El objetivo «irónico» de Ramón Masats se descubre en el Centro Niemeyer
España necesita abrirse de par en par. “A mediados de los años cincuenta todavía estamos en plena autoarquía: en el país no se fabrica absolutamente nada, se tiene que comprar todo fuera y se necesitan divisas”. El fotógrafo Chema Conesa, el comisario de la exposición “Ramón Masats. Visit Spain”, que ayer abrió en el “foyer” del auditorio del Niemeyer y que se mantendrá hasta el próximo 10 de mayo, se encarga de explicar la nueva exposición del centro cultural de la ría a sus primeros visitantes. Y dice, por ejemplo, que el catalán “aporta su visión personal” al mundo que le rodea. Y eso es nuevo: “La fotografía de prensa de los primeros años de Masats debía ser neutral, una reproducción óptica de lo que se tiene delante, pero Masats pasa de largo”, comenta. Y pone un ejemplo: el dictador Franco celebra su confirmación como Generalísimo en Burgos, en 1961. Sube al estrado y se dirige al público. “En vez de eso, Masats se pone debajo de la tribuna y saca esta foto”, subraya el coordinador de la muestra.
[–>[–>[–>En la foto de la que habla se ve la gorra del dictador y también los micrófonos, pero no al protagonista. “Esa foto, obviamente, no se publicó, pero dejó ahí su punto de vista particular”, subraya Conesa que participó de una visita conjunta junto a Sonia Masats, la hija del fotógrafo: “Aquí, en esta exposición, se ve reflejado totalmente el carácter de mi padre, o sea, completamente. Era así, como se ve en estas fotos: tenía esta visión del mundo… Lo que más le gustaba en el mundo es llevar la contraria: en esta exposición veo el alma, el carácter de mi padre totalmente, o sea, veo mi padre por dentro y por fuera”.
[–> [–>[–>[–>[–>[–>[–>[–>[–>¿Y quién era Masats? Él y Catalá Roca fueron los dos únicos fotógrafos profesionales de una generación de la que formaron parte nombres tan destacados como Gabriel Cualladó Candel, Francisco Gómez Martínez, Oriol Maspons i Casades, Xavier Miserachs Ribalta, Francisco Ontañon Núñez, Carlos Pérez Siquier, Alberto Schommer y Ricardo Terré Marcelles. “Todos los del grupo de la Agrupación Fotográfica Almeriense”, destaca Conesa mientras sigue descubriendo las joyas que Masats “dejó sin publicar”, pese a vivir de publicar cada día en la prensa, en “La Gaceta Ilustrada”, en el “Ya”, en “Mundo hispánico”. Y luego recibía “encargos oficiales”, recalcó Conesa. Uno de ellos -del Ministerio de Información y Turismo- es el que da nombre a la muestra –“Visit Spain”-: “Tenía que hacer fotos de castillos, de catedrales, enseñar el país a los posibles nuevos visitantes”, apunta Conesa. “Eran años en que todavía no se habían universalizado las televisiones: al cambio, un aparato de aquellos costaba como cinco o seis mil euros”, recalca el comisario de la muestra del Niemeyer. “O sea, hacía un reportaje oficial -castillos e iglesias- y luego el que no iba a salir: la gente que vemos por aquí”. Y señala un par de fotos de una comida de excombatientes. En una se ve a dos de ellos: dos de rodillas, rezando, y una mesa puesta en el campo: una botella de vino por barba”, indica.
[–>[–>[–>
Conesa cuenta que “el 70% de las fotos de esta exposición Masat las consideró malas: impublicables”. Conesa consiguió convencer a la leyenda fotográfica -murió en 2024 a los noventa y tantos- para que le mostrara sus descartes. “‘Oye, déjame entrar a tu casa y ver lo que tienes ahí, cabrón, que seguro que tienes cosas, pero es que no quieres enseñar a nadie’, le digo. Entonces me deja, le pido permiso para llevármelas a mi casa y ver negativos. Estuve como 4 o 5 meses viendo esos negativos que él consideraba como malos, y de esos negativos malos, pues surgen estas fotos”, confiesa el comisario de la muestra que sustituye a la antológica de Colita que el Niemeyer recogió hace solo unos pocos días.
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí