El Papa, la «herejía» de Palantir y la apuesta por Anthropic
Hay un edificio en los jardines del Vaticano que merece ser leído como símbolo antes de que se hable de algoritmos. La Casina Pío IV, una villa manierista del siglo XVI, es hoy sede de las Pontificias Academias de Ciencias y de Ciencias Sociales. Desde hace más de una década, sus salones han acogido a directivos de Microsoft, IBM, Google y Meta junto a decenas de pensadores y expertos de todo el mundo sobre inteligencia artificial (IA). La primera vez fue en 2016; las últimas, en octubre y mayo pasados. La villa que Pío IV mandó construir como retiro privado se ha convertido así en una especie de cuartel general que le ha permitido a la Santa Sede sentarse en estos años a la misma mesa que algunos de los principales representantes de la tecnoélite del planeta, y de paso, estudiarlos de cerca.
[–>[–>[–>Con este prólogo, ahora León XIV –un Papa que tiene una licenciatura en matemáticas y por tanto sabe de qué habla– ha decidido llevar la acción de la Iglesia católica al siguiente nivel: dedicar a la inteligencia artificial su primera encíclica, titulada Magnifica Humanitas, y además presentarla en el aula del Sínodo –la de los grandes eventos en la Santa Sede– junto a Christopher Olah, cofundador de Anthropic, la empresa que el Pentágono calificó como un riesgo para su cadena de suministro después de que ésta se negara a que su modelo de IA se utilice para el espionaje masivo de ciudadanos y la gestión de armas autónomas sin supervisión humana. Una imagen estruendosa, también porque llega después del reciente enfrentamiento en sordina entre el Vaticano y Peter Thiel, el oligarca tecnológico propietario de Palantir, empeñado en defender que las máquinas no tengan frenos.
[–> [–>[–>Un programa de Gobierno
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Fue Benedicto XVI, en 2007, el primero en hablar de la necesidad de «salvaguardar a la humanidad» de una «inteligencia artificial cada vez más esclava de técnicas experimentales». Francisco convirtió luego el diagnóstico en acción: acuñó el término algor-ética, asistió al G7 de Puglia en 2024, publicó Antiqua et nova, el primer documento formal del Vaticano sobre inteligencia artificial, y firmó con judíos y musulmanes un compromiso de ética de la IA. La Iglesia católica empezó entonces a hacer algo más que hablar. Empezó a construir alianzas.
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León XIV llegó al solio pontificio en 2025 y desde entonces no solo ha continuado por ese camino, sino que lo ha acelerado. En una de sus primeras intervenciones dejó claro que la inteligencia artificial sería uno de los ejes de su pontificado. Incluso explicó que había elegido su nombre por León XIII, el Papa que respondió a la revolución industrial con la Rerum Novarum. El paralelismo era ya entonces el programa. Lo que ha ido aumentando es la intensidad.
[–>[–>[–>En abril, en una conferencia universitaria, León XIV denunció que la IA puede aislar a las personas y aumentar la violencia, la polarización y los conflictos. «No está en juego un simple riesgo de error, sino una transformación de la relación misma con la verdad», advirtió. Hace dos semanas, mismo tono. «Es necesario vigilar el desarrollo y la aplicación de las inteligencias artificiales en los ámbitos militar y civil, para que no desresponsabilice las decisiones humanas ni agrave la tragedia de los conflictos», afirmó. «Lo que está ocurriendo en Ucrania, en Gaza y en los territorios palestinos, en el Líbano y en Irán describe la inhumana evolución de la relación entre la guerra y las nuevas tecnologías en una espiral de aniquilación», añadió.
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Es aquí donde se ha hecho visible el asunto Thiel. El padrino de JD Vance y financiador del movimiento MAGA organizó en marzo pasado en la mismísma Roma, en el Palazzo Taverna, cuatro seminarios privados bajo el título The Biblical Antichrist. Sin móviles, sin grabaciones, con máximo secretismo. Según los medios que filtraron el contenido, Thiel presentó una teología en la que el Anticristo estaría encarnado por quienes frenan el desarrollo irrestricto de la inteligencia artificial. En palabras llanas: quien ponga límites a la máquina sería el enemigo de Cristo.
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[–>Respuesta subliminal
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El Vaticano respondió con desprecio. Lo hizo, entre otros, a través del jesuita Antonio Spadaro, voz influyente en el mundo católico y actual subsecretario del Dicasterio (ministerio, en argot vaticano) para la Cultura y la Educación del Vaticano. Thiel «aísla un fragmento de la verdad cristiana, lo separa de todo lo demás y lo absolutiza hasta volverlo contra sí mismo. Esa es, en este sentido, la definición exacta de herejía«, llegó a decir Spadaro. Paolo Benanti, teólogo y consejero sobre inteligencia artificial tanto de la Santa Sede como del Gobierno italiano, también se ha pronunciado con palabras parecidas. «Las empresas de Peter Thiel constituyen un acto de guerra asimétrica contra el orden establecido», ha afirmado Benanti.
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El enfrentamiento no es solo teórico; es pragmático. Sectores conservadores estadounidenses cercanos a las tecnoélites han acusado a León XIV de papa woke, y Donald Trump se ha enfrentado a él como ningún otro presidente estadounidense había hecho antes con un Papa. Los servicios de Palantir, utilizados por el ICE para localizar inmigrantes y por la Administración estadounidense para atacar Irán —e igualmente por Israel para identificar objetivos—, han suscitado críticas de obispos y del propio Vaticano.
[–>[–>[–>De ahí que la presencia de Olah haya sido vista por muchos observadores no solo como un gesto de apertura intelectual, sino como una respuesta subliminal del Vaticano a EEUU en cuanto a los límites éticos que debe tener la IA. «Cuando una institución milenaria decide desplegar su arsenal cognitivo en el campo, la elección del compañero de armas ya es un acto de guerra«, ha escrito al respecto el analista Luigi Ricci, autor de Vaticano Zero Day, un libro en el que se aborda la relación de la Iglesia con las nuevas tecnologías.
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Esto a pesar de que Anthropic no es, precisamente, un movimiento de resistencia. Es, más bien, una facción disidente interna del complejo tecnoindustrial estadounidense. Está financiada por Google y Amazon, tiene una valoración que supera los 380.000 millones de dólares y opera dentro del mismo ecosistema capitalista que el Vaticano pide regular. Aun así, si la apuesta sale bien, y el Vaticano logra infiltrarse en el debate, la Iglesia habrá demostrado que todavía existe alguien capaz de oponerse a una realidad que parece imposible de detener. Aunque, claro está, las encíclicas, a diferencia de los algoritmos, no dan resultados en tiempo real. Eso sí, la revista Time ya incluyó a León en su lista de 2025 de las personas más influyentes en inteligencia artificial.
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