el Supremo sanciona a una jueza por humillar e insultar a los funcionarios de su juzgado
El Tribunal Supremo ha confirmado la multa de 2.000 euros a una jueza por gritar, humillar e insultar a compañeros del juzgado de Nules (Castellón) donde estaba destinada, a quienes se refirió con Expresiones «intolerables» como «vago» o «imbécil»lo cual enmarcó en una «probada relación de confianza».
El origen del procedimiento comienza cuando el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana remitió al promotor de la Acción Disciplinaria del CGPJ un escrito firmado por el letrado de la Administración de Justicia y siete funcionarios del tribunal, según el fallo, al que ha tenido acceso EFE.
Ese escrito dio a conocer el comportamiento y actitud de María Vanesa Pérez, titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción 4 de Nules entre octubre de 2020 y noviembre de 2022. Las autoridades calificaron la situación de «insoportable». ante «la actitud completamente inaceptable, duradero en el tiempo«, del juez al describir algunas de las situaciones ocurridas.
Un fiscal se movió ante el «acoso» del juez
Sostuvieron que la jueza «humilló reiteradamente al fiscal anterior», a quien le dijo «Te voy a meter una mierda y te voy a arrancar la cabeza.«El acoso sufrido fue tal que tuvo que ser trasladado». Y le hizo lo mismo al director del centro penitenciario, a quien le dijo «no vales nada» hasta el punto de querer dejar su trabajo.
Asimismo, informaron que en repetidas ocasiones utilizó apodos despectivos para referirse a funcionarios como «cara de gallo», «frígida», «ama de casa aburrida» o «troll»mientras «grita constantemente» y se dirige a ellos «de malas maneras». Algo que también ocurrió durante las guardias, cuando «pierde constantemente los modales, gritando y humillando a los funcionarios y miembros de la Guardia Civil», como en agosto de 2021 cuando les llamó «vagos» y les dijo que «tenían montado un chiringuito».
Además, «frecuentemente llega tarde» a sus juicios y audiencias, en una de las cuales, después de que un detenido hizo uso de su derecho a no declarar, le dijo: «Espero que seas condenado». También dijo expresiones como “aquí van a rodar cabezas”, “no soy tu amiga”, “no quiero respuestas”, a lo que la abogada respondió que no podía permitir tal falta de respeto, y gritando, ella respondió que siempre hablaba así.
«Me río con mis amigas que la juzgan» y «no vale ni para limpiarme el culo», fueron algunas de las expresiones que utilizó para referirse a ella.
«Lo voy a hundir», le dijo a un funcionario.
Otro ejemplo ocurrió el 14 de septiembre de 2022. Ese día la juez “humilló públicamente” a un funcionario y al salir dijo en voz alta “lo voy a pegar” y “lo voy a hundir”. Y días después llamó “pendejo” al directivo por no proporcionarle el apellido de ese funcionario. Posteriormente se reunió con el gerente y le dijo: «Si tu me perdonas, yo te perdono»una persona a la que le dirigía, al mismo tiempo, comentarios sexuales como: “¿te levantas?” o «que tenga un buen polvo».
La Comisión Disciplinaria del Consejo General del Poder Judicial le impuso en 2024 una multa de 2.000 euros por una falta disciplinaria grave de desconsideración, infracción que el juez recurrió ante el Pleno, que avaló la sanción.
La jueza apeló a la «probada relación de confianza entre los funcionarios y ella»
Posteriormente, la jueza presentó un recurso de apelación ante el Tribunal Supremo en el que, entre otros motivos, aseguró que «no existe ninguna conducta punible» ya que el contexto de estas «expresiones críticas» se enmarca en la «acreditada relación de confianza» entre funcionarios y ella.
Pero el Tribunal Supremo rechaza su recurso porque «no cabe duda de que las expresiones (…) revelan una grave falta de respeto» hacia el personal del Tribunal «sin que exista causa legítima que lo justifique, siendo absolutamente improcedente que quien ejerce funciones judiciales se aproveche de excesos verbales tan intolerables».
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