En la escuela era un vago. Me castigaron sin fútbol y eso me obligó a que me fuera bien en la escuela
leo messi Es uno de los grandes iconos del deporte mundial. El futbolista argentino no solo marcó una época dentro de la cancha, sino que también se convirtió en uno de los deportistas más admirados por la afición.
Su impacto trasciende los estadios: la multitud busca una foto con él, Su merchandising genera millones en todo el mundo y su silueta supera cualquier pantalla. De ahí el constante interés por conocer cada detalle de su vida.
Sin embargo, su carrera no ha estado libre de polémicas. Messi también ha sido criticado por ciertos gestos públicos y actitudes consideradas distantes con algunos aficionados. Con Ocho Balones de Oro y un Mundial a su nombresu carrera es, para muchos, difícil de medir.
Lejos de la imagen actual, la infancia de Rosario estuvo marcada por una vida sencilla en el barrio de La Bajada. Allí, entre la calle y sus amigos, alternaba el fútbol con juegos como andar en bicicleta, construir refugios improvisados o jugar al escondite.
En determinadas ocasiones, incluso admite haber cogido los limones de un vecino para hacer zumo. Creció en una casa familiar que aún pertenece a su familia, aunque hoy en día permanece deshabitada.
Messi, con la selección argentina.
Aunque la pelota siempre estuvo presente, la escuela no era su fuerte. Conscientes de su pasión por el fútbol, sus padres establecieron una regla clara: sin resultados académicos no hay partido. Una medida que acabaría siendo clave en su desarrollo.
«Crecí con la pelota desde que tengo uso de razón. Siempre jugué con mis hermanos, mis primos y la gente mayor. En el barrio me encantaba jugar», recordó en una entrevista con La tribuna.
«Quería jugar con mis hermanos y no me permitían, y eso me enojaba mucho. Mis discusiones giraban en torno a eso. Pasé mi infancia en la calle», añadió.
El propio Messi admitió sus dificultades en el ámbito académico: «En el colegio era un vago, siempre me resultaba difícil. Aunque me portara bien. Me castigaban sin fútbol y eso me obligaba a ir bien en el colegio». Una disciplina que también contó con el apoyo de una figura clave en su vida: su abuela.
Fue ella quien animó sus primeros pasos en el fútbol, convenciendo a un entrenador para que le diera una oportunidad en Grandoli cuando sólo tenía cinco años. Desde entonces, ella se ha convertido en su mayor apoyo, acompañándolo a entrenamientos y partidos siempre que puede.
La relación entre ambos dejó una huella imborrable en el futbolista. Es por ello que cada vez que marca un gol, Messi mira al cielo en homenaje. Su abuela murió cuando él tenía once años, una pérdida que lo impactó profundamente.
«Teníamos algo especial, vivíamos juntos prácticamente todo el día. Él murió cuando yo tenía 11 años, yo era muy joven y sufrí mucho porque éramos muy unidos. Fue un amor muy grande para mí», explicó en una entrevista con Infobae.
«Fui al psicólogo en un momento en Barcelona. Estaba muy reacio, suelo guardarme las cosas, pero la verdad es que me ayudó mucho», confesó.
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