El vagón daba cada vez más botes, giró, impactó con algo y quedé sepultado. He nacido otra vez
rafa ha renacido. Así se siente después de haber sobrevivido Accidente ferroviario de Adamuz y haber quedado prácticamente ‘de una sola pieza’. Era pasajero del tren Iryo que iba de Málaga a Madrid y que descarriló cerca de esa localidad cordobesa.
Por suerte para él, sólo Se ha lastimado el brazo con el que se cubría la cabeza. «En el momento en que esa cosa empezó a girar como una batidora».
«Estaba dormido y de repente me desperté. El auto subía y bajaba, dando botes. Todo empezó a moverse más y más y luego giró, golpeando algo.No sé qué fue y ahí me enterraron”, dijo en Más Vale Tarde.
Afirma que en los primeros momentos se sintió confundido, y ni siquiera sabía en qué posición habían dejado el carruaje. «Dicen que fueron 20 segundos, pero perdí la noción del tiempo. La ventana donde estaba terminó en el suelo y la parte de arriba era la ruta de salida», explicó.
En ese momento, afirmó, tuvo miedo de que el auto se incendiara y no pudiera salir. Sin embargo, rápidamente llegó ayuda externa. «A los pocos minutos empezaron a golpear desde arriba. Fue un alivio tremendo.Rompieron los vidrios y ya nos estaban sacando”, agregó.
Una vez afuera, explicó que «Todo estaba muy oscuro, se oían gritos». Sus pertenencias volaron por los aires y tuvo que pedir un teléfono para decirle a su familia que estaba a salvo.
Además, destacó cómo, a pesar del dramatismo de la situación, la gente comenzó a ayudar a las víctimas. «Estaba confundido y la gente estaba muy nerviosa. Cuando salí los servicios de salud no habían llegado. «Eran los propios viajeros quienes ayudaban a la gente».
«He nacido de nuevo», concluyó, agradecido de que la vida le haya dado «otra oportunidad».
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