En Málaga perdimos algo más que un partido
Diego Álvarez Bada trabaja como sobrecargo de aviación en la línea de bandera mexicana. Es fundador y presidente del club «La villa de Quini», primer y único club deportivo oficial en México y fuera de España. Hasta diez veces al año vuela a España para ver partidos del Sporting.
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Hay derrotas que duelen por el resultado. Otras, por la sensación que dejan. Y luego están esas semanas en las que un club parece perder algo más importante que tres puntos. Eso fue lo que pasó con el Sporting antes incluso de saltar al campo de La Rosaleda.
[–>[–>[–>La noticia cayó de forma inesperada apenas unas horas antes de que el equipo viajara a Málaga. Borja Jiménez no continuará la próxima temporada al frente del Real Sporting de Gijón. Oficialmente se habló de un acuerdo mutuo, pero el ambiente dejó claro que detrás había algo más. Algo no terminó de convencer al técnico. Algo le hizo pensar que no veía claro el proyecto. Y eso, en un Sporting que ya vive demasiados años entre dudas e incertidumbre, golpea todavía más fuerte.
[–> [–>[–>Porque si algo parecía salvarse pensando en el próximo año, era precisamente la idea de construir alrededor de un entrenador. Tener una base. Un rumbo. Y ahora, otra vez, toca empezar desde cero. Otra vez el Sporting vuelve al punto de partida.
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Con ese escenario, y por fin un horario decente para ver desde este lado del charco el partido, a la una de la tarde, horario perfecto desde este lado del charco: vermut y comida para ver al Sporting que llegaba a Málaga para visitar a un rival que sí pelea por algo grande: entrar al playoff de ascenso. Lo lógico era imaginar un Málaga agresivo, lanzado desde el primer minuto, y un Sporting desorientado tras una semana tan convulsa. Pero el partido sorprendió desde el inicio.
[–>[–>[–>Nada que ver con el soporífero encuentro de la semana pasada ante el Ceuta. El primer tiempo fue entretenido, abierto y con muchas cosas pasando. El Sporting avisó pronto, especialmente con una buena llegada de Gelabert, y al minuto 11 encontró premio. Jugada por banda de Guille Rosas, centro raso y Dubasin mandaba el balón a la red. El línea había señalado fuera de juego, pero el VAR corrigió la decisión. El Sporting se adelantaba en un campo complicado y daba sensación de ser un equipo reconocible.
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Pero el partido todavía tenía mucho guardado.
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[–>En el minuto 23 llegó la acción que cambió todo. Dubasin, al girarse para disputar un balón, golpeó con fuerza a un rival. El árbitro mostró amarilla inicialmente, pero tras revisar la jugada en el VAR decidió expulsarlo. No pareció una acción con intención, pero sí una jugada aparatosa y temeraria. Ahí el encuentro entró en el guion esperado. El Málaga volcado arriba y el Sporting obligado a resistir. Y aun así, el equipo compitió.
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Con línea de cinco atrás, mucha solidaridad defensiva y orden, el Sporting aguantó bien durante muchos minutos. Diego Sánchez y especialmente Guille Rosas trabajaron muchísimo por las bandas. Incluso antes de la expulsión, Guille había sido una de las mejores noticias del equipo, apareciendo constantemente en ataque.
[–>[–>[–>Todavía antes del descanso hubo tiempo para otra jugada clave. En una contra, Gaspar se escapaba solo hacia portería y Dotor lo derribó cuando apenas cruzaban el medio campo. Roja clarísima. Curiosamente, el mismo jugador que había reclamado con furia la expulsión de Dubasin terminó viendo también la roja minutos después. El karma lo castigó.
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Con diez contra diez, el segundo tiempo siguió teniendo un claro dominador. El Málaga, jugándose la vida por el playoff, encerró al Sporting desde muy pronto y encontró rápido el empate. Aun así, el equipo gijonés intentó sacudirse la presión por momentos y no dejó una imagen de rendición. Hubo orgullo. Hubo alma. Algo que quizá muchos temían no ver después de una semana tan dura.
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Pero tanto insistió el Málaga que, a falta de pocos minutos para el final, terminó encontrando el gol de la victoria. Un triunfo vital para ellos, que prácticamente les asegura seguir peleando por el ascenso.
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Del lado rojiblanco queda otra sensación. La de un equipo que, pese a todos los problemas, quiso competir y aislarse del ruido. La de unos jugadores que parecieron afectados por todo lo ocurrido durante la semana, pero que aun así se unieron en una piña y dieron la cara y eso se notó.
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Y ahora empieza lo más complicado.
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Quedan tres partidos para cerrar una temporada que hace tiempo dejó de transmitir ilusión. Pero sobre todo queda un verano que apunta a ser movido: posibles salidas, fichajes, nuevo entrenador y, otra vez, la necesidad de reconstruir algo que vuelva a ilusionar a la gente.
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Porque el Sporting no solo perdió en Málaga. Da la sensación de que esta semana perdió algo más importante: la poca estabilidad que parecía quedarle pensando en el futuro.
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