ELECCIONES ANDALUZAS | Vox y la paradoja de la cabra: Abascal decidirá el candidato en Andalucía en la recta final
«En el PSOE presentamos de candidato a una cabra y gana la cabra». La célebre frase de Alfonso Guerra, que él mismo ha reconocido como propia, se refería a una época en la que el socialismo andaluz era hegemónico y el voto a la papeleta rosa se pedía casi por inercia. Décadas después, esa misma sentencia podría aplicarse a Vox.
[–>[–>[–>El debate sobre quién encabezará la lista del partido en las próximas elecciones andaluzas sigue abierto. Es la única formación que aún no ha designado candidato para enfrentarse a Juanma Moreno, previsiblemente entre mayo y junio, y en su cúpula aseguran que no hay prisa. «Se elegirá cuando se convoquen las elecciones», repiten desde la dirección. «Lo importante es el mensaje, no el mensajero», insisten, convencidos de que la marca Vox pesa más que el rostro que la encarne.
[–> [–>[–>Las encuestas alimentan su confianza. En el entorno de Santiago Abascal se percibe la expectativa de un buen resultado en Andalucía, tras los avances en Extremadura y «la sorpresa» en Aragón. Desde el propio Palacio de San Telmo, sede del Gobierno de Moreno, se admite que Vox «está muy fuerte», aunque esa percepción también puede formar parte de la estrategia popular para movilizar voto útil, como ocurrió en 2022. Entonces, la apelación al miedo a la extrema derecha ayudó al PP a alcanzar una sólida mayoría absoluta.
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Aquel resultado dejó a Vox en una posición secundaria, pese a su crecimiento en votos y dos escaños. El fiasco de la ‘operación Olona’ aún pesa en la memoria interna del partido: una candidata llegada desde el Congreso, sin arraigo andaluz, empadronada de forma fullera en Granada y con una campaña diseñada desde Madrid plagada de estereotipos, que acabó fracturando las estructuras provinciales y generando un rosario de dimisiones. Algunos dirigentes locales recuerdan que «a veces se elige un candidato y se defenestra a otro que llevaba meses trabajándose el territorio por un tuit que cae en gracia en Madrid”, advertían en aquel momento los críticos, que incluso desvelaron que se reclutaban perfiles vía Whatsapp.
[–>[–>[–>Hoy, Vox intenta evitar repetir aquel error. En la liza por la candidatura destacan dos nombres: Manuel Gavira, portavoz parlamentario y diputado por Cádiz, y Pepa Millán, cordobesa de Cabra y actual portavoz en el Congreso. Gavira es el rostro más visible en Andalucía tras cuatro años de oposición a Juanma Moreno, mientras que Millán ha ganado notoriedad en Madrid, hasta el punto de que algunos en la dirección temen que eclipse al propio Abascal, como ocurrió con Olona.
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Quienes conocen a Millán aseguran que no tiene interés en regresar a Andalucía y que prefiere consolidarse en el Congreso. Su trayectoria como asesora del grupo andaluz en 2022 le permite conocer de cerca la estructura territorial y las dificultades. Apostar por Gavira, en cambio, garantizaría calma en un partido que atraviesa una etapa de paz interna tras años de guerra.
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[–>Paz interna o una nueva sacudida
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Las tensiones, sin embargo, no desaparecen del todo. En Córdoba se anticipa un relevo interno que enfrentará al diputado Alejandro Hernández, ex portavoz parlamentario, con la presidenta provincial, Paula Badalleni. Como en otros partidos, los equilibrios internos se alteran cuando toca elaborar las listas electorales.
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Situar a Millán como candidata reavivaría, según diversas fuentes, las tensiones entre Madrid y Vox Andalucía. Pero a la cúpula nacional nunca le han preocupado las crisis territoriales. Desde Bambú, sede del aparato central, las decisiones se toman con la vista puesta en la estrategia estatal, convencidos de que los votos llegan por el tirón de Abascal y no por los liderazgos regionales.
[–>[–>[–>El desembarco discreto, en marzo de 2025, de Javier Bazán como coordinador general de Vox Andalucía confirma esa tutela. Cordobés, de confianza del estratega Kiko Méndez-Monasterio, Bazán formó parte del Gobierno valenciano antes de la ruptura con el PP y fue asesor en el Congreso. Su presencia garantiza que la dirección nacional mantenga el control directo sobre la organización andaluza y sobre el proceso de selección del candidato.
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Andalucía, el símbolo
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Andalucía ocupa un lugar simbólico en la historia de Vox. Fue allí donde el partido logró su primer gran éxito electoral, en 2018, al obtener 12 diputados y facilitar la investidura de Juanma Moreno con el apoyo de Ciudadanos. En 2022, con Olona al frente, aumentó a 14 escaños, pero el avance resultó insuficiente ante la mayoría absoluta del PP. Vox perdió la primacía en sus bastiones de 2018 —como El Ejido, Níjar o Roquetas de Mar— y pasó a un segundo o tercer puesto. En municipios donde había sido primera fuerza, fue desplazado por el empuje del «voto útil» hacia Moreno. Derribar al barón moderado del PP es un sueño para la extrema derecha.
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La figura de Gavira, que en 2022 asumió la portavocía parlamentaria, emergió tras el revés de las autonómicas. Supo resistir el desaire de haber sido relegado por Olona y se consolidó como referente en el Parlamento andaluz. En Madrid, sin embargo, sigue en cuarentena y algunos no olvidan que fue uno de los primeros en advertir el error estratégico de la candidatura de 2022. Total, en Vox no tienen prisa y pueden ahora mismo parafrasear a Guerra, «si ponemos una cabra, gana la cabra».
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