitanos a Barcelona y con una inversión estimada de 94 millones de euros.
[–>[–>[–>Redimensionar las comunicaciones
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La principal novedad es que Transportes trabaja también en otros dos proyectos de ampliación que hasta ahora no habían trascendido: el cuarto carril entre Sant Celoni y Montornès del Vallès y el cuarto carril entre Martorell y Vilafranca Centre. Ambos corredores coinciden con los tramos que la Generalitat considera prioritarios por la elevada intensidad de tráfico que soportan. Desde Territori hace meses que insisten en que las infraestructuras, tanto viarias como ferroviarias, deben dimensionarse para la Catalunya de ocho millones y no de los seis que había años atrás.
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Un tramo de la autopista AP-7 cerca de Sant Cugat del Vallès. / Ferran Nadeu / EPC
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La autopista ha cambiado radicalmente de función desde el levantamiento de los peajes, el 1 de septiembre de 2021. De ser una infraestructura utilizada mayoritariamente para desplazamientos de largo recorrido ha pasado a absorber también buena parte de la movilidad cotidiana del área metropolitana, además del tráfico internacional de mercancías que atraviesa Catalunya. El resultado es una vía que soporta intensidades de circulación para las que no fue diseñada y donde un accidente o una avería, por menores que sean, provocan largas retenciones en cascada.
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[–>Corredor de camiones
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Buena parte del problema se concentra en el transporte pesado. Miles de camiones cruzan cada día la frontera por La Jonquera (Alt Empordà, Girona) y recorren la AP-7 hacia el sur. De hecho, de los 41.000 vehículos de media que atraviesan cada día este paso (con datos del 2025), 15.000 son camiones. Tanto el Ministerio como la Generalitat coinciden en que el ferrocarril debería asumir una parte mucho mayor de ese tráfico, pero la falta de capacidad de la red ferroviaria y de terminales intermodales hace que, por ahora, la carretera siga siendo prácticamente la única alternativa competitiva para la mayor parte de las mercancías.
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Autopista AP-7 cerca de Sant Cugat del Vallès. / Ferran Nadeu / EPC
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Precisamente por eso, mientras llegan unas ampliaciones que requerirán años de tramitación ambiental y administrativa, Transportes y la Generalitat han optado por intervenir también en los puntos donde la autopista pierde capacidad sin necesidad de construir nuevos carriles. El convenio de 250 millones anuales firmado entre ambas administraciones permitirá remodelar 16 enlaces y construir nuevos accesos con la intención de eliminar incorporaciones deficientes, mejorar los movimientos entre carreteras y reducir los conocidos «trenzados», donde los vehículos que entran y salen de la autopista se cruzan en pocos metros y generan buena parte de las retenciones.
[–>[–>[–>Mientras no se ejecuta la ampliación de la autopista ni se afronta la implantación de una viñeta que descongestione la autopista, se mejorarán una quincena de enlaces de la AP-7
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Las actuaciones previstas, que se llevarán a cabo con el sistema de «encomiendas de gestión», es decir, que proyectará y ejecutará Catalunya con el presupuesto del ministerio,afectan a esta quincena de enlaces estratégicos, entre ellos Girona Nord y Girona Sud, Maçanet de la Selva, La Roca del Vallès, Montmeló-Parets, la conexión con la B-30 o Vilafranca del Penedès. El objetivo es reducir los cuellos de botella que se generan en las incorporaciones y salidas, facilitar los movimientos entre la AP-7 y la red viaria del entorno y ganar fluidez en esos puntos con mayores problemas de congestión.
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La regulación del tráfico, en estudio
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La ampliación con terceros y cuartos carriles y la remodelación de enlaces constituyen las principales respuestas de carácter estructural para una autopista cuyo papel ha cambiado por completo en los últimos años. Mientras estas actuaciones completan su tramitación, la Generalitat mantiene sobre la mesa otras medidas de gestión del tráfico, como la regulación de los adelantamientos de camiones en determinados tramos, para mejorar la circulación y reducir la siniestralidad.
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Autopista AP-7 en el antiguo peaje, entre Granollers y La Roca del Vallès. / Ferran Nadeu / EPC
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La regulación del tráfico pesado, incluida la limitación de adelantamientos de camiones en determinados tramos, continúa sobre la mesa como una medida de gestión mientras no llegan las soluciones estructurales. Los Comuns lo reclamaron días atrás en el Parlament y la propia Paneque reconoció que el Servei Català de Trànsit estaba valorando la medida. Pero tanto la Generalitat como el Ministerio asumen ya que el incremento de movilidad registrado desde el fin de los peajes obliga a aumentar la capacidad de la principal autopista catalana si se quiere evitar que cada verano vuelvan a repetirse las mismas imágenes de colapso.
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A la espera, pues, de que los cuatro proyectos más ambiciosos de Transportes con ampliaciones de carriles avancen, las medidas en los enlaces pueden suavizar la espera, pero otras decisiones como la regulación de camiones o la impopular implantación de una viñeta en las vías de alta capacidad que invite a parte de los conductores a elegir otros trazados gratuitos parecen los atajos más rápidos para aliviar la congestión de una AP-7 que necesita mucho presupuesto y proyectos cuanto antes.
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