El Supremo de EEUU mantiene leyes que prohíben a atletas trans competir en equipos femeninos
La mayoría conservadora del Tribunal Supremo de Estados Unidos avaló este martes las leyes estatales que prohíben a atletas transgénero participar en equipos femeninos de competiciones escolares y universitarias, al concluir que estas normas no vulneran la Constitución. Tras el análisis de casos procedentes de Virginia Occidental e Idaho, aunque aproximadamente la mitad de los estados prohíben a las personas trans practicar deportes femeninos en centros escolares, la conclusión es clara. El tribunal ha ratificado que los estados de EEUU pueden prohibir que las deportistas transgénero compitan en equipos de chicas y mujeres de colegios públicos y universidades, en línea con la agenda política ultra defendida por el presidente de EEUU, Donald Trump.
[–>[–>[–>El tribunal sostiene que Virginia Occidental no infringió el Título IX, ley federal de derechos civiles que prohíbe que los programas educativos que reciben financiación federal discriminen por motivos de sexo. El tribunal afirma, asimismo, que Virginia Occidental e Idaho no infringieron la cláusula de igualdad de protección de la Constitución al mantener equipos deportivos femeninos reservados a mujeres biológicas. En concreto, se trata de Lindsay Heckox, alumna universitaria, y Becky Pepper-Jackson, de 15 años. El argumento jurídico del Supremo sostiene que la ley federal estadounidense de 1972, que prohíbe la discriminación por sexo en programas educativos que reciben fondos federales, permite a las escuelas mantener equipos deportivos separados para mujeres y hombres definidos por sexo biológico. Y concluye que, bajo esa interpretación, Virginia Occidental ha actuado de forma permitida al mantener los equipos deportivos femeninos exclusivamente para personas de sexo biológico femenino.
[–> [–>[–>Ayer lunes, el tribunal otorgó a Trump una importante victoria al confirmar la validez de sus destituciones a voluntad de los directores de agencias federales independientes, con la excepción de la gobernadora de la Reserva Federal, Lisa Cook, quien conservará su cargo mientras se opone al intento del presidente de destituirla por acusaciones de fraude hipotecario.
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