El triunfo del algoritmo frente a Google ‘a la chita callando’
‘A la chita callando’ el algoritmo barre frente a Google en las búsquedas de internet. El fenómeno ha impactado ya de lleno en la venta ‘on line’. Algunos expertos ya analizan la situación y exploran la manera de que el asunto no conlleve ruinas empresariales no previstas o esfuerzos e inversiones baldíos. Amazing Agency explica lo que pasa en forma de alerta: «El auge del ‘zero-click commerce’ está cambiando el comportamiento del consumidor digital dibujando un modelo donde la compra sucede antes incluso de que exista la búsqueda por parte del futuro comprador».
[–>[–>[–>Ante un cambio de tamaña enjundia resulta que buena parte de los consumidores ya no son lo que eran a la hora de comprar, y no se trata del volumen de información mayor o menor que manejan antes de pasar por caja. Resulta que el algoritmo que nos rodea es capaz de esbozar el sueño del márketing de hace decenas de años; la clave no es buscar la manera de satisfacer necesidades sino la de crear necesidades que todavía no se sabe que existían. Y para ello, cualquier empresa que quiere vender debe entender que la compra ya no empieza en Google, sino mucho antes, de la mano de sistemas de recomendación, algoritmos, asistentes de inteligencia artificial, plataformas de ‘streaming’, redes sociales, youtubers, ‘instagramers’, ‘marketplaces’ y entornos en la red que están construyendo intenciones de compra de forma constante.
[–> [–>[–>Nuevo márketing social
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No por abusar de términos anglosajones se deben menospreciar las tesis que ensalzan este nuevo márketing social que nos envuelve. La principal prueba del algodón para una nueva teoría es que al menos se cumpla de manera práctica y general. Y los procesos de compra en la red realmente se producen en ocasiones tras la creación de una necesidad (o al menos deseo) fomentado tras mensajes repetidos u oportunos, por imitación de personajes populares o próximos, o por la recomendación de nuevos líderes que llegan al móvil propio con un presunto halo de respetabilidad no comprobado.
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Sistemas algorítmicos
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La clave o meollo para lograr el éxito abomina ya de páginas web, ‘keywords’ y campañas de pago para evidenciar un objetivo más complejo, que es la capacidad de una marca de ser interpretada o primada por los sistemas algorítmicos. Conectar el ‘hambre con las ganas de comer’. O lograr incluso ‘a la chita callando’ que el producto a la venta llegue al consumidor potencial idóneo, la inteligencia artificial llevada a inteligencia comercial, con insistencia o en el momento oportuno.
[–>[–>[–>‘A la chita callando’
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Lo de ‘a la chita callando’ no es frase críptica en absoluto. Es bien conocida por casi todos aunque cada vez menos utilizada. Responde a aquello de hacer algo de manera disimulada, con secreto, habitualmente en silencio y sin gran evidencia pública. Lo de chita no tiene nada que ver con simio o chimpancé, con amiga de Tarzán o con bicho que no habla, pero sí de tener ánimo prudente, silencioso… Pero existe otro origen. Según explican en el Instituto Cervantes, la chita ya se conoce desde el 1.600 como un hueso de carnero o vaca, el astrágalo u osículo del pie. Así, existía un juego en el que se clavaba el hueso o chita en el suelo y se debía tirar con piedras a distancia acordada. Algo así como la petanca pero a pedradas en vez de bolas. En consecuencia, un jugador ideal de la chita era aquel que sin escándalo ni ruido conseguía tirar el hueso. Ganaba ‘a la chita callando’.
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Acuerdo en Irán
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Todo lo contrario que ‘a la chita callando’, el temible presidente de EEUU, Donald Trump, está en vías de lograr un acuerdo para la guerra que inició con Irán, pero todo lo contrario que con sigilo y prudencia. A golpe de mensaje público y amenaza colectiva, el último intento de acabar de una vez con la guerra de Irán y el bloqueo de Ormuz pasará según sus intenciones por la exigencia de instaurar nuevas relaciones de complicidad y aceptación entre los países árabes de Oriente Medio con el belicoso Israel. Unos nuevos Acuerdos de Abraham que instauren relaciones hasta ahora indeseadas y una paz económicamente aconsejable. El fleco nuclear es el más complejo. En este contexto, los inversores deben mantenerse esperanzados pero prudentes. La revolución de la IA llega a la inteligencia comercial y a la bolsa. La IA arrastra a todo, ocho semanas consecutivas al alza de Wall Street incluso en medio del ‘crack’ energético de Ormuz. Los inversores premian las percepciones más que los indicadores de deterioro macroeconómico. ‘A la chita callando’ o a golpe de mensaje en Truth Social, las bolsas suben y el petróleo se abarata algo. Es un principio.
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