Cotilleos

el templo literario que fue testigo de las noches de Orson Welles y Ava Gardner

el templo literario que fue testigo de las noches de Orson Welles y Ava Gardner
Avatar
  • Publishedabril 7, 2026



Él Café Gijón enciende de nuevo sus lámparas y alfombra sus suelos en el Paseo de Recoletos de Madrid. Vuelve a abrir sus puertas y, con ellas, también ilumina e ilumina una parte esencial del memoria sentimental madrileño. sus paredes rezuma historiavida y anécdotas.

Después de un reforma que ha mantenido en suspenso nostálgico y escritoreseste templo con más de 130 años de historia vuelve a abrir sus puertas en el Paseo de Recoletos, dispuesto a seguir haciendo lo que mejor sabe hacer: mezclar cafe con reunion y punto de encuentro.

Porque Gijón nunca ha sido sólo un local: Ha sido una etapa. Un teatro sin telón donde, en lugar de butacas, hay mesas de mármol; y donde el público y los protagonistas se confunden.

Fachada del emblemático Café de Gijón.

Fachada del emblemático Café de Gijón.

Gtres

De premios Nobel a estrellas de hollywoodpasando por políticos, directores de cine y jóvenes aspirantes a genios que soñaban que, algún día, su nombre sería pronunciado en voz alta en aquellas reuniones temidas y deseadas a partes iguales.

El Gran Café de Gijón abrió sus puertas en 1888cuando Madrid todavía se consideraba a caballo entre ciudad del siglo XIX y la capital moderna que quería ser.

En sus primeros años era simplemente una elegante cafetería ambulante: cómodas mesas, columnas, espejos, camareros uniformados y un flujo constante de señores, comerciantes y viajeros de la cercana Castellana.

Nada hacía entonces presagiar el aura mítica que acabaría acumulando. El giro vino con los escritores.. A principios del siglo XX, nombres como ValleInclán cualquiera Pérez Galdósque se sientan, observan, escriben, discuten.

Umbral con José Caballero Bonald.

Umbral con José Caballero Bonald.

Más tarde, ya en la posguerraGijón se convirtió en refugio de toda una generación de intelectuales que buscaban café, calidez y conversación en un España gris.

La mesa del fondo, la de la ventana de cristal, la de la puerta… cada uno tiene sus dueños y sus jerarquías. No hay revista cultural que importe tanto como la opinión de quienes se sientan noche tras noche a diseccionar obras, reputaciones y políticas.

Allí pasan, a lo largo de las décadas, Camilo José Cela, Francisco Umbral, Fernando Fernán Gómez, Ana María Matute, carmen laforet, Antonio Buero Vallejo, Jaime Gil de Biedma, juan benet, Rosa Chacel.

Una lista que por sí sola podría llenar varios estantes de cualquier biblioteca. No todos van al mismo tiempo, no todos coinciden, pero todos comparten algo: la conciencia de que Gijón no es neutral.

Lo que se dice en sus mesas circula luego por las redacciones, editoriales y ministerios. La pasarela de los famosos españoles Si uno se sentara en Gijón cualquier tarde de los años 50, 60 o 70, Era casi imposible no encontrarse con una cara familiar..

A una hora, la mesa de los cómicos: Fernán Gómez, José Sacristán (88), María Asquerinoincluso Lola Flores Alguna noche de insomnio, en la que el Faraón atravesaba Recoletos después de una larga cena y decidió terminarla con un café y una copa.

Para otro, el periodistas: los de abecedariolos de Ciudadlos de Triunfomidiendo el pulso en ironías y exclusivas a medias.

Imagen del salón Café de Gijón.

Imagen del salón Café de Gijón.

Imagen: Madrid canalla

También era común encontrar políticos en la sombra, ministros discretos, opositores discretos y diplomáticos que sabían que, en Gijón, escuchamos mucho y nos registramos más.

Muchos preferían las mesas al fondo, casi al lado de los servicios, hablar sin ser visto. Otros, en cambio, buscaban visibilidad desde la ventana.

Quien fue visto allí quería que se supiera que envió algoaunque fuera sólo en el mundo de la cultura. En los años 80 y 90, con la Movida ya avanzada, el café se reinventó sin perder sus formas clásicas.

Siguen entrando señores con impermeables y periódicos bajo el brazo, pero también músicos, jóvenes cineastas, guionistas de televisión y nuevas generaciones de escritores que son publicados por editoriales independientes.

Álex de la Iglesia (60), Pedro Almodóvar (76), Emma Suárez (61), Imanol Arias (69), Verónica Forqué…muchos de ellos también lo pisaron en algún momento.

Y llego hollywood

Pero si algo alimenta el mito internacional del Café de Gijón es la lista de estrellas extranjeras que han pasado por sus pasillos.

A mediados de siglo 20con el rodaje de superproducciones en España y la moda de Hollywood por vivir Madrid Al amanecer, Gijón se convierte en parada casi obligada de paso de actores y directores.

Ava Gardner.

Orson WellesAmante confeso de España, se sienta más de una vez a sus mesas. Le gustaban tanto la conversación como el brandy, y Gijón le ofrecía ambos en abundancia.

Quienes lo conocieron recuerdan su volumen -de cuerpo, de voz, de presencia- y su capacidad para monopolizar la atención de toda la habitación sin necesidad de una cuerda floja o foco.

Su sombra cruzando la puerta bastó para que algún camarero murmurara: «El americano esta aqui«. Ava GardnerLa mujer que convirtió en leyenda las noches madrileñas, también dejó su huella entre aquellas columnas.

Aunque su sede era el barrio de La Castellana y los bares de la zona de Recoletos y Gran Vía, hay crónicas que lo sitúan en Gijón, rodeado de amigos, músicos flamencos, toreros y periodistaspedir whisky mientras fuma sin descanso.

Se dice que podría pasar de risa atronadora al silencio más melancólico en cuestión de minutos. Y el café, que lo ha visto todo, mantuvo esas escenas como parte de su colección privada.

Truman Capotede paso por Madrid, también habría cruzado su puerta. El escritor, siempre atento a los escenarios donde se despliega la alta y baja sociedad, encontró en Gijón un perfecto resumen de la ciudad.

Ava Gardner.

No son sólo los grandes nombres los que alimentan la leyenda del café. Gijón se hace, sobre todo, de pequeñas historias. De ese actor desconocido que un día firma su primer contrato en una de sus canicas. Del poeta que corrige el último verso de una libro mientras termina un corte.

Del periodista que recibe el dato que acabaría en portada en una servilleta. De la pareja que se reúne en una mesa compartida y Años más tarde regresa con sus hijos para mostrarles dónde empezó todo..

También hay anécdotas repetidas hasta la saciedad en voz baja. La vez que un camarero expulsó discretamente a un borracho famoso antes de que la prensa lo viera.

El ira monumental entre dos escritores que pasaron de la crítica literaria al insulto personal en cuestión de segundos. El productor que prometió a un joven director financiar la película y luego se echó atrás, dando lugar a una novela de venganza oculta.

El periodista al que le negaron el derecho a hablar en una tertulia y acabó, años después, dirigiendo el periódico que allí leía todo el mundo. Cada generación ha reescrito su propio catálogo de historias.

Imagen actual del Café de Gijón, tras su reforma.

Imagen actual del Café de Gijón, tras su reforma.

Gtres

Los más veteranos hablan de tiempos de humo espeso, cafés interminables y Debates sobre filosofía y política.. Los de los 80 recuerdan los días en los que la movida Se escabullía entre las mesas, con el pelo teñido y gafas de sol en cualquier momento.

La reapertura

Ahora, el Café de Gijón reabre sus puertas tras una necesaria renovación para adaptarse a los tiempos sin traicionar su esencia. Los espejos siguen ahí. la madera oscura, también. Las mesas de mármol y las lámparas de luz cálida continúan marcando ese tono atemporal en la sala de estar.

El brillo del cromo ha cambiado, mejoró la cocinaHa sido modernizado maquinaria de café. Pero entras y sigues reconociendo el alma del lugar.

La gran incógnita es qué tipo de historias generará esta nueva etapa. Hoy vuelve a encender sus luces para seguir sumando anécdotas, noches, vida. Gijón siempre ha tenido más que suficiente de todo eso.



Puedes consultar la fuente de este artículo aquí

Compartir esta noticia en: