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El museo Toyota en Nagoya (Japón) exhibe 150 coches que cuentan la historia del automóvil

El museo Toyota en Nagoya (Japón) exhibe 150 coches que cuentan la historia del automóvil
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  • Publishedjulio 16, 2026



En Nagoya, a poco más de hora y media del centro de Tokio en el tren de alta velocidad Shinkansen, se esconde uno de los santuarios más completos para cualquier aficionado al motor que ponga un pie en Japón. El Museo del Automóvil Toyota alberga casi 150 vehículos que recorren la evolución del automóvil desde 1899 hasta el Lexus LFA, y lo hacen sin centrarse en la marca: la colección muestra piezas europeas, americanas y japonesas que transforman la visita en un atlas mundial sobre ruedas.

La planta baja del museo comienza con los albores del automóvil, y el protagonista no es japonés. A Panhard et Levassor Tipo B2 de 1899 inaugura la configuración con motor delantero y tracción trasera, mientras que un 1912 Cadillac Modelo 30 Presume de ser el primero con arranque eléctrico y faros de serie. La exposición reserva espacio para rarezas como 1909 Barco de vapor Stanley E2un barco de vapor sobre ruedas que nos recuerda que los hermanos Stanley establecieron el récord de velocidad en 204 km/h antes de que el motor de combustión los obligara a retirarse.

El recorrido cronológico rezuma diversidad. A Bugatti Tipo 35B de 1927 en Francia el azul, acompañado de un Bentley de verde inglés, revive las carreras de Gordon Bennett; A él Cordón 812 de 1937 Cuenta con tracción delantera, faros retráctiles y un V8 sobrealimentado, mientras que el Tucker 48 «Torpedo» de 1948, con su motor trasero aeronáutico y faro direccional central, demuestra que la innovación no siempre garantiza la supervivencia comercial.

La sección europea también alberga joyas como el Hispano-Suiza 32CV H6b de 1928con su motor de aluminio de 6,6 litros y frenos heredados de la aviación, y el elegante Lancia Astura descapotable de 1936 diseñado por Pininfarina, ganador en Pebble Beach y Villa d’Este. Según información del propio centro, el museo acaba de incorporar una Galería Cultural repleta de carteles, folletos antiguos y coches de juguete que complementan el contexto sociológico de cada modelo.

La joya japonesa: del Toyoda AA al Lexus LFA

El segundo piso se sumerge en la identidad industrial japonesa. Todo comienza con una réplica del 1936 Toyoda Modelo AAel primer coche de la empresa, que en aquella época fabricaba chasis automáticos. Bajo la dirección de Kiichiro Toyoda, aquella berlina con motor de seis cilindros en línea y 3,4 litros seguía las líneas aerodinámicas del estadounidense DeSoto Airflow. La única unidad original que se conserva, en lamentable estado, se encuentra en el museo Louwman de Países Bajos.

Desde allí marchan los pioneros japoneses: los pequeñitos 1932 Datsun Modelo 11 Faetónhermano de los Austin Seven; A él 1955 Toyota Corona RSel primer automóvil desarrollado sin la ayuda de técnicos extranjeros, con puertas de apertura invertida inspiradas en los templos budistas; o el mítico 1966 Toyota 2000GTel deportivo que muchos consideran el primer GT japonés auténtico, con motor DOHC de dos litros y un cameo en la película de James Bond ‘Sólo se vive dos veces’ que elevó su precio a cifras de coleccionista.

No faltan rarezas como 1955 Pluma voladoraun microcoche de 350 cc con ruedas de bicicleta y sin frenos delanteros, ni el glamuroso Fujicabaña 5AUn triciclo de burbujas de 121 cc con cuerpo de plástico. La evolución finaliza con el prototipo de 2009 Lexus LFAel superdeportivo que resume la ambición técnica de la marca en un V10 atmosférico.

Visitar el museo de Nagoya es como abrir un libro sobre la historia del motor donde los capítulos europeo y americano están subrayados tanto como los japoneses, y donde cada coche habla de una época, no de una frontera.

El espacio expositivo deja claro que la automoción japonesa no nació de la nada: bebió de Detroit, Coventry y Stuttgart antes de encontrar su propia voz. Y esta mezcla de influencias y respuestas locales es precisamente lo que transforma al museo en una lección de cultura automotriz global. Para el aficionado español que planea un viaje al archipiélago, merece la pena reservar medio día y sumergirse en una colección que, lejos de ser un altar corporativo, funciona como espejo de la evolución industrial del siglo XX.

📌 Datos internacionales clave

  • La figura a enmarcar: Casi 150 vehículos expuestos en dos plantas, desde el Panhard de 1899 hasta el Lexus LFA.
  • Consejos prácticos: Si viajas a Japón, incluye Nagoya en tu itinerario; El museo está situado a 100 minutos en Shinkansen desde Tokio y la entrada se puede adquirir en taquilla sin complicaciones.
  • Así es como te afecta: Amplía tu visión de la cultura automovilística global y te permite comprender cómo se formó la industria que hoy compite con los fabricantes europeos en todos los segmentos.



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