El transporte aéreo de mercancías en el Golfo se encarece un 600% y pone en jaque la ruta Asia-Europa
La guerra en Oriente Medio y el cierre del Estrecho de Ormuz tienen potencial para afectar a todos los sectores económicos, más aún si esta crisis acaba disparando la inflación, pero para las empresas de logística el golpe ha sido prácticamente inmediato. … tanto por el encarecimiento de los combustibles como por el efecto en una región que es nudo de tráfico aéreo y de materias primas. En un comunicado difundido esta tarde, ONU, la patronal que agrupa los intereses del sector en España, ha advertido de que la situación es «crítica» y ha solicitado al Gobierno que despliegue ayuda «urgente» para reducir el coste del combustible y del seguro.
Todo aquel que tenga algo que ver con las cadenas de suministro e intereses en el Golfo se ha visto impactado, y esto incluye a las empresas de paquetería, transporte, almacenamiento, distribución o embalaje, que ya están asumiendo recargos que «ponen en riesgo la continuidad de la actividad logística», afirman la patronal.
De momento las cifras más sensacionales las ofrece el transporte aéreo de mercancías, ya que el conflicto ha obligado a cerrar los aeropuertos de Dubái, Doha y Abu Dabi, que se encuentran entre los primeros del mundo en volumen de carga y son fundamentales para la conexión aérea Asia-Europa.
El comercio aéreo se ha quedado con pocas alternativas, ya que buena parte de los aeródromos cercanos han cerrado y varias compañías aéreas han suspendido vuelos, hecho que ha elevado el precio del flete hasta un 600% respecto a la tarifa habitual, según cálculos de la ONU.
En este contexto, para volar al otro lado del mundo la opción más razonable es el ‘hub’ de Estambul, pero las principales compañías que siguen operando en esa ruta sólo ofrecen vuelos con tarifa ‘exprés’ «independientemente del destino», afirman la patronal.
Como explica a ABC Francisco Aranda, presidente de la ONU, los productos más expuestos a la subida de precios y a los aumentos de tiempos de viaje en las conexiones Asia-Europa son la electrónica y los semiconductores, los medicamentos, la moda de temporada, los recambios industriales y los artículos de comercio electrónico; Es decir, la mayoría de ellos cuentan con bienes de alto valor agregado.
En el caso del transporte marítimo, para las empresas de logística el impacto ha llegado por la aplicación del llamado ‘riesgo de guerra’, afirma Aranda, un ‘extra’ que cobran las aseguradoras de los armadores cuando están expuestos a zonas de conflicto bélico, aunque Otras fuentes van más allá y aseguran que las empresas están cancelando estas coberturas, lo que añade más riesgo a las operaciones. A esto se suma el EFS, una tarifa temporal utilizada por las navieras para compensar las subidas repentinas de los precios del combustible. Entre las rutas afectadas, explica Aranda, destacan las que unen Europa con Canadá y México, así como la conexión Lejano Oriente-Mediterráneo, clave dado que incluye envíos hacia y desde el gigante asiático.
Piden ayuda para combustible
En el tráfico de mercancías por carretera, el impacto económico llega a través de los combustibles, ya que suponen hasta el 40% de los costes de los transportistas, señala Aranda, y de momento el incremento del coste de este insumo supera ya los 18 céntimos por litro y «podría superar los 2 euros», añade el presidente de la ONU.
Como ya se ha adelantado, el sector ha reclamado ayudas directas para el combustible, sin dar más detalles de cómo debería articularse esta subvención. No es una cuestión menor, ya que, como explicó ABC, durante una reunión ayer con el Gobierno las petroleras le pidieron que evitara recurrir al mismo sistema que ya desplegó en 2022, a base de una bonificación con cargo a las arcas del Estado que acabó siendo un dolor de cabeza para las estaciones de servicio, ya que tenían que adelantar el dinero.
Junto a esta ayuda fiscal para la gasolina, la ONU también ha pedido al Ejecutivo que prevea los mecanismos necesarios para activar un fondo de cobertura para que las aseguradoras reduzcan posibles recargos que puedan trasladar a las primas de sus clientes.
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