El presidente de Irán pide a su gobierno prepararse para negociar con Estados Unidos
El presidente iraní, Mesud Pezeshkian, ha dado luz verde a su ministro de Exteriores, Abbás Araghchi, para que se prepare para el inicio de las negociaciones con Estados Unidos, programadas —a menos que nada se tuerce, algo muy posible— para este viernes en Estambul.
[–>[–>[–>Esta primera toma de contacto entre Washington y Teherán, mientras EEUU mantiene parte de su flota en las costas iranís, ocurriría gracias a la mediación de Turquía, Qatar y Egipto, que han acelerado desde la semana pasada los canales diplomáticos para evitar una intervención estadounidense contra Irán y el caos regional que ello crearía.
[–> [–>[–>«A la luz de las peticiones de varios gobiernos amigos de la región de responder a la petición del presidente de EEUU para las negociaciones: he indicado a mi ministro de Exteriores, en el caso de que exista un ambiente adecuado, sin amenazas ni expectativas irreales, que busque negociaciones justas y entre iguales», ha declarado este martes Pezeshkian, líder de un gobierno que sin embargo tiene poco o nada poder de decisión en la República Islámica.
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El poder, en Irán, reside únicamente en las manos del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí y su guardia pretoriana, la Guardia Revolucionaria, siempre mucho más beligerante en sus discursos que el presidente iraní.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>«La prioridad de las charlas entre EEUU e Irán esta semana en Estambul será la de evitar cualquier conflicto y rebajar las tensiones entre ambos lados», ha declarado una fuente anónima a la agencia Reuters este martes. Según esta fuente, en la reunión han sido invitados también los ministros de Exteriores de Turquía, Pakistán, Arabia Saudí, Qatar, Egipto, Omán y Emiratos Árabes Unidos. Se espera que por parte de EEUU asista el jefe negociador de Donald Trump, Steven Witkoff, de viaje esta semana en Oriente Próximo.
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Posiciones alejadas
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Las expectativas de llegar a un acuerdo, sin embargo, son muy bajas, sobre todo porque las demandas y posiciones de ambos lados se encuentran en polos opuestos. Según filtraciones a la prensa, EEUU hace tres grandes reclamaciones a Irán para llegar a un acuerdo y retirar su flota de la región: que Teherán cierre por completo su programa de enriquecimiento de uranio, que acepte limitar su arsenal de misiles balísticos y, por último, que la República Islámica abandone su programa de financiamiento y ayuda de varias milicias en Oriente Próximo.
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[–>Este programa, conocido como el ‘Eje de la Resistencia’, ha servido para la creación y empoderamiento de grupos como Hamás y la Yihad Islámica en Gaza, Hizbulá en el Líbano, los hutíes en Yemen o las Unidades de Movilización Popular (UMP) en Irak.
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Irán, aseguran varias filtraciones, tan solo está dispuesta a rebajar su programa de uranio enriquecido. «La región ha visto en las últimas décadas varias confrontaciones calamitosas. No necesitamos otra, y queremos que las negociaciones entre los estadounidenses y los iraníes lleguen a un entendimiento suficiente como para que los problemas actuales no vayan surgiendo periódicamente», ha dicho este martes Anwar Gargash, asesor del primer ministro emiratí.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>Reinicio complicado
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Teherán y Washington ya celebraron, en mayo y junio del año pasado, varias rondas de negociaciones nucleares, que sirvieron tan solo para mostrar la enorme distancia que separa a los dos países. Esas conversaciones fueron rotas por la guerra de 12 días, lanzada por Israel en la víspera de una de esas reuniones.
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Unas nuevas charlas, ahora, significarían un punto y aparte en las negociaciones entre EEUU e Irán: la República Islámica vive ahora acorralada, en una crisis económica brutal y con la amenaza de que una nueva ola de protestas siga a las manifestaciones de este enero, reprimidas brutalmente por un gobierno iraní que disparó con fuego real contra sus propios manifestantes. Recuentos oficiosos de muertos calculan que la cifra de fallecidos, sobre todo el 8 y 9 de enero, fue en torno a las 10.000 personas.
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