Entre Escila y Caribdis
El pasado domingo aparecía en LA NUEVA ESPAÑA una entrevista con el cabezaleru de ERC Oriol Junqueras. La entrevista es una antología de eso que se llama ahora «posverdad», en palabras llanas, de trolas y sofismas intencionados, con el objetivo de mover, convencer o justificar.
[–>[–>[–>Comencemos por sus crónicas demandas económicas, las de una parte importante del catalanismo. Fundamentalmente, requieren tres cosas, de entidad distinta: más financiación, que ellos llaman «justa»; el principio de ordinalidad, es decir, que mientras sigan en España, no aporten al resto del Estado más de lo que reciben; la transferencia de la recaudación del IRPF, y, en general de los impuestos, a partir de lo cual establecerían un «cupo de devolución» pactado. La mentira primera, base fundamental de toda la argumentación financiero-emocional, es la de que Cataluña está infrafinanciada. No lo está, como han demostrado fehacientemente numerosos economistas, entre ellos, el socialista Josep Borrell.
[–> [–>[–>Y argumenta el señor Oriol, como evidencia de esa necesidad: «La sociedad catalana merece mucho más que lo que tiene (apunten ese «merece», patentemente de superioridad identitaria). Faltan recursos para la educación, para la sanidad, para las familias, para todos los servicios sociales y para las infraestructuras». Al acabar de leer esto, usted, sin duda, no dejará de soltar un taco –que yo no escribo aquí por razones de decoro– y exclamará: «Claro, como en todas partes».
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Pero, además, es una verdad palmaria que, transferidas las competencias recaudatorias a Cataluña y convirtiéndose después la aportación de ella a la caja común limitada por la ordinalidad o por el «cupo» negociado, la riqueza de que dispondría el Estado para las comunidades autónomas y los individuos con menos recursos sería menor.
[–>[–>[–>Con una generosidad no digamos cínica, sino fabuladora, Junqueras añade: «Y lo que es bueno para la sociedad catalana lo es para la valenciana, para las islas y para todas aquellas comunidades que están infrafinanciadas. Nosotros no queremos que le vaya mal a nadie». Efectivamente, hay comunidades infrafinanciadas, como todo el mundo sabe. Pero lo que no quiere decir el cabezaleru de ERC es de dónde saldría al dinero para aumentar la financiación de esas comunidades y la suya cuando Cataluña aporte menos. ¿De la deuda? ¿De un aumento generalizado de todos los impuestos y para todos (con la excepción de navarros, vascos y catalanes)? ¿Y cuáles serían los recursos del Estado para subvenir a los ciudadanos con menos recursos o para las necesidades generales de España: carreteras, trenes, puertos, sanidad, ejército, presencia exterior, ayudas al desarrollo…? Silencio absoluto.
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En el suplemento dominical del periódico de la misma fecha aparece el discurso que el expresidente del Principado Javier Fernández pronunció en el Senado como un homenaje a quien fue presidente de Aragón, Javier Lambán. El título del escrito es «El federalismo como forma de proteger a los débiles». Y lleva por subtítulo «En favor de un Estado fuerte que refleje la plurinacionalidad de España y que necesita de la política para legitimarse». Hace pocassemanas criticaba aquí (https://www.lne.es/opinion/2025/12/17/constituciona-124864052.html) esa moda de discursos vacíos a favor del federalismo que revolotea casi diariamente, especialmente entre las filas socialistas. Y señalaba por qué era un discurso vacío, porque nadie, más allá de la salmodia, señala ni uno solo de los contenidos de ese federalismo, por ejemplo, cuáles van a ser las competencias del Estado, cómo la financiación del todo y las partes, de qué modo se va a establecer la coordinación? Obvian también los proclamantes una cuestión no menor: el complejo procedimiento que una operación de ese tipo va a requerir para modificar la Constitución, salvo que todo se haga a la brava. Y, en tercer lugar, aun suponiendo que esa propuesta fuese el bálsamo de Fierabrás para solucionar todos los problemas políticos de España, convendría que contestasen a esta pregunta: ¿piensan que PNV, Junts, Bildu, ERC, Aliança Catalana, BNG, quieren un Estado federal español? ¿O, más bien, les importa un comino cómo sea el Estado español, unitario, federal o autonómico, y lo que quieren es no formar parte de él? ¿Manifiestan algo sobre esta cuestión los «reformantes»? ¿Es ello aceptable para ellos? ¿Está en su propósito? A ver, expláyense.
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[–>De modo que los asturianos enfrentamos el futuro teniendo que movernos entre la Caribdis real de un empobrecimiento vía de la mejora del enriquecimiento de los catalanes y la Escila de un movimiento hacia el futuro hacia el que no existe brújula ni mapa, y lleno de neblinosa oscuridad.
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El jueves se reunieron en la Moncloa el señor Sánchez y el señor Junqueras para «avanza» en la «financiación singular de Cataluña», un acuerdo que en 2024 ambos ciudadanos pactaron como contrapartida para la investidura de Salvador Illa como presidente de Cataluña. Ahora, si se avanza suficientemente en esa «financiación singular», Illa podría ver aprobados los presupuestos catalanes, y así tendría oxígeno el PSC para seguir gobernando sin agobios (Cataluña tiene actualmente en prórroga los presupuestos de 2023).
[–>[–>[–>He dicho antes que los asturianos –y el resto de los españoles de la comunidades de régimen financiero común– deberíamos caminar hacia el futuro entre la Caribdis de un empobrecimiento vía de la mejora del enriquecimiento de los catalanes y la Escila de un movimiento hacia el futuro hacia el que no existe brújula ni mapa, propuesto por el PSOE.
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Me temo que estoy equivocado, y que no existe más que la Caribdis: la Escila no es más que un disfraz con que se va a envolver el duro choque contra Caribdis, aunque muchos de quienes proclamen la virtual y salvadora realidad de la Escila crean en ella llevados por su buena voluntad y la incomodidad causada por la inestabilidad del suelo en que se asientan.
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