«En paliativos no hay preguntas prohibidas, lo prohibido es el silencio», sostiene el oncólogo Herminio González
En cuidados paliativos «ninguna pregunta está prohibida, lo que está prohibido son los silencios», defendió el oncólogo y paliativista en el Centro de Salud del Quirinal, Herminio González, quien presentó este miércoles en Avilés, en colaboración con la Sociedad Económica Amigos del País de Avilés y Comarca (SEAPAC), su libro «La muerte no incomoda si sabes hablar de ella», autopublicado y que «te permite entrar a las habitaciones a las que yo entro habitualmente donde la atmósfera está cargada de miedos y dudas».
[–>[–>[–>Cuando las familias y amigos se enfrentan a un caso terminal cercano, la mayoría de las veces no saben cómo actuar: «Guardar un silencio en torno a una situación de fragilidad, de enfermedad, de muerte, es complejo, porque los silencios son los que destruyen la confianza de las familias muchas veces». Con esto se refiere a que «los pacientes dejan de confiar en las familias, que tienen miedo y se guardan cosas».
[–> [–>[–>Por eso es necesario nombrar la muerte, que por mencionarla no es sinónimo de que se vaya a adelantar: «Significa que la haces presente, que te haces consciente de la situación para reforzar tu presencia en el mundo y dejar huellas». Y eso, explica González, es lo más importante: «Llegar al momento de morirte y no irse con las manos vacías, sino con la conciencia tranquila de que dejas un buen legado». «Hay silencios que destrozan, son los de dudas. Pero hay veces que no es necesario decir nada, sino que con sentarte al lado y cogerle la mano o darle un abrazo y un beso, es suficiente. Incluso soltar una lágrima a veces, no pasa nada», afirma el paliativista.
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Público asistente a la conferencia. / Lne
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Su papel como profesional es el de acompañar y «los protagonistas en estas situaciones son las familias y los amigos», cuenta. Por eso, decidió hacer una «presentación inversa» en el hotel Palacio de Ferrera: «Yo tengo pocas cosas que decir y que aportar, solo quiero acompañarles en los sufrimientos que todos tienen y responder a todas sus preguntas, y que conozcan todo lo que quieren saber y no se atreven a decir«.
[–>[–>[–>Conocer la diferencia entre eutanasia y sedación paliativa es muy importante. Por eso, los párrocos de Avilés le pidieron una conversación con todo el arciprestazgo de la villa con el objetivo de conocer «todas esas fronteras que están tan indefinidas entre estos dos términos». Y «aunque el fin es el mismo, que el paciente fallezca tranquilo y en paz, lo que lo diferencia es la intención», detalla.
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Cuando un médico decide sedar a un paciente desde cuidados paliativos, «no lo hacemos con la intención de matarle, sino que duerma y descanse», apunta. Que no se dé cuenta de que está en una situación de ahogos y dolor que no son capaces de quitar. Ahí también entra en juego el saber dejar de curar y empezar a cuidar: «Hay que saber cuándo tenemos que parar de hacer daño a una persona. Cuando estamos en una situación de sobreesfuerzo terapéutico, muchas veces hacemos más daño que beneficio. Pero cuidando, siempre lo hacemos bien».
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