Economia

El Papa y la riqueza: historia de un error muy extendido

El Papa y la riqueza: historia de un error muy extendido
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  • Publishedmayo 16, 2026




Hay una noticia que los datos confirman contundentemente y que, sin embargo, rara vez aparece en los titulares: La pobreza en el mundo ha ido disminuyendo constantemente durante décadas.. Desde 1990, el porcentaje de personas que viven con menos de tres dólares al día –referencia que también se ha revisado al alza en términos reales, no debido a la inflación– se ha desplomado tanto en términos relativos como en números absolutos.

El debate ha cobrado actualidad tras las declaraciones del Papa León XIV en las que sugirió que la existencia de Riqueza desproporcionada en manos de unos pocos. Es una de las causas de la pobreza global y exige como respuesta una distribución más justa. La intención moral es impecable. El análisis económico que lo respalda, sin embargo, no tanto. Esta semana, en La pizarra de Domingo Soriano, Nuria Richart y Domingo Soriano Explican cómo ha evolucionado la pobreza en el mundo.

los numeros

La pirámide del patrimonio mundial revela una realidad que contradice la narrativa de la acumulación en manos de una élite. Más del 84% de los habitantes del planeta tienen un patrimonio neto inferior a 100.000 dólares, y ese grupo representa sólo el 13% de la riqueza mundial. El siguiente tramo, con activos de entre 100.000 y un millón de dólares, acumula alrededor del 40% del total. Y he aquí el hecho que más molesta a la historia redistributiva: cualquier ciudadano español que sea dueño de casa y has amortizado una parte importante de tu hipoteca, ya estás en ese segundo tramo. No es un gran hombre de negocios ni un especulador; Es la clase media occidental la que acumula gran parte de la riqueza mundial.

Junto a ellos, el 1,5% de la población mundial que supera el millón de dólares en activos -un grupo en el que se incluyen desde Elon Musk hasta cualquiera con una casa pagada en Madrid, ahorros y un fondo de inversión- concentra cerca del 48% de los activos globales. La conclusión resulta incómoda para quienes proponen soluciones redistributivas: La riqueza acumulada no está en manos de unos pocos multimillonarios.pero fundamentalmente en las clases medias altas de los países occidentales, a las que se han sumado en las últimas décadas las clases medias chinas y otras economías emergentes.

Redistribución

De la misma manera, el ejercicio de igualar el ingreso per cápita mundial arroja resultados que vale la pena visualizar. España tiene una renta per cápita que supera con creces la renta media mundial. Para lograr una distribución completamente equitativa, el ciudadano español medio –no sólo Amancio Ortega, sino también los que ganan 30.000 euros al año– tendría que ceder el 60% de sus ingresos antes de impuestos a los países más pobres. El ciudadano danés, alrededor del 75%. Y ese esfuerzo no llevaría a nadie a la prosperidad: simplemente haría descender a los países ricos hasta que convergeran con el ingreso promedio actual de países como Brasil o México.

La dificultad no es sólo política, sino estructural. La riqueza de los grandes activos no existe en forma de dinero líquido distribuible. Las acciones de Inditex que constituyen la mayor parte del patrimonio de Amancio Ortega valen lo que valen, en parte, precisamente porque él está al frente de la empresa. Redistribuir ese activo destruiría gran parte de su valor. antes de que pudiera beneficiar a alguien.

El verdadero modelo de reducción de la pobreza está documentado empíricamente. Los países del Sudeste Asiático –Bangladesh, Vietnam, India– que en los años 1970 fueron protagonistas de las imágenes de miseria que hoy se asocian con África, surgieron de esa situación mediante La integración en los circuitos comerciales internacionales y el desarrollo de economías de mercado.. La globalización, tan atacada en los últimos años, es precisamente el mecanismo que explica la caída histórica de la pobreza en el último medio siglo.

El verdadero desafío no es cambiar el modelo que ha funcionado, sino extenderlo a las regiones que aún no se han integrado en él, con sentido moral, con caridad -también voluntaria, cuyo papel es fundamental- y sin abandonar el camino que ha demostrado ser el único que reduce la pobreza de manera sostenida y estructural.



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