En mayo tendremos la mayor exposición de Europa de la última etapa del Carbonífero, con 60 toneladas de fósiles de 300 millones de años
Luis Laria es toda una institución en Valdés y en el mundo de la conservación marina en España. La primera piedra la puso en 1966 con la fundación de la Coordinadora para el Estudio de las Especies Marinas (Cepesma). A ello le siguieron el Aula del Mar, el Centro de Recuperación de Especies Marinas, la Red de Varamientos de Mamíferos Marinos, la Sociedad Española de Cetáceos… Hasta que en agosto de 2010, Laria cumplió un sueño: convertir Luarca en la capital mundial del calamar gigante y crear un museo único en el planeta dedicado a estos cefalópodos. Sin embargo, ese sueño duró poco, pues un temporal de mar lo arrasó todo en 2014. Hoy Laria está volcado en la divulgación científica a través de su proyecto del Parque de la Vida.
[–>[–>[–>¿Qué es el Parque de la Vida?
[–> [–>[–>Un área de divulgación científica que tiene 52.000 metros cuadrados y que está dedicado a explicar qué es la vida. Hay que ser muy atrevido para hacer eso, pero lo intentamos a través de 14 exposiciones interiores y otras seis exteriores. Hablar del Parque de la Vida es hablar del planeta Tierra. Abarcamos la geología, la biología, la fauna botánica, la investigación espacial, la antropología, la paleontología…
[–>[–>[–>
-¿Cuántas visitas reciben a lo largo del año?
[–>[–>[–>Alrededor de 45.000- 47.000. Este año probablemente recibamos más de 6.500 visitas solo de centros educativos. Estamos colapsados. Todos los días tenemos colegios e institutos. Y eso para mí es muy interesante: poder hacer divulgación a través del conocimiento y la sensibilización ya desde las etapas primigenias.
[–>[–>[–>
-Están preparando la exposición más grande del Parque de la Vida. ¿En qué consistirá?
[–>[–>
[–>-En mayo tendremos la mayor exposición de Europa de la última etapa del Carbonífero: la estefaniense. Hemos hecho una mina, con ayuda de mineros profesionales de Tineo, y tenemos también un laboratorio, un taller y una zona de exposiciones con 60 toneladas de fósiles con 300 millones de años de antigüedad.
[–>[–>[–>
-¿Por qué el Cepesma ha dado un paso atrás en la recogida de animales, después de 18 años de trayectoria?
[–>[–>[–>-En los terrenos que hoy conforman el Parque de la Vida creamos un centro de recuperación de especies marinas y silvestres. Aquí hubo años de recuperar cinco o seis focas, fuimos iniciadores de la recuperación de animales, porque entonces no existía ningún centro de recuperación. Después, el Principado hizo el centro de Sobrescobio y a partir de ahí creí que era necesario que el gobierno asumiese esa labor. Nosotros puntualmente ayudamos y lo hacemos con aquellas especies en las que el Principado tiene menos interés.
[–>[–>[–>
-¿Cuál ha sido el animal más extraño que han rescatado?
[–>[–>[–>
Lo más extraordinario en toda esa etapa del Cepesma fue tener una red de varamientos en el Principado de Asturias, algo realmente espectacular que no dio información, investigación, reconocimiento y sensibilidad. Actuábamos cuando varaba un delfín, una foco, una ballena, un cachalote, lo que fuera. He tenido la suerte, a lo largo de estos casi 20 años, de hacer más de 1.500 necropsias y eso redundó en conocimiento a nivel internacional.
[–>[–>[–>
-El pasado mes de enero encontraron en una playa de Luarca un tiburón foca, una especie que vive a 3.500 metros de profundidad. ¿Cómo pudo llegar hasta la costa asturiana?
[–>[–>[–>
-Hasta los años 90, este tiburón fue pescado asiduamente en muchas áreas geográficas del Cantábrico y del Atlántico, pero solo interesaba el hígado. Lo curioso de este ejemplar es su anatomía, que es tremendamente singular y, sin embargo, ha pasado completamente desapercibida. Lo trasladé al Parque de la Vida y, en el momento de abrirlo, nos dimos cuenta que estaba en fase de reproducción. Tenía 25 o 27 huevos con el embrión todavía muy poco formado, pero esos huevos ya tenían el tamaño de pelotas de tenis. Este tiburón vive a profundidades increíbles, de 3.200- 3.500 metros. No es un tiburón convencional. Está posado en el fondo marino la mayor parte de su tiempo. Y al estar posado, tiene el abdomen plano. Para capturar a sus presas, da un impulso, nada, las atrapa y vuelve a posarse. Es espectacular, fascinante.
[–>[–>[–>
-¿Cuáles son los efectos del cambio climático en nuestra costa?
[–>[–>[–>
Uno de ellos es el pulpo. Sí, el pulpo en Asturias, en Galicia y en la Cornisa Cantábrica siempre fue un atractivo interesante y poblacionalmente abundante. Ahora, sin embargo, está teniendo una franca recesión. ¿Qué está ocurriendo? Al pulpo no le gusta una temperatura superior en un grado y pico a la que había hace 10 o 12 años. Posiblemente, entonces está teniendo traslaciones más al norte para buscar temperaturas más idóneas. Y el resultado es que la costa inglesa e irlandesa, en la zona sur, tiene ahora una ingente cantidad de pulpo, lo que no tuvieron nunca. El riesgo que corremos es que el pulpo pueda asentarse definitivamente en esas zonas y disminuir poblacionalmente en las nuestras. Tenemos que darnos cuenta de que no podemos explotar un recurso que, además de estar explotado de forma muy abusiva, tiene alteraciones climáticas, las corrientes marinas oceánicas y los factores contaminantes.
[–>[–>[–>
-En los últimos veranos, las playas asturianas se han llenado de carabelas portuguesas… Este año pasará lo mismo?
[–>[–>[–>
La carabela portuguesa no era característica, salvo excepciones, de la costa cantábrica. Tenía una presencia esporádica, porque son atlánticas y de zonas más cálidas. Sin embargo, ahora está aumentando. Vamos a tener que ir acostumbrándonos a ellas. Con la carabela portuguesa hay que tener mucho cuidado, porque los nematocistos, esos arpones que tienen en los tentáculos, pueden generar problemas serios en el ser humano. La suerte de la carabela portuguesa es que siempre nos avisa, siempre nos dice “estoy aquí”. Se ve fácilmente en el mar. Sus tentáculos pueden estar a ocho o diez metros de longitud del globo que vemos y son como látigos. Por lo tanto, nunca nos acerquemos a ellas.
[–>[–>[–>
¿Cómo ve el estado actual del Museo del Calamar Gigante?
[–>[–>[–>
Después de aquel temporal inmenso que destrozó el Museo, todos los ejemplares de calamar gigante los llevé al Parque de la Vida. Ofrecieron muchísimo dinero para trasladar esta colección fuera de España, pero creí que de ninguna manera esto se podía vender. Creo que es una seña identitaria de Asturias y en este caso de Luarca. Nació aquí y aquí tendría que seguir existiendo. Así que le dije al Ayuntamiento que quería donar la colección en caso de que se hiciese un museo en Luarca. Se hizo una pequeña exposición en lo que antes era la discoteca Villa Blanca y ahí están los calamares. Sí que me gustaría que tuvieran un espacio más digno, más amplio… Pero al menos no se han marchado de Luarca. Yo solicité al Ayuntamiento que de ninguna manera apareciese el nombre del Cepesma ni de Luis Laria en la exposición, porque es de todos los valdesanos y para todos los asturianos. Ahora mi estímulo es ver a las personas felices. El Parque de la Vida es el único museo que conozco de divulgación científica en el ámbito de las ciencias naturales que tiene un especial énfasis a la salud emocional y menta de los niños. En España uno de cada cuatro adolescentes se autolesiona y uno de cada siete entra en fases distintas de depresión. Esto hay que solucionarlo. Yo estoy dispuesto a hacer una asociación para la gestión de miedos y solicitaría al Ministerio de Educación y a las comunidades autónomas que incorporasen de forma urgente en los centros educativos una asignatura de salud mental.
[–>[–>[–>
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí