El truco de los mecánicos para reducir emisiones antes de la ITV
Si conduces un coche diésel y necesitas pasar próximamente la inspección técnica del vehículo (ITV), tienes motivos para temblar. En los últimos años la prueba de emisiones se ha vuelto más minuciosa y exigente para los vehículos diésel, pero la buena noticia es que existen ‘trucos’ para superarla en el primer intento.
Hay otros elementos que son más fáciles de comprobar antes de pasar por la ITV, como las luces, los frenos o los neumáticos. Sin embargo, el que causa más suspenso es el gas. Y no hablamos necesariamente de vehículos viejos, porque también hay coches en buen estado que no pasan la prueba de emisiones. Afecta a la gasolina y al diésel, pero por este motivo estos últimos son más propensos a «fallar».
1
¿Por qué da tanto miedo la prueba de emisiones MOT?
Fuente: AECA-ITV
En los vehículos diésel se realiza la llamada prueba de humo (técnicamente prueba de turbidez). la cantidad de partículas que salen del escape cuando el motor acelera al ralentí. El problema es que en los coches que circulan mucho por la ciudad suelen hacer trayectos cortos o pasar mucho tiempo parados.
En este tipo de uso el motor rara vez alcanza temperaturas de funcionamiento elevadas. Importantemente, El carbón tiende a acumularse en la válvula EGR.el escape o el filtro de partículas. El problema es que esta suciedad no siempre da síntomas evidentes mientras se conduce.
Su automóvil puede arrancar bien, responder al acelerar y no mostrar defectos evidentes ni luces en el tablero. Pero al cruzar la BTI y acelerar sin carga, todo ese carbono sale a la vez y perfectamente puedes dar un valor de opacidad superior al permitido en la prueba de gas. Es decir, suspensión automática.
Naturalmente conviene separar ambos conceptos. Una cosa es que el coche contamine porque tiene una avería y otra que dé ese resultado concreto por acumulación de residuos. En este último caso, el problema tiene una solución relativamente sencilla.
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí