El mundo, la realidad y sus relatos
Máriam Martínez-Bascuñán es profesora de la Universidad Autónoma de Madrid de gran reconocimiento internacional por su trabajo académico y de investigación. Podemos asociar su actividad con tres ejes: feminismo, análisis del populismo y comunicación pública. Es una figura conocida por su presencia habitual en las tribunas de análisis y opinión del diario «El País», donde fue también durante dos años directora de Opinión. El libro que presenta este viernes, al las 19.30 horas, en la Casa de la Buelga de Ciaño, por invitación de Cauce, «El Fin del Mundo Común. Hannah Arendt y la Posverdad» (Taurus Ediciones, 2025), trata sobre uno de los puntos clave del ascenso del populismo reaccionario que más confunde a los analistas progresistas.
[–>[–>[–>El libro gira en torno a la verdad, a la facilidad con que se propagan falsedades y al sorprendente poco peso que tienen las verdades palmarias en las creencias y valoraciones de la gente. En realidad, la mentira y el control del lenguaje y pensamiento de la gente fueron siempre una constante de todos los totalitarismos. El análisis de Martínez-Bascuñán es complejo y profundo, pero podemos llamar la atención sobre el nervio que ya destaca ella en el título y que incide en lo que podemos considerar singular en esta época. El mundo, la realidad, se compone de los relatos y hechos que nos cuentan. Solo una parte mínima la sabemos porque la hayamos presenciado. Los bulos no quieren primariamente engañar. Quieren sobre todo hacer descreída a la gente, ponerla en ese estado cínico nihilista de no creer nada y desconfiar de todo.
[–> [–>[–>Ese tejido del mundo construido por relatos y saberes comunicados se rompe y desaparecen las referencias y el suelo común. Es el estado en el que prospera la barbarie, la ausencia de razón y las emociones negativas intensas. La autora sitúa el análisis en el delicado equilibrio entre la verdad objetiva e incontestable y el relativismo absoluto, donde cualquier conjetura, superchería, engaño malintencionado u opinión sin fundamento valen por igual. Creer que la vida pública debe regirse por las verdades que nos digan los expertos es un totalitarismo que niega validez al debate y a diferencias ideológicas y de opinión. El relativismo total es otro totalitarismo, que conduce a la trivialización de cualquier saber y, sobre todo, a la eliminación de una base común en la manera de entender el mundo. Será interesante escuchar de primera mano su reflexión.
[–>[–>[–>
——–
[–>[–>[–>Enrique Del Teso es profesor de Lingüística de la Universidad de Oviedo
[–>[–>[–>
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí