ELECCIONES ANDALUZAS | La comunidad se examina este domingo bajo la atenta mirada de todo el país
Andalucía examina hoy a sus líderes políticos en las urnas con una pregunta simple: «¿Quién quieres que sea el próximo presidente o presidenta de la Junta?». La prueba es tipo test, pero no sencilla. Como siempre, habrá quienes hayan estudiado a fondo los programas electorales a lo largo de estas dos semanas de campaña para no errar en el voto y quienes ejerzan su derecho a ciegas. Lo que el pueblo andaluz evalúa este 17 de mayo son cuatro años de legislatura de un Partido Popular que se instaló en San Telmo hace siete y que arrebató a los socialistas el feudo autonómico que históricamente les había pertenecido. Su candidato a la reelección no es otro que un Juanma Moreno con sed de revalidar la amplia confianza que le otorgaron los suyos en 2022 y que le permitió dirigir en solitario. Casi un lustro después, parece que el debate se vuelve a situar en el mismo punto. PP y Vox se han casado en dos comunidades autónomas en apenas medio año. Moreno, por si acaso, ha marcado distancias y se afana en apelar al electorado indeciso para evitar el matrimonio con la «prioridad nacional» y el «sentido común» de los de Abascal.
[–>[–>[–>Andalucía ha crecido en electores respecto a los comicios del 19 de junio de 2022. Este domingo serán más de 6,8 millones de ciudadanos los que podrán ejercer su derecho a voto y elegir de entre una suma de 30 candidaturas —27 partidos y tres coaliciones— repartidas por provincias. Por el momento, solo cinco de ellas tienen representación parlamentaria: PP, PSOE, Vox, Por Andalucía y Adelante Andalucía. Estos comicios servirán de termómetro social y político de lo que podría ocurrir en las nacionales de 2027. No solo porque Andalucía sea la comunidad autónoma con mayor población, que también; sino porque servirán para evaluar la estrategia política de un Partido Socialista que echó la persiana electoral hace cuatro años con 30 parlamentarios, el resultado más bajo de su historia en el sur. Entonces fue Juan Espadas, pero ahora es María Jesús Montero, la mano derecha de Pedro Sánchez, la exministra de Hacienda y exvicepresidenta primera del Gobierno. La candidata socialista se mide este domingo con la «moderación» de Juanma Moreno y con una izquierda crítica con su historial como consejera de Salud en Andalucía aunque dispuesta a «arremangarse» para formar gobierno.
[–> [–>[–>Juanma Moreno, candidato del PP a la presidencia de la Junta de Andalucía, cierra la campaña electoral en un acto en Málaga / Álex Zea
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Moreno, el verso suelto
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En medio de una dialéctica de campaña marcada por la crisis de la vivienda y la sanidad pública, los sondeos se antojan precavidos. Según la encuesta que se mire, las hay que otorgan una ajustada mayoría absoluta al PP y las hay que les restan un par de escaños decisivos a disputar en ciudades como Málaga, Jaén y Huelva. En la última semana, el PP ha subido dos décimas y los socialistas han bajado una, lo que ha perjudicado a Vox y beneficiado a los partidos a la izquierda del PSOE. Ciudadanos esta vez no juega sus cartas. Fue fagocitado en las pasadas elecciones.
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A la derecha del tablero político solo se contemplan dos candidaturas con fuerza y opción a sillón en el Parlamento. A lo largo de la precampaña se podía intuir que el PP andaluz marcaría distancias con Vox de cara a los comicios del 17M. Y los pronósticos se han cumplido. Juanma Moreno se ha ganado la imagen de verso suelto de un Partido Popular que ha pactado dos gobiernos de coalición en otras comunidades autónomas mientras las cortes andaluzas ya habían sido disueltas. Extremadura y Aragón han agachado la cabeza para pasar por el aro de la «prioridad nacional» mientras Moreno se afanaba en recoger el voto de la izquierda desmovilizada y de los indecisos, aunque su campaña ha ido orientada en torno al recordatorio: «no hay nada ganado».
[–>[–>[–>Isabel Díaz Ayuso fue en 2022 el espejo en el que Moreno se quería mirar. La presidenta madrileña venía de conseguir una amplia mayoría absoluta para el PP matritense y el escenario se le antojaba suculento a su homólogo en el sur. Aunque esta vez el candidato a la reelección no la ha mencionado. Sí se ha apuntado a la campaña andaluza el presidente nacional de los populares, Alberto Núñez Feijóo, que ha calentado la banda para salir a campo en 2027. Por si acaso, Moreno ya se atreve a llamarlo «futuro presidente de todos y cada uno de los españoles» y le hace peticiones a medio plazo. Celia Villalobos ha hecho campaña en Málaga. También, el diputado nacional Elías Bendodo y la delegada de la Junta en la provincia, Patricia Navarro, pese a no ir esta vez en las listas al Parlamento andaluz.
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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto con la candidata a la Junta de Andalucía, María José Montero, iniciaron la próxima campaña del 17M en la Estación de Cártama / Álex Zea
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La movilización de las izquierdas
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Mientras que la campaña del presidente de la Junta en funciones se centraba en la figura de Moreno-Bonilla, la de la candidata socialista, María Jesús Montero, ha tirado de pesos pesados y reliquias socialistas para evitar lo que han denominado el «desmantelamiento de los servicios públicos». Pedro Sánchez y José Luis Rodríguez Zapatero han sido las estrellas de cartel del PSOE, que tampoco ha escatimado en excompañeros ministros y ministras del Gobierno. Instituciones socialistas en Andalucía como Carmen Romero, Manuel Chaves y Susana Díaz han aparecido en provincias clave para rogar el voto para Montero, que afirmó sin escrúpulos en precampaña que ha había sido «la mujer más poderosa de la democracia» y que ya de autodenomina «presidenta de la Junta de Andalucía». Mientras Montero ya se visualiza tomando decisiones desde los despachos del Palacio de San Telmo, los últimos sondeos le pronostican un nuevo récord negativo. Si se cumplen las encuestas este domingo, el Partido Socialista nacional tendrá que plantear un cambio de estrategia porque la de mandar ministros a batallas electorales autonómicas no le habrá funcionado. Salvo en Cataluña.
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[–>Las izquierdas, por su parte, vuelven a concurrir a las andaluzas más fragmentadas que las derechas. La candidatura andalucista de José Ignacio García ha renegado de ir en coalición este 17 de mayo y se defiende de su decisión con el argumento de ampliar la oferta electoral a los andaluces para tratar de ilusionar a desilusionados. Podemos, Sumar o Izquierda Unida sí han entendido la unidad como fuerza y concurren en conjunto a las urnas autopercibiéndose como única fórmula para «echar a las derechas». Adelante Andalucía, que cree en un partido sin ataduras nacionales, se ha quedado fuera de una alianza de siete partidos que conforma Por Andalucía y cuya lista encabeza Antonio Maíllo.
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El presidente de Vox, Santiago Abascal, interviene en el acto de presentación de candidatos para las elecciones andaluzas del 17 de mayo / Álex Zea
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La «prioridad nacional» de Vox
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Las elecciones andaluzas de 2022 no imprimieron a Vox el resultado que necesitaban para entrar en el gobierno. Macarena Olona, la entonces candidata a San Telmo, «se fue» del partido al mes de tomar su acta de parlamentaria, cuando alegaron en un comunicado que Olona «ponía fin» a su etapa política por motivos de salud. Al parecer la propia exdiputada habría dimitido mucho antes por cuestiones que tienen más que ver con la gloria y poder dentro del partido. Olona escribió un punto y aparte en su historial político y concurrió a las elecciones nacionales del 23J bajo el recaudo de unas nuevas siglas fundadas por ella misma, un partido que inscribió en el registro como ‘Caminando Juntos’ y que se quedó lejos de conseguir escaños en el Congreso o el Senado.
[–>[–>[–>La salida de Macarena Olona de Vox no fue un caso aislado. Detrás de ella desfilaron por la puerta de salida tres de los dirigentes más visibles del partido: Iván Espinosa de los Monteros, Juan García Gallardo y Ortega Smith. Por lo pronto, la candidatura de Manuel Gavira al Parlamento andaluza ha sido eclipsada a lo largo y ancho de la campaña por su líder nacional, Santiago Abascal, que no ha escatimado en mítines y declaraciones a medios de comunicación desde que el presidente autonómico anunciara los comicios. Vox ha vertebrado su discurso en torno a la «prioridad nacional» y el «sentido común», con fuertes alusiones a la migración como chivo expiatorio de los problemas de los andaluces.
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El clima internacional ha cambiado mucho en cuatro años. La polarización ha tenido tiempo de asentarse en la sociedad y el conservadurismo se ha hecho un hueco en los despachos gubernamentales de grandes potencias como Estados Unidos, Italia, Hungría o Países Bajos, donde Trump, Meloni, Orban y Wilders marcan tendencias de opinión. Los comicios andaluces serán el termómetro de lo que se avecina para el país en las nacionales de 2027.
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El último baile electoral
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La recta final de campaña ha elevado el tono entre los partidos. Andalucía ha vivido varias crisis en el último año que han tomado parte en la pugna por la presidencia de la Junta. La tragedia ferroviaria de Adamuz pasaba desapercibida hasta este lunes, cuando Juanma Moreno acusó al gobierno del que Montero formaba parte hasta hace escasos dos meses de no haber dado explicaciones de lo que ocurrió aquel 18 de enero en el trayecto Málaga-Madrid que nunca llegó a destino y que cambió el rumbo de 46 vidas a su paso por dicho pueblo cordobés. Tras las declaraciones, el alcalde de la localidad confesaba públicamente su descontento con las palabras de Moreno pronunciadas en el debate celebrado en la radiotelevisión pública andaluza, a quien acusa de hacer un uso electoralista de la tragedia.
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Una disputa similar surgió con la controversia en torno a la tragedia de Huelva, la ciudad que acaparó el foco mediático y político en plena campaña para llorar la pérdida de dos guardias civiles que perdieron la vida en el mar en una operación contra el narcotráfico. El luto paralizó la campaña durante dos días y la ausencia de ciertas figuras institucionales en el funeral elevó la polémica. La derecha cargó contra el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, por su inasistencia. Montero, que sí acudió al acto en representación de los suyos, fue duramente criticada días después por relacionar la muerte de los guardias civiles con un accidente laboral; unas palabras que la candidata socialista niega.
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La monotonía de campaña que se fragmentó justo en el ecuador hizo resurgir con mayor notoriedad la polémica por la crisis en los retrasos en los cribados de cáncer de mama. A ojos de la opinión pública, el asunto había quedado latente en los últimos meses y no fue hasta el segundo debate electoral que los partidos de izquierdas, concretamente Adelante Andalucía y Por Andalucía, pondrían a Moreno a hablar sobre esta cuestión. El líder del PP volvió a señalar que no tenía constancia de que aquella negligencia que dejó a más de 2.000 mujeres sin noticias de sus diagnósticos hubiera causado la muerte a ninguna de ellas y sacó pecho de su posterior gestión de la situación. La izquierda no le compró el discurso y lamentó que los andaluces acudieran este domingo a las urnas sin saber qué ocurrió.
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Divertimentos de campaña
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Cuando los trastos no han apuntado a la cabeza de ninguno de los candidatos, la campaña se ha presentado como un escenario para el disfrute. Habemus, incluso, cantante revelación. Juanma Moreno ha puesto voz a su propio himno de campaña bajo un pseudo grupo musical cuyo solista han querido mantener en secreto sin demasiado éxito. La opinión pública hizo sus cávalas y desarrolló el oído musical justo y necesario para descubrir quién estaba detrás de la canción que se había instalado en su subconsciente. ‘Kilómetro sur’ quedará como el recuerdo más anecdótico de la campaña.
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En definitiva, y como bromearía José María de Loma, redactor jefe de este periódico, las campañas no serían campañas sin «besos a niños», vacas, perros o minorías. Y lo cierto es que en esta ocasión se han acariciado hasta los caballos que paseaban por el albero de la Feria de Abril de Sevilla, donde los candidatos se dieron el lujo electoral de posar en El Real.
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