¿En qué estaba el Gobierno 24 horas antes del golpe de Estado de 1936? Sellos de Manila, un congreso de Prehistoria en Oslo y dar de comer a los presos
Una avioneta empieza a dibujarse en el horizonte y la multitud congregada en el Aeropuerto de Barajas rompe en aplausos. Aún quedan 78 años para que el aeropuerto lleve el sobrenombre de Adolfo Suárez. Es un sábado, 11 de julio de 1936, y los vecinos madrileños se saltan el cerco de seguridad para recibir a Juan Calvo y Antonio Arnáiz, dos aviadores filipinos que llevan mes y medio volando para hacer el viaje entre Manila y Madrid. Seis días después, el 17 de julio, el Gobierno de la Segunda República conmemorará la expedición con un millón de sellos bajo la inscripción «Vuelo Manila-Madrid 1936, Arnáiz-Calvo«. Será una de las decisiones que se publiquen en la última Gaceta de Madrid -el BOE de la época- antes del golpe de Estado que dio pie a la guerra civil española.
[–>[–>[–>Noventa años después, aquellas 48 últimas hojas de la Gaceta de Madrid revelan en qué estaba el Gobierno liderado por Manuel Azaña a escasas 24 horas de aquella sublevación militar. Recoge el programa de oposiciones al Cuerpo Jurídico Militar; detalla una decena de nombramientas y ceses en el sistema penitenciario; se autoriza a un maestro de Fregeneda para organizar un viaje pedagógico; e incluso se aprueban gastos para obras urgentes en la muralla y ciudadela de Almuñécar. Nada hace sospechar que horas después de su publicación la guerra civil habrá estallado.
[–> [–>[–>Las últimas decisiones
[–>[–>[–>
En los días anteriores, Calvo y Arnáiz, los ya ilustres aviadores, se pasearon por la capital y encontraron el ambiente enrarecido. Sobre todo, a partir del lunes 13 de abril, cuando fue asesinado el exministro de Hacienda y entonces diputado José Calvo Sotelo. Aquel hecho sería decisivo para Francisco Franco. No obstante, en el Ejecutivo continuaban con sus labores diarias. Dos días después, la Gaceta de Madrid publicaba la última ley sancionada por las Cortes Generales, relativa a las enfermedades profesionales y a las indemnizaciones que correspondían.
[–>[–>[–>
Portada de la Gaceta de Madrid del 17 de julio de 1936. / Gaceta de Madrid
[–>[–>[–>
Así se llegó a la mañana del 17 de julio, cuando entre las preocupaciones del Ejecutivo estaba una mucho más banal que la de enfrentar casi tres años de guerra civil: «conceder la cantidad de 2.065,40 pesetas plata» para que un delegado del Ministerio de Instrucción pública y Bellas Artes pudiera ir a Oslo, al segundo Congreso Internacional de Prehistoria y Protohistoria que se celebraba. La orden establecía que el elegido debía justificar sus gastos, obviamente, y a su regreso elaborar una memoria «relativa a los trabajos y enseñanzas del aludido certamen».
[–>[–>[–>Huelga decir que aquel delegado nunca llegó a Oslo porque le pilló la guerra. Además, el ambiente en la capital noruega estaba enrarecido. Por un lado, el golpe de Estado militar en España y, por otro, la actitud de varios prehistoriadores alemanes e italianos, cercanos al nazismo, ensombrecieron la cita. Tal vez en una compensación del destino, en 1954, 18 años después, se celebraría en Madrid el IV Congreso Internacional de Ciencias Prehistóricas y Protohistóricas.
[–>[–>[–>
Presos y viajes
[–>[–>[–>
En esa misma semana, al Ejecutivo republicano también le preocupaba por otra cuestión, rebajar los gastos del Estado. Una de las fórmulas que había encontrado hacía tiempo era dejar de alimentar de manera gratuita a los presos que pudieran permitirse pagar por ella. Sin embargo, la decisión requería de cierta explicación al personal de prisiones. Así, en una orden firmada por el director general de Prisiones, Blasco Garzón, se detallaban los mecanismos para «descargar al Estado del gasto de socorro o ración de los reclusos que no estén necesitados de este auxilio».
[–>[–>
[–>Los acuerdos y las órdenes ministeriales se suceden a lo largo de las 48 páginas en los que también se aprueba que dos tenientes de Artillería, Federico Fernández Bobadilla y Manuel Serrano Alguacil, viajen a París y Berlín durante 17 días para visitar «los Centros de investigaciones aeronáuticas y fábricas de material más importantes». Nada de esto ocurrió. A las pocas horas de que esta edición de la Gaceta de Madrid se imprimiera y se pusiera a la venta en algunas librerías y quioscos de la capital empezó el golpe de Estado.
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí