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El peligro económico en el conflicto de Irán se llama Estrecho de Ormuz, clave en el transporte de petróleo y gas

El peligro económico en el conflicto de Irán se llama Estrecho de Ormuz, clave en el transporte de petróleo y gas
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  • Publishedfebrero 28, 2026




El ataque a Irán abre una enorme incertidumbre sobre el futuro del mercado petrolero, lo que podría motivar un gran aumento de la producción por parte de los países de la OPEP+, que ya especulaban con que habría al menos 137.000 barriles diarios más, pero ahora se quedaría corta y ya se baraja que podría incluso triplicarse tras la reunión que mantendrán hoy los principales productores mundiales. Pero la eficacia de esta medida depende de Irán. ¿Porque? Pues porque tiene el comodín del Estrecho de Ormuz. Su producción de petróleo ronda los 3,3 millones de barriles diarios (mbd) y representa poco más del 11% del total de los doce miembros de la OPEP y apenas el 3% del consumo mundial de petróleo. Sin embargo, Irán controla militarmente el estrecho de Ormuz en su costa sur, por donde pasa más del 20% del petróleo mundial, que abarca casi la totalidad de la producción de Irak, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos, y dos tercios de la de Arabia Saudita. De momento, durante las primeras 24 horas el tráfico ha estado interrumpido, ya que los petroleros que estaban a punto de entrar en el estrecho han detenido su viaje a la espera de novedades.

Cada día pasan por este estrecho paso una media de 144 buques, de los cuales casi el 40% son petroleros, el 17% portacontenedores -principalmente procedentes de China- y otro 13% graneleros -comerciantes que transportan grandes volúmenes de carga seca sin embalar, como minerales, carbón, cereales y cemento-, según datos de la ONU de 2025. Asimismo, por allí fluye alrededor del 20% del comercio mundial de gas natural líquido, principalmente desde Qatar y Emiratos Árabes Unidos. a los mercados asiáticos

Durante años, las autoridades persas han amenazado reiteradamente tanto a Israel como a Estados Unidos con bloquear el tránsito marítimo en respuesta a las sanciones impuestas por Washington por su programa nuclear, pero esto sólo lo hizo parcialmente el 21 de junio de 2025 después de que la Administración Trump ordenara el bombardeo de Irán en el contexto del conflicto entre Israel y el país persa.

Con esta amenaza de bloquear el paso comercial, los analistas ya vaticinan que el mercado petrolero verá cómo los precios inician una importante subida, que podría alcanzar hasta los 100 dólares por barril, ya que Irán tiene el 4,5% del bombeo global y el 11% de las reservas mundiales de crudo, que exporta hasta el 90% a China, por lo que las consecuencias negativas pueden ser globales. Aunque los países europeos no importan directamente petróleo iraní, el impacto indirecto podría ser grave, ya que al afectar a la capacidad de producción y transporte se reduciría la oferta del mercado, lo que podría hacer subir el precio del crudo hasta los 100 dólares, un incremento de más del 37% respecto al precio de cierre del viernes de 72,48 dólares por barril de Brent, precio de referencia en Europa.

Una situación que nos retrotraería a otros momentos de máxima tensión geopolítica, como en 2022 con la invasión de Ucrania por parte de Rusia, así como entre 2011 y 2014 por otros conflictos en Oriente Medio, y en 2008, coincidiendo con el estallido de la burbuja inmobiliaria. El precio máximo del barril de Brent fue de 146,08 dólares el 3 de julio de 2008.

Al cierre de esta edición y según la Organización Británica de Comercio Marítimo (Ukmto), las autoridades iraníes confirmaron que el estrecho de Ormuz tenía el paso «oficialmente abierto», pero numerosos barcos que intentaban pasar afirmaron que el paso estaba cerrado. Según el derecho internacional, los países en conflicto y sus fuerzas militares pueden declarar unilateralmente zonas de exclusión marítima para reducir riesgos, «pero no pueden impedir la navegación mercante neutral, y los barcos siguen siendo libres de transitar en aguas internacionales», afirmó Umkto, quien insistió en que se mantengan las mayores medidas de seguridad, pues ya se reportaban movimientos militares en la línea del estrecho.

Al margen de las duras implicaciones energéticas para España, la exposición comercial española en Irán es mínima, con unas exportaciones en 2025 de apenas 122 millones de euros, con una caída del 36% en el último año y que representan sólo el 0,03% del importe total de las ventas al exterior, según datos de la Secretaría de Estado de Comercio. Destacan las partidas de 20,3 millones en medicamentos y 17,2 millones en válvulas y grifos, seguidas de 10,5 millones en fertilizantes químicos y 9,7 millones en papel de fumar. El año pasado se importaron bienes de Irán por 123,1 millones, un 30% más, con un saldo deficitario de 1,3 millones.



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