En lugar de esperar siempre a Godot, hay que avanzar
LA NUEVA ESPAÑA comenta que una empresa leonesa, Tvitec, construirá un horno float para obtener vidrio en la localidad de Cubillos del Sil. Señala también que, a consecuencia de un acuerdo logrado en 2022 con los ministerios de Transición Ecológica e Industria, ella ha recibido un crédito de 120 millones de euros, otorgado por la sociedad pública Sepides,
[–>[–>[–>Se describe que la planta está a doscientos kilómetros del horno que Saint-Gobain tiene en Avilés desde 2008. Se señala también que ello inquieta en Asturias porque Tvitec se asegurará una infraestructura que ansiamos (el actual horno de la multinacional francesa hace años que cumplió su vida útil) y que tiene capacidad para producir 900 toneladas de vidrio diarias. La puesta en marcha del necesario para la supervivencia de la fábrica asturiana ni está concretada, ni va a ser inmediata.
[–> [–>[–>Se añade también que la mencionada Tvitec no tiene experiencia en la construcción de un horno float pero que quiere tener el principal de los dos, lo que entra en contradicción con que una empresa experta no ha hecho nada por aclarar las dudas que se generan en cuanto a su continuidad.
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En nuestra opinión, tanto está noticia como las reacciones a ella son una fotografía de la realidad de nuestro sistema caduco y extractivo.
[–>[–>[–>No olvidemos que aquí el vidrio es fabricado por una empresa ajena a Asturias, dirigida en función de intereses que no son los nuestros y en la cual el único papel asturiano es el de aportar suelo, mano de obra y trabajo en empresas auxiliares, así como el de orquestar las reclamaciones políticas y sociales dirigidas a exigir ayudas. ajenas y protección política para Saint-Gobain por considerarla una empresa sistémica para nuestro porvenir.
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Ahora un empresario, después de analizar su entorno económico, el ambiente social, el narco institucional y los condicionantes fiscales para instalarse en León, decide hacer una inversión que lo pone en el mapa de la industria del vidrio. Ello lo hace en ejercicio de su libertad económica y dentro de un país en que ella existe y encaja en la legalidad.
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[–>Eso produce en Asturias un revuelo y, sin decirlo claramente pues una posible reclamación no tiene medio pase, se transmite una decepción, una cierta inquietud y un conato de rebeldía subliminal porqué otros reciban créditos en función de sus acciones para innovar, emprender y competir desde la eficiencia.
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Tenemos dudas acerca de que Asturias tenga capacidad incluso para dificultar internamente la iniciativa privada con normas autonómicas que impidan la libertad de mercado fijado en nuestra Constitución (nos referimos por ejemplo a las recientes propuestas sobre educación universitaria y sanidad) pero lo que es evidente es que Asturias no tiene competencias para impedir la iniciativa privada fuera de su territorio: y mucho menos fuerza para ello.
[–>[–>[–>Por ello consideramos que lo que deberíamos hacer ante avatares como este es, en lugar de intentar poner puertas a los campos ajenos, reflexionar acerca de porque aquí no solo no se quiere emprender, sino que se ponen toda clase de trabas para impedirlo. Y que, por eso, solo se crean empresas aprovechando los fondos y las ayudas ajenas que se exigen: muchas de las cuales desaparecen cuando lo hace la captura de dinero.
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Deberíamos pensar también porqué a pocos kilómetros de nuestras fronteras la gente invierte con alegría, tras mirar para adelante y sin perder su sociedad el tiempo en batallas estériles fomentadas por el, localismo, el egoísmo, el horror al cambio y el clientelismo.
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En nuestra opinión la respuesta es que Asturias no saldrá de su miseria con regalos, sino desde nuestra acción inteligente, valerosa y solidaria, tras abrir las puertas y las ventanas de muestra habitación cerrada para que entre el aire.
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Reiteramos lo que repetimos muchas veces para decir que aquí, salvo algunos pocos, nadie de los que son importantes (y los mindundis no tenemos voz) se preocupa por los problemas reales de Asturias porque aquí nadie es de derechas ni de izquierdas sino todos miembros de una estructura neofeudal extractivo (lo que nosotros llamamos la Lampedusa Tibetana) que no aspira a buscar el progreso de todos desde un sistema abierto y libre, sino a aprovecharse de uno fundamentado en vivir de lo que saca de la pobreza. Por eso se actúa siempre de la misma manera: en vez de luchar desde la eficiencia: todo es fruto de los tejemanejes de un complejo político-sindical-industrial que genera un dédalo de intereses creados que elevan los precios, generan trabas administrativas, despilfarran impuestos y crean un universo de clientelismo, con empleados públicos, enchufados y, en el otro extremo, con humildes perceptores de ayudas a la pobreza: como en la Argentina de Perón. Ello es así desde hace muchos años
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No nos vamos a explayar repitiendo lo de todos los días, pero debemos cambiar de alma. Por eso los que aspiran a gobernar deben tener un mínimo de principios para ser capaces de analizar los procesos en toda su complejidad y después tomar partido en situaciones inciertas para llevar al Pueblo a donde le conviene y no a donde le pidan su propia irreflexión: o, lo que es peor, los intereses egoístas de algunos.
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Reiteramos que a la nueva frontera de Asturias solo llegaremos si trabajamos con perseverancia fundamentada en un proyecto cimentado sobre la realidad y no sobre entelequias.
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Ello exige avanzar unidos sobre la base de la racionalidad: y también abandonar los sueños de la razón pues nuestro principal reto es despertar la acción después de romper las relaciones paralizantes. Lo primero que tenemos que saber es que las cosas se consiguen haciéndose, no explicando cómo se van a hacer, para lo cual se necesita inteligencia, voluntad, esfuerzo y medios, así como la participación tanto de las Administraciones como de toda la Sociedad Civil. Ello exige orden, rigor técnico y cohesión territorial, así como disponer de las personas y el tiempo necesarios para desarrollar el trabajo adecuado. Ello implica exigir a los demás, pero, sobre todo, hacer y arriesgar nosotras mismos. También supone tener iniciativa pues sin ella tanto nuestras ventajas naturales como las infraestructuras serán inútiles pues sus potencialidades solo cristalizarán si generamos riqueza. Añadimos qué desde la información, conocimiento y una estrategia global podremos conseguir éxitos fundamentados en argumentos, prudencia y sensatez, tras hacer que la Sociedad y su economía funcionen.
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Para ello lo primero que se necesita es tener una estrategia clara, voluntad y osadía. Y después acción fundamenta en la inteligencia, la voluntad y la valentía, alimentadas por el trabajo, la generosidad y la solidaridad.
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Esa estrategia de futuro exige saber de dónde venimos, a donde vamos, a donde queremos ir y de que disponemos. Y desde allí abordar las acciones para conseguir un bienestar nacido de ofertas, racionales y creíbles, dirigidas a buscar una sociedad en donde se cree trabajo y no ayudas para los parados y necesitados que lo son porque se renuncia a generar riqueza.
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Ello exige innovar, emprender, ser imaginativos y saber vender. Para ello no sólo nuestros políticos sino también los líderes de nuestra sociedad civil (grandes empresarios, catedráticos y élites intelectuales) deben sentirse responsables de sacar adelante la gran empresa de todos. Debemos dejar de ser endogámicos, egoístas, localistas, retrógrados. envidiosos, indolentes, prepotentes. serviles e ignorantes enemigos de la innovación.
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Sino hacemos eso siempre estaremos mendigando por los favores del vendedor de la estampita de turno.
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Terminamos este exordio, ya muchas veces repetido al decir que, como el Noroeste se salvará en conjunto, nos alegra que en él surjan iniciativas como esta, pues sus trompetas derribarán a esta Torre de Babel, envuelta en murallas, dentro de la cual todos respiramos aire viciado.
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