El PP usará de «cartel electoral» la foto de Sánchez con Junqueras
«Pedro Sánchez está decidido a enviar a Pilar Alegría al cadalso en Aragón». Y a Carlos Martínez en Castilla y León. Y a María Jesús Montero en Andalucía. «Sanciona a sus obispos para preservar el Gobierno». Hay una mezcla de estupor y entusiasmo en la dirección del Partido Popular con la foto que el presidente del Gobierno protagonizará en Moncloa este jueves con Oriol JunquerasEl líder de ERC sigue inhabilitado por ser uno de los principales cabecillas de aquel referéndum ilegal de independencia del 1-O en Cataluña.
El leitmotiv del encuentro: una nueva financiación única para una región concreta de España. En la antesala de un proceso electoral que llevará a las urnas a tres autonomías entre febrero y junio. Remolque para el discurso popular, que explotará los privilegios territoriales de unos pocos frente al PSOE. La columna vertebral sobre la que se construye el sanchismo. Traslados a los «indepes».
Una vez más, la igualdad como bandera para movilizar a la derecha y, sobre todo, desmovilizar a la izquierda. No es ningún secreto que los pactos de Sánchez con Puigdemont y compañía tienen mala venta del Ebro para abajo. Por mucho que el Ejecutivo intente convencer a la plantilla de que no habrá agravio territorial. Lo cierto es que la imagen, salvo que se produzca, va camino de la imprenta pepera, que la convertirá en cartel electoral de las próximas campañas.
«Pilar Alegría ha sido portavoz de un Gobierno que firma transferencias vergonzosas, y María Jesús Montero se ha convertido en un agente del independentismo”, describe a LA RAZÓN un allegado a Alberto Núñez Feijóo que, a treinta días de la apertura de las urnas en Aragón, asegura que la reunión de Sánchez con Junqueras es poco menos que una trampa para el candidato socialista, que no ha despegado en ningún sondeo y va camino de una derrota similar a la del dimitido. Miguel Ángel Gallardo en las elecciones extremeñas.
Empezar a negociar un sistema de financiación que asuma la narrativa independentista ha caído como un regalo tardío de Reyes en dirección popular. Sin embargo, no todo son buenas noticias para el PP. A estas alturas de la película, la dirección admite que las «fechorías del sanchismo», es decir, los pactos con los independentistas o la corrupción, también engordan la cuenta de resultados de Vox. Y el pronóstico en Aragón es similar al de Extremadura. «Colapso de la izquierda, ascenso de Azcón… y Vox.»
Este miércoles, en rueda de prensa, el vicesecretario de Hacienda del PP, juan bravoSe mostró especialmente crítico con la negociación que hoy emprende el Gobierno para iluminar un nuevo modelo de financiación, pendiente desde 2015. Aunque comparte que «tiene que haber un nuevo sistema», censura que «hasta hoy» no ha habido «no es un movimiento» por parte del Tesoro para hacerlo como corresponde: en una mesa multilateral. En el Consejo de Política Fiscal y Financiera, donde se sientan todas las comunidades de régimen común.
El PP se muestra más que escéptico de que Sánchez, en lo que queda de mandato, y con su fragilidad parlamentaria, consiga un nuevo modelo de financiación. «España tendrá un nuevo sistema de financiación autonómica y local cuando Feijóo asuma el cargo»Bravo dijo ayer.
La prioridad de su partido es «hablar sobre un nuevo sistema» donde corresponde, «delante de todos». Y no a puerta cerrada, en negociaciones bidireccionales. De hecho, todos los barones populares le han dado su palabra a Feijóo de que no morderán ninguna manzana que se les ponga en la mesa. Son conscientes de que Montero, para compensar el acuerdo con Cataluña, tentará a algunas autonomías con más recursos. Pero la directriz es clara: no resolver un problema común en nombre de otra persona.
La máxima del PP es diseñar un «un sistema que sea bueno para todos y que genere ese principio de igualdad y solidaridad»Bravo dijo. La artillería está lista para cargar contra Sánchez.
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